Santa Cruz, Vidal barranca abajo
La situación es desesperante, así lo define un ex intendente de Río Gallegos. La policía autoacuartelada hace más de un mes. Los docentes, los estatales y el poder judicial en protesta permanente. El gobernador, bien gracias, se dedica a mendigar en los pasillos del poder central en Buenos Aires y seguir endeudando a esa provincia patagónica. “Andá p’allá, bobo”, diría Lionel Messi en modo mundial de fútbol.
En la tierra natal de Néstor Kirchner la administración Vidal, además persigue a medios opositores, hace operaciones de baja estofa contra dirigentes políticos, ni siquiera dignas de un pibe de jardín de infantes.
Los intendentes están presionados. Uno de ellos reveló en forma exclusiva a Noticias Urbanas que sufre “permanentemente la extorsión del gobierno” provincial, “con amenazas que no van a entregar fondos para pagar salarios y un mínimo de obras públicas urgentes”.
De todas maneras, el intendente de Caleta Olivia, Pablo Carrizo se las ingenia para tapar baches en las calles con los medios precarios que tiene a su alcance. Las rutas, en general, son un desastre y ese estado tiene como consecuencia permanentes accidentes trágicos y dificultades para el transporte de carga.
En la denominada ruta del petróleo del norte, las empresas petroleras emigraron a la patria de promesas de Vaca Muerta y dejaron un tendal de desocupados.
Vidal no habla. Sus voceros tampoco, salvo para insultar periodistas o echarles la culpa de las turbulencias. Cualquier parecido con la realidad que plantea el presidente Javier Milei es pura coincidencia. “Me quieren desestabilizar”, dijo muy suelto de cuerpo, el santacuceño.
“El mudo” Vidal es de origen sindical. Fue secretario general del gremio petrolero y su sucesor Rafael Guenchenen está en pie de guerra y además le regala a quien pasa por su sede gremial una catarata, no la de Adorni, de insultos.
En ese marco un ex gobernador, ahora diputado provincial, Daniel Román Peralta se hace el distraído aunque no niega que si en caso de una renuncia anticipada, por orden de sucesión, podría convertirse en primer mandatario. “El viejo” Peralta, así se lo conoce, tiene experiencia. Fue gobernador en épocas de Cristina Férnandez como presidenta y se enfrentó a ella, también, por temas presupuestarios.
En pleno debate está, en la legislatura local, un nuevo endeudamiento por más de 600 millones de dólares. Esa toma de deuda rompió el propio bloque del oficialismo con escenas de pugilato e insultos entre ministros y el gobernador. Nunca desmentidas, por la secretaria de medios, dedicada a acosar por las redes sociales a los hombres y mujeres de la prensa con operaciones del servicio secreto del superagente 86.
También otras voces otrora poderosas están como en estado de demencia fingida. Nadie habla. Cristina parece haberse olvidado de su lugar en el mundo del reino de los glaciares eternos. El diputado nacional Juan Carlos Molina, sacerdote católico, tampoco dice ni mu parece estar sumido en la meditación profunda del padre nuestro, fuera de la frase que el papa Francisco dejó para los tiempos. “No se olviden de los pobres”.