Publicado: 06/08/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

Ley de Tierras: la rebelión de las provincias que hizo retroceder a Bullrich

Las posiciones de senadores de Tucumán, Misiones, La Pampa y Neuquén expusieron la fragilidad del Gobierno en el Senado.
Ley de Tierras: la rebelión de las provincias que hizo retroceder a Bullrich
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La reforma de la Ley de Tierras, uno de los proyectos clave impulsados por el Gobierno, sufrió un revés histórico en el Senado tras una serie de cambios de posición de último momento que desarticularon la estrategia oficialista. La iniciativa se frustró debido a un complejo rearmado político en el recinto. La sesión, presidida por el senador puntano Bartolomé Abdala ante la ausencia de Victoria Villarruel -quien oficiaba la titularidad del Poder Ejecutivo-, dejó al descubierto la fragilidad de los acuerdos que el oficialismo daba por cerrados.

Uno de los nombres más determinantes en el cambio de escenario fue el de la senadora tucumana Beatriz Ávila, del Bloque Independencia. Ávila, quien originalmente ingresó al Senado mediante un acuerdo con el Pro y luego se alineó con el gobernador Osvaldo Jaldo, sorprendió a propios y ajenos al confirmar su voto en contra. La decisión resultó especialmente dolorosa para el oficialismo, ya que la ministra Patricia Bullrich contaba con ese respaldo como una pieza segura en su esquema de votación, pero el peso de la política local terminó inclinando la balanza hacia el rechazo.

Además fue clave el rol de los senadores misioneros Sonia Rojas Decut y Carlos Arce, pertenecientes al Frente Renovador de la Concordia. Ambos legisladores ya habían manifestado reparos significativos sobre la letra chica de la ley de tierras, y su postura crítica se mantuvo firme durante el armado del quórum. La presencia de estos aliados estratégicos sentados en sus bancas, pero con objeciones insalvables, fue una de las primeras señales de que la sesión no transcurriría según los planes previstos por la Casa Rosada.

Otro golpe decisivo provino de La Pampa con el senador Daniel Kronenberger, quien hasta la mañana de la votación figuraba como uno de los principales indecisos en el "poroteo" previo. Finalmente, Kronenberger confirmó su rechazo a la modificación de la ley, sumándose a una tendencia que comenzó a acelerarse en las horas previas al debate. Su decisión reflejó la falta de consenso interno en sectores del radicalismo y la imposibilidad del Gobierno de seducir a los legisladores que representan a provincias con fuertes intereses en la regulación del territorio.

La provincia de Neuquén también aportó un componente clave para el fracaso de la iniciativa a través de la senadora Julieta Corroza. Perteneciente al Bloque La Neuquinidad, Corroza siguió las directivas directas del gobernador Rolando Figueroa, quien incluso publicó un video ratificando que su representante no acompañaría la modificación legal. Este movimiento evidenció que, más allá de la "rosca" parlamentaria en Buenos Aires, el mandato de los gobernadores y la defensa de los recursos provinciales fueron factores que pesaron más que las negociaciones con el Ejecutivo Nacional.

En conclusión, la caída de la Ley de Tierras no fue producto de una estrategia coordinada desde la oposición nacional, sino de una suma de interpretaciones locales y presiones territoriales. Los senadores hicieron valer su autonomía y el costo electoral en sus propias jurisdicciones. Este escenario deja al Gobierno en una posición de debilidad legislativa, obligándolo a replantear sus alianzas con los bloques provinciales si pretende avanzar con reformas estructurales que toquen intereses sensibles para el federalismo argentino.

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