La Scaloneta impulsa la alegría nacional pero no revitaliza la imagen del gobierno
En la primera semana de julio de 2026, la conversación digital argentina se dividió entre la euforia por dos victorias agónicas de la Selección Nacional y el clima político, que mostró poco cambio en su ánimo. Un análisis de 162.000 menciones en redes sociales y medios digitales revela que el Mundial generó un fuerte clima positivo, pero este no se tradujo en capital político para el gobierno de Javier Milei.
El informe de Reputación Digital indica que tras la remontada contra Egipto, entre el 64% y 71% de las menciones futboleras expresaron alegría, en contraste con apenas un 3% de alegría en la conversación política ese mismo día. El cruce de fútbol y política fue la zona más hostil del debate, con un sentimiento negativo de -72, evidenciando que la politización del fútbol cayó del 4,1% al 1,7% entre los partidos analizados.

El 7 de julio, el día del triunfo contra Egipto, la conversación futbolera multiplicó por seis a la política, con casi 75.000 menciones deportivas frente a 12.500 políticas. Mientras el entusiasmo por la Selección creció, la política se mantuvo en niveles bajos de alegría y altos de hostilidad, con un 67% de menciones expresando ira o asco.
Los jugadores y el equipo como colectivo fueron los principales receptores de emociones positivas, mientras que figuras políticas y el propio gobierno no lograron capitalizar la euforia futbolera. El presidente Milei intentó aprovechar la narrativa épica del triunfo, pero cuando el gobierno aparecía en la conversación futbolera, el sentimiento hacia él se hundía, con índices de sentimiento negativos muy marcados.

El pico del cruce entre fútbol y política no fue impulsado por el oficialismo, sino por un escándalo judicial relacionado con el pedido de libertad de Cristina Kirchner. Además, seis de cada diez menciones en este cruce expresaban enojo, aunque el humor fue el único puente amable en el debate, muchas veces cargado con referencias al contexto judicial.
En conclusión, el Mundial mejoró el ánimo general de los argentinos, pero este clima positivo no se tradujo en un aumento del apoyo político hacia el gobierno. La Selección sigue siendo el único espacio con emociones netamente positivas, mientras que el cruce entre fútbol y política permanece hostil, con la politización del torneo decreciendo a medida que los triunfos se vuelven más épicos.