Publicado: 06/07/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

Informalidad laboral: más de 9 millones afectados

Aunque los indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilidad, la informalidad laboral golpea a millones de trabajadores en Argentina.
Informalidad laboral: más de 9 millones afectados
Redacción NU
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La economía argentina comienza a mostrar señales de ordenamiento macroeconómico, pero esa mejoría no se refleja con la misma contundencia en el mercado laboral, advierten especialistas. Según los últimos datos del INDEC para el primer trimestre de 2026, la tasa de desocupación se mantuvo en 7,8%, prácticamente igual a la registrada en el mismo periodo de 2025, lo que equivale a cerca de 1,8 millones de personas buscando empleo. Pese al avance en variables fiscales y monetarias, la recuperación del empleo sigue siendo débil y heterogénea entre regiones y sectores.

El mayor motivo de preocupación es la creciente informalidad laboral: alcanzó el 44,4% del empleo, es decir, más de 9 millones de personas sin aportes previsionales ni cobertura ante riesgos del trabajo, explicó Laura Caullo, responsable del Área de Empleo y Política Social del IERAL de la Fundación Mediterránea. Caullo comparó la situación con “dos partidos distintos”: la macroeconomía estaría “ordenándose”, pero el mercado laboral -especialmente en actividades intensivas en mano de obra- permanece “lesionado” y lejos de reactivarse de forma sostenida.

La estructura del crecimiento ayuda a entender esa brecha. Los sectores que hoy impulsan la economía -hidrocarburos, minería, servicios financieros e industria del conocimiento- generan pocos puestos de trabajo formales; en promedio explican apenas tres de cada 100 empleos formales. En cambio, comercio, industria y construcción concentran cerca del 40% del empleo total, y esos rubros aún muestran una recuperación insuficiente para generar plazas formales en número y calidad adecuados.



**A esa dinámica se suma la llamada “presión laboral”: más de 5,5 millones de personas están bajo presión laboral -desocupados, subocupados y ocupados que buscan más horas o un segundo empleo-, de las cuales cerca de 2,5 millones ya tienen empleo pero buscan otro por ingresos insuficientes. Caullo señaló que este fenómeno refleja la pérdida de poder adquisitivo de los hogares y obliga a sumar miembros del hogar a la búsqueda de trabajo, lo que agrava la precariedad y la subocupación.**

El impacto es especialmente intenso entre mujeres jóvenes. Un informe de IDESA registra que entre 2015 y 2025 se incorporaron al mercado laboral unas 220.000 mujeres de 20 a 29 años, pero la mayor parte lo hizo en empleos precarios: 140.000 pasaron a ser asalariadas privadas no registradas y 130.000 se volcaron al trabajo por cuenta propia; mientras tanto, el número de asalariadas formales cayó en 50.000. Así, la mayor participación femenina corre el riesgo de diluirse si no se generan empleos registrados y productivos.

Frente a este diagnóstico, los economistas coinciden en que el ordenamiento macroeconómico es condición necesaria pero no suficiente para mejorar el mercado laboral. Caullo y otros analistas proponen acelerar reformas estructurales -laboral, tributaria y previsional-, descentralizar convenios colectivos, reducir la litigiosidad y avanzar sobre un mínimo no imponible de contribuciones patronales para facilitar la formalización en micropymes. Mientras tanto, la incertidumbre electoral añade un factor de riesgo que puede frenar inversiones y demorar la traducción de la estabilización macro en trabajo registrado, mejores salarios y mayor protección social.

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