La CTA y la Pastoral Social analizaron el impacto social de la reforma laboral
La Iglesia y el sindicalismo volvieron a expresar coincidencias en su rechazo a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, durante un encuentro que reunió a referentes de las dos CTA y miembros de la Pastoral Social. La reunión tuvo como eje analizar la situación económica y social del país, en un contexto marcado por el avance de cambios en la legislación laboral.
Durante el encuentro, los participantes advirtieron sobre el impacto de las políticas oficiales en el mundo del trabajo y plantearon la necesidad de construir consensos más amplios. Desde el espacio señalaron que “la situación social es cada vez más compleja” y remarcaron la importancia de generar ámbitos de diálogo que incluyan a todos los sectores involucrados.
Los representantes sindicales manifestaron su preocupación por el contenido de la reforma, al considerar que implica un retroceso en derechos laborales. En ese sentido, sostuvieron que las modificaciones propuestas “afectan derechos conquistados históricamente” y podrían profundizar la precarización del empleo.
Esta mañana nos reunimos las dos CTA junto a Monseñor Dante Braida, presidente de la Pastoral Social, para analizar la grave crisis social y económica que atraviesa nuestro pueblo. Advertimos sobre la pérdida del poder adquisitivo, el aumento del desempleo, la grave situación de… pic.twitter.com/QTKYmxQ9Zs
— Hugo Cachorro Godoy (@CachorroGodoy) March 20, 2026
Por su parte, desde la Pastoral Social pusieron el foco en la necesidad de que cualquier cambio normativo contemple la dignidad del trabajo. “El trabajo no es una mercancía”, plantearon, en línea con la doctrina social de la Iglesia, y subrayaron que las reformas deben priorizar a la persona por sobre variables económicas.
Además, los participantes coincidieron en reclamar un debate amplio y participativo sobre la reforma laboral. “Se requiere un diálogo sincero y abierto”, señalaron, al tiempo que cuestionaron la falta de consenso en el tratamiento de iniciativas que impactan directamente en la vida de millones de trabajadores.
El encuentro dejó en evidencia una articulación creciente entre sectores sindicales y la Iglesia frente a la agenda laboral del Gobierno. Ambos espacios coincidieron en la necesidad de defender derechos básicos y promover políticas que garanticen empleo digno, en un escenario social que describen como crítico y en constante deterioro.