Publicado: 25/09/2026 UTC Nación Por: Horacio Ríos

Inflación: ¿Qué pasa si usted se entera que 1$ es igual a 10 billones de pesos de 1960?

Hubo desde 1960 cinco signos ficales que le sacaron ceros. Vivimos en una ficción y en ella existen los tiburones y sus presas. Hay un 32,2% de pobres y 7,5% de indigentes. ¿Qué Argentina le mostrarán al Papa en Casa Rosada? ¿La fake de los medios o la real?
Inflación: ¿Qué pasa si usted se entera que 1$ es igual a 10 billones de pesos de 1960?
Horacio Ríos
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La inflación en la era Milei habrá totalizado, hacia el fin de este año, el 140%, aproximadamente. Y eso, si las cifras se mantienen dentro de lo previsto. El propio Luis Caputo previó en el Presupuesto que envió al Congreso que en 2027 el incremento del IPC será del 29%, o sea que, tras cuatro años de desatinos, llegará al 170%, si el Maligno no posa su cola en alguna tecla floja de la economía y desata una Salamanca vernácula.

Esta inflación de dos dígitos anuales, que todos prometieron someter, sigue viva porque sigue siendo combatida con las erosionadas armas de siempre, que consisten en implementar un dólar barato, un ajuste fiscal y un ancla salarial, que no fija los sueldos, sino que los envía al fondo del mar.

A pesar de tanta fanfarria tecnocrática, el INDEC midió una pobreza que alcanzó ya al 32,3% de los argentinos durante el primer semestre del año en curso. La indigencia, por su parte, desabrigó al 7,5% de los hijos de este país. Si se mide esta cifra directamente sobre la población, esto significa que 15.560.000 habitantes de esta sufrida Patria han sido empobrecidos y 3.610.000 han caído en la indigencia y no pueden ni siquiera cubrir la canasta básica alimentaria. Más de 19 millones de personas soportan dificultades a la hora de alimentarse, ni hablar de comprar una casa, elementos de trabajo o útiles escolares para los hijos.

La Argentina, a pesar del brutal ajuste y de la permanente actualización de sus tarifas, soportó, según el poco confiable INDEC, un 82% de inflación en 2024; un 28% en 2025 y casi un 20% en lo que corre de este aciago 2026. Si sumamos los tres años, más el 25,5% de aquel diciembre de 2023, cuando se devaluó la moneda en un 118%, la cifra total, siempre de acuerdo con el desvaído INDEC, alcanzaría el 154%. Demasiada inflación para quien minimizó los esfuerzos para derrotarla, siguiendo el ejemplo de Mauricio Macri, que declaró lo mismo en 2015, antes de ser electo presidente.

Las razones de la inflación son variadas y los técnicos y los sabios de la economía suelen atribuirla a la emisión monetaria, al desequilibrio fiscal o a las catástrofes climáticas. Cuando estas explicaciones no bastan, agregan que “pasaron cosas” y todos seguimos tan ignorantes como en los momentos previos al intento de esclarecer las razones.

Aquí aparece aquel antiguo cuento brasileño. Resulta que en la radio, un locutor interrumpe la transmisión de un partido de fútbol para anunciar, con tono dramático: a las cinco de la tarde, gran explosao. Luego da explosao, palabras del doctor Figueroa. El aviso se repite en varias ocasiones, provocando un pavor generalizado. Finalmente, el locutor anuncia de manera solemne: Señores, con ustedes, a explosao. Se escucha entonces un gran estruendo, que aterroriza a toda la ciudad. Luego, un silencio. Repentinamente, en la radio se escucha a alguien que carraspea un poco, se aclara la voz y el doctor Figueroa expresa con solemnidad: La puta, ¡qué explosao! y no explica nada más, que era lo que todos esperaban.

Muchos economistas caen en abstrusas explicaciones sobre la explosao que ocultan más de lo que aclaran. Excluir del análisis a la puja distributiva, por ejemplo, es caer en la falacia. También lo es ocultar cuánto influyen sobre la inflación los márgenes de ganancia de todas las cadenas comerciales. Un producto que cuesta en la puerta de la fábrica $1.000 llega al público a no menos de $4 o 5.000, en muchas ocasiones. Hace unos pocos meses, uno de los propietarios de una cadena de gomerías reconoció que su empresa cargaba en un 78 al 80% de los precios de sus productos, una cifra que excede los márgenes del comercio limpio. El propio Federico Sturzenegger expresó hace un tiempo que el margen de ganancia de un producto no debería sobrepasar el 20%. Por supuesto, ante oídos sordos.

Tarifas indomables

Otro de los temas esenciales que impulsa los precios hacia arriba es el valor de las tarifas.

El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) publicó un cuadro tarifario comparativo, que arrojó cifras casi inesperadas. Analizó las tarifas de nueve servicios públicos -Gas, Electricidad, Agua, Internet, Telefonía Móvil, Colectivos, Subterráneos, Trenes y Peajes- y comparó los precios de noviembre de 2023 con los de agosto de 2026.

Los aumentos fueron feroces. Sumando los totales, el promedio fue de 1249,78%, mucho más que la inflación y, por supuesto, muchísimo más que los salarios. Hoy, el Salario Mínimo, Vital y Móvil es de $383.800.

No casualmente, los aumentos de tarifas más abultados fueron los de Subterráneo (2.176%); Electricidad (1.768%); Ferrocarril (1.628%) y Colectivo (1.510%), que provocan un fuerte impacto en los gastos de las familias y de los individuos que aún tienen trabajo.

Si los Índices de Precios al Consumidor no llegaron al 200%, si el INDEC midió correctamente, que sabemos que no es así, ¿qué explica un aumento de tarifas tan desproporcionado? ¿Es sólo para enriquecer a los concesionarios? La única explicación es que los empresarios hayan pedido una transferencia de ingresos que les compense algunas medidas que se tomaron en los gobiernos peronistas, que quizás los abandonaron al borde de la “indigencia comercial”.

El signo monetario

La verdad es que toda puja salarial siempre se saldó en Argentina con los empresarios tocando la lista de precios. Como una consecuencia no deseada, quizás, pero realista, desde 1965 hubo en nuestro país cinco signos monetarios, que fueron:

  1. El Peso Moneda Nacional (m$n)
  2. El Peso Ley 18.188 (Ley)
  3. El Peso Argentino ($a)
  4. El Austral (₳)
  5. El Peso, a secas ($), que rige hoy.

A todos estos signos les sacaron ceros, a causa del descontrol inflacionario. El Peso ($) que está en vigencia es una ficción, en realidad debería tener -si no hubieran existido los cambios de signo- 13 ceros más. Esto significaría que 1$ sería hoy equivalente a $10.000.000.000.000 (10 billones) de pesos 1960.

¿Absurdo? Ésta es la vidriera de la inflación nacional. Dios es argentino. Si no nos salva el Papa, nadie lo hará. Recen mucho.

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