Por los desalojos de manteros y controles de la Ciudad, cayó un 90% la venta ilegal callejera
En la Ciudad ya no existen las grandes concentraciones de manteros que históricamente afectaron la circulación y la convivencia en los barrios, problemáticas que impactan la vida cotidiana de vecinos y comerciantes formales.
Gracias a una política sostenida de ordenamiento del espacio público, el Gobierno porteño logró desarticular las ocupaciones masivas de vendedores ilegales que se registraban en centros comerciales, zonas de alto tránsito y espacios verdes.
“Los manteros no solo se apropian del espacio público que es de todos, también perjudican a los comerciantes que pagan sus impuestos con una competencia desleal. Con nosotros eso se terminó: en la Ciudad el orden no se negocia", sostuvo el Jefe de Gobierno, Jorge Macri.
Desde el inicio de la gestión, la Ciudad liberó 13 espacios públicos que estaban tomados, desalojó a más de 19 mil manteros y logró recuperar 63.700 metros lineales de veredas y calles (equivalentes a 637 cuadras) que se encontraban ocupadas.
“En estos dos años realizamos operativos inéditos de gran escala en toda la Ciudad. Donde intervenimos, nos quedamos. Los grandes operativos están apuntalados por un dispositivo de control permanente en cada espacio recuperado. Nuestra prioridad es evitar que los vecinos enfrenten situaciones que no eligen y que no tienen por qué sufrir”, dijo el ministro de Espacio Público e Higiene Urbana, Ignacio Baistrocchi.
Esta decisión política también se refleja en los indicadores del sector privado. El último informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) registró una fuerte caída de la venta ilegal el año pasado: se derrumbó un 85,7% respecto a 2024. El dato ratifica que la ausencia de grandes concentraciones es el resultado de un plan de gestión centrado en el orden y el cumplimiento de las reglas de convivencia en el espacio público.
Los resultados de la política de ordenamiento en el espacio público también se mide por el impacto directo en la vida cotidiana de los barrios. La desarticulación de un mercado ilegal con un volumen estimado cercano a los $2.000 millones ha beneficiado a más de 1,6 millones de vecinos y comerciantes que ahora cuentan con un espacio público más seguro, más ordenado y con mejores condiciones de higiene.
Cómo son los operativos y el control permanente
La política de recuperación del Gobierno porteño se enfocó en desarticular los puntos donde históricamente se concentraban miles de manteros, como las zonas comerciales y de trasbordo de Once, Flores, Liniers y Retiro, además de grandes espacios verdes como el Parque Centenario, Parque Patricios, Parque Los Andes y Parque Saavedra. Antes, en estos sitios existían ocupaciones masivas, ahora el espacio público ha sido devuelto a los vecinos.
La clave para que estos focos de venta ilegal no vuelvan a formarse es el control permanente. El Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana mantiene equipos de fiscalización diarios con 230 inspectores dedicados, en coordinación con la Policía de la Ciudad, a garantizar que veredas y parques se mantengan libres de ocupación ilegal.
Si bien se eliminaron las grandes concentraciones de manteros, la venta ilegal es un fenómeno dinámico que requiere una respuesta constante. Por este motivo, además de la vigilancia fija en los puntos recuperados, se llevan adelante operativos de saturación y controles focalizados en distintos puntos de la Ciudad. Estos procedimientos permiten actuar ante intentos aislados de ocupación o ante vendedores que se desplazan buscando nuevos sitios para instalarse.
Por otro lado, este esquema de trabajo se intensifica además con operativos de refuerzo en fechas claves. Durante el pasado mes de diciembre, la Ciudad desplegó dispositivos especiales en Once y Flores para acompañar el mayor flujo comercial que trae la temporada por las fiestas de fin de año. Estas acciones preventivas aseguran que el orden alcanzado se sostenga en el tiempo, independientemente de la época o el crecimiento del movimiento comercial.