Publicado: 07/04/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

Milei contra el periodismo: un fin de semana con 900 embates en X

El presidente se dedicó todo el fin de semana a atacar de manera sistemática a periodistas y medios.
Milei contra el periodismo: un fin de semana con 900 embates en X
Redacción NU
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javier milei

El presidente Javier Milei protagonizó un "fin de semana salvaje" en la red social X, desplegando una ofensiva sistemática y sin precedentes contra el periodismo profesional. Durante las últimas jornadas, el mandatario utilizó su cuenta oficial para marcar una agenda de confrontación directa, centrando sus críticas en comunicadores y medios de comunicación a los que acusa de operar en su contra. Esta conducta, que ha escalado en intensidad, refleja una estrategia de comunicación que busca puentear los canales institucionales para instalar un relato de hostilidad hacia quienes ejercen la crítica.

De acuerdo con el relevamiento de los datos, la actividad del Jefe de Estado fue frenética: publicó 86 tuits propios y replicó otros 874 mensajes de militantes libertarios y funcionarios gubernamentales. En total, se contabilizaron más de 960 interacciones destinadas casi exclusivamente a denostar la labor de la prensa. Esta dinámica no solo evidencia la dedicación horaria del Presidente a las redes sociales, sino también su validación de una estructura de "trolls" y cuentas militantes que actúan como caja de resonancia de sus descalificaciones personales.

Uno de los puntos más álgidos de este raid digital fue la difusión de una imagen de una lápida con la leyenda "3 de abril, día del fallecimiento del periodismo argentino", acompañada por el críptico acrónimo "NOL$ALP". El tono de las publicaciones incluyó insultos directos y términos degradantes hacia figuras del espectáculo y las noticias. Milei no dudó en calificar de "basuras", "roñosos" y "mentirosos" a profesionales de amplia trayectoria, llegando a utilizar expresiones vulgares para responder a informaciones que no fueron de su agrado.

La ofensiva no fue generalizada, sino que tuvo blancos con nombre y apellido, como Laura di Marco, a quien dedicó posteos cargados de agresividad, y Marcelo Bonelli, a quien acusó de mentir para ensuciar su gestión. También apuntó contra el diario La Nación, calificándolo de "pasquín" y responsabilizando no solo a sus redactores, sino también a sus editores y dueños por la línea editorial del medio. Otros periodistas como Ariel Lijalad, Mercedes Ninci y Luis Novaresio también quedaron atrapados en el centro de la "furia" presidencial.

Más allá de los insultos, Milei intentó instalar una teoría de "asociación ilícita" entre los medios de comunicación y sectores políticos de la oposición. Según la narrativa del mandatario, existe una coordinación delictiva financiada por "sobres" (sobornos) con el único fin de desestabilizar su gobierno. Para el Presidente, la labor de investigación y crítica no es un componente esencial de la democracia, sino una herramienta de "intereses oscuros" que buscan recuperar privilegios perdidos bajo su administración.

Este comportamiento ha generado una profunda preocupación en organismos defensores de la libertad de expresión, que advierten sobre el peligro de que la máxima autoridad del país promueva el hostigamiento sistemático. Al centralizar su discurso en el agravio y la sospecha, Milei no solo degrada el debate público, sino que fomenta un clima de violencia digital que suele trasladarse a la realidad física de los trabajadores de prensa. La estrategia de "guerra total" contra el periodismo parece haberse convertido en el eje central de su construcción de poder simbólico.

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