Quirno cumple 90 días de gestión sin conformar su propio equipo
A casi tres meses de su llegada al Ministerio de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno enfrenta el desafío de formar un equipo propio. Desde su asunción en octubre, el canciller ha mantenido gran parte del personal designado por su predecesor, Gerardo Werthein, lo cual plantea interrogantes sobre su capacidad para implementar una gestión con sello propio. A pesar de los múltiples retos en el ámbito internacional, Quirno aún no ha realizado cambios significativos en los cargos más relevantes de su gabinete.
Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales, y Juan Manuel Navarro, subsecretario de Política Exterior, continúan en sus funciones bajo la dirección de Quirno. Esto ha llevado a que muchos en el ámbito político se pregunten sobre su liderazgo y la falta de decisiones en puestos clave, lo que puede afectar su capacidad de respuesta ante crisis diplomáticas y negociaciones internacionales.
Uno de los cargos que genera más incertidumbre es el de la Secretaría de Culto, anteriormente ocupada por Nahuel Sotelo. Aunque estaba previsto que su reemplazo sería Agustín Caulo, este cambio no se concretó, lo que ha suscitado especulaciones sobre posibles reticencias dentro de la Iglesia católica frente a este nombramiento. Mientras tanto, las conversaciones para encontrar un reemplazo adecuado se complican, reflejando la falta de dirección clara en la Cancillería.
Quirno ha mantenido diálogos con la agrupación libertaria La Púrpura para definir su equipo. Estas interacciones, que se han desarrollado principalmente en las oficinas del Palacio de Hacienda, buscan concretar acuerdos que alineen su gestión con la ideología del actual gobierno. Se afirma que estas negociaciones han sido productivas y podrían dar lugar a novedades en un futuro cercano.
A medida que se acercan importantes compromisos internacionales, como la firma de un acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea y la asistencia al Foro Económico de Davos, la presión para que Quirno complete su equipo aumenta. Estos eventos no solo son relevantes en el plano político, sino que también influirán en la proyección de la Argentina a nivel global.
El futuro cercano de Quirno dependerá de su capacidad para conformar un gabinete que refleje no solo su criterio, sino también la urgencia de enfrentar los desafíos actuales. La falta de personal de confianza en su ministerio podría resultar en una parálisis en la toma de decisiones, algo que la diplomacia argentina no puede permitirse en un contexto internacional tan dinámico y cambiante.