Las redes le soltaron la mano a Adorni y el desgaste ya salpica a Milei
Un estudio de Reputación Digital detectó que el 82,1% de las menciones sobre Manuel Adorni son negativas. La ira domina la conversación digital y el impacto comienza a proyectarse sobre la figura de Javier Milei.
Las malas noticias para Manuel Adorni ya no llegan solamente desde la oposición. Tampoco provienen exclusivamente de los medios o de los dirigentes que cuestionan al Gobierno. Esta vez el termómetro aparece en el territorio donde Javier Milei construyó buena parte de su capital político: las redes.
Un estudio sobre la conversación digital realizado por Reputación Digital, la consultora dirigida por José Norte Sosa, detectó un deterioro significativo de la imagen pública del vocero presidencial en medio de la polémica por su situación patrimonial y la presentación de su declaración jurada.
El relevamiento analizó 278.666 documentos digitales publicados entre el 3 y el 6 de junio y aisló 2.942 menciones específicas sobre Manuel Adorni. Los resultados muestran un escenario adverso: 82,1% de las menciones fueron negativas, apenas 6,8% positivas y el Índice de Sentimiento Neto alcanzó los -75,2 puntos, uno de los registros más críticos observados para un funcionario nacional en ejercicio.
Pero el dato más preocupante para la Casa Rosada no es solamente el volumen de las críticas. Es la naturaleza de la conversación.
“A diferencia de otros episodios donde predominan la incertidumbre o la expectativa por nuevas explicaciones, en este caso observamos que la conversación ya parece haber emitido un veredicto. La emoción dominante no es la duda, es la ira. Y cuando una audiencia deja de preguntarse qué ocurrió para empezar a discutir la honestidad de un dirigente, la crisis deja de ser política para convertirse en una crisis de credibilidad”, explicó José Norte Sosa, director de Reputación Digital.
Los números respaldan esa lectura. La emoción predominante en la conversación digital es la ira, que concentra el 78,5% de las reacciones relevadas, mientras que la confianza apenas alcanza el 1%. El informe concluye que la audiencia digital no se encuentra en una etapa de espera o incertidumbre, sino que ya formó una opinión sobre el caso.
La investigación también detectó un fenómeno que suele preocupar especialmente a los equipos de comunicación política: la pérdida de credibilidad. Según el informe, por cada usuario que defiende al funcionario o le concede el beneficio de la duda, existen 16 que cuestionan su honestidad o rechazan sus explicaciones.
“Los números muestran algo más profundo que una ola de críticas. Lo que está en juego es la confianza. Y cuando ocho de cada diez menciones son negativas y existen dieciséis expresiones de descrédito por cada defensa, lo que aparece es una ruptura del vínculo de credibilidad entre una parte importante de la audiencia y el dirigente observado”, advirtió Norte Sosa.
En términos políticos, el dato más sensible para el oficialismo es que la discusión dejó de ser exclusivamente sobre Adorni. Una parte significativa de las publicaciones vincula directamente el caso con Javier Milei, generando un efecto de transferencia reputacional que comienza a impactar sobre la principal figura del Gobierno.
La dinámica tampoco muestra señales de agotamiento. Por el contrario, las menciones negativas crecieron de manera sostenida durante los días analizados, multiplicándose por 3,7 veces entre el inicio y el cierre del período relevado.
Detrás de los números hay un trabajo de monitoreo realizado por Reputación Digital sobre miles de publicaciones en redes sociales, medios digitales y plataformas de conversación pública. El objetivo fue medir no sólo el volumen de menciones, sino también las emociones predominantes, los niveles de confianza y la evolución del debate digital en torno al funcionario.
La pregunta que queda abierta es si el oficialismo todavía tiene margen para reconstruir la credibilidad de uno de sus principales voceros o si la conversación digital ya consolidó una percepción que será difícil modificar en el corto plazo.
“Cuando las redes dejan de debatir y comienzan a emitir veredictos, la comunicación deja de ser una herramienta de persuasión para convertirse en una carrera contrarreloj contra el desgaste político. Lo que muestran los datos no es una audiencia esperando respuestas: es una audiencia que ya tomó posición”, concluyó Norte Sosa.