"Galperín, la Virgen te condena"
Esteban “Gringo” Castro, laico peregrino de la Virgen de Luján, fue al acto contra las empresas Mercado Pago y Mercado Libre, propiedad de Marcos Galperín a quien denuncian por usurero.
“La avaricia roba, hiere y chupa la sangre. ¡Maldito el avaro! Poseído por la codicia del dinero, esa plata miserable que encierra el genio del mal, el avaro husmea doquiera el olor de la ganancia, oprime al pobre y desangra al desgraciado. No tiene corazón en el pecho. No ve la angustia de las lágrimas. No tiene piedad. Sus manos chorrean sangre: sangre de los pobres, viudas y huérfanos”, leyó Esteban “Gringo” Castro la prédica de San Antonio de Padua, referencia en la iglesia católica por ser un corajudo hombre de Dios contra la usura y avaricia de los ricos.
Castro dijo tras el reclamo con las organizaciones sociales, este martes 8, al mediodía, donde llevó la Virgen de Luján “que ella es la patrona y protectora del pueblo argentino. La Virgencita que es amor y unidad para el pueblo queremos que bendiga nuestras luchas y que nos cuide para seguir luchando contra las injusticias”.
En el barrio porteño de Saavedra, desde la esquina de Av. Melián y av General Paz, a metros del Shopping Dot Baires, fue caminando con la Virgen gaucha en andas Castro junto a otros peregrinos para llegar a las oficinas de la empresa de Galperín, un distrito donde el gobierno de la Ciudad entregó costosas tierras para beneficios de los supraricos.
“Galperín la lucha es un sentimiento y la usura un pecado. Convertite”, expresó Castro en la protesta donde se abrazó con militantes de mucho recorrido como Pablo Puebla de la OLP o Emilio Pérsico del Movimiento Evita, entre otros dirigentes.
El laico peregrino de la Virgen de Luján y referente social el sábado estuvo en los bautismos con el madrinazgo espiritual de la ex presidenta Cristina Kirchner, también viene rezando el Rosario cada 8 del mes (frente a la Casa Rosada) por la conversión del presidente Javier Milei, e incluso llegó a realizar en junio una protesta insólita, ayunar una semana en Plaza de Mayo.