Los herederos de la corona
Ya habían tocado Estelares, Mole y los Tipitos. Se empieza a notar el respeto que Oasis le tiene a la excelente herencia musical que disfrutan. Suenan The Beatles (Birthday), Led Zeppelin (Whole lotta love), Sex Pistols (God save the queen) y un remix de Gimme Shelter asi como "Bittersweet symphony" de The Verve, banda amiga de los Gallagher.
El estadio no está lleno aunque el campo se cubre en un cincuenta por ciento.
Se apagan las luces y suena el sampler de "Fucking the bushes", el tema que abre el apenas correcto "Standing of the shoulder of giants". Sale el equipo a la cancha y se dispone a quemar todo ya que abren con "Rock and roll star" y "Lyla". De más está decir que los Gallagher nunca se caracterizaron por ser demasiado efusivos arriba del escenario. Lo de ellos es tocar buenas canciones y está bien. Es una postura. Hubiese sido lamentable verlos con la camiseta de la selección argentina.
El show continúa con "The shock of lightning", corte de difusión de su último álbum "Dig out your soul". El público no colmó el estadio y se notan claros tanto en las plateas como en el campo. No obstante, continúa un show muy bueno aunque con algunos problemas de sonido, ya que la guitarra de Noel no se escucha bien. Igualmente, el que se queja era Liam (muy sobrio, con un sobretodo liviano azul) que no tiene retorno. Encaran "Cigarettes and alcohol" y es uno de los momentos más fuertes del show. Después continúan con la presentación de su último disco, con canciones que van desde un rock sencillo y efectivo hasta pasajes de psicodelia extrema que deben bastante a "Sgt Pepper" o inclusive a "Their Satanic Majestic Request". Así pasan "To be where there's life" y "Waiting for the rapture", cantada por Noel, que continuará con esa gema de lado B que se llama "The Masterplan". Aqui Noel, aclamado por la audiencia por el futbolero "Ole, ole, olé, Noel, Noel", dice: "Gracias, pero no hay tiempo para eso", bajando de un hondazo tanto almíbar. Liam vuelve al escenario para continuar este cuasi bloque acústico (por llamarlo de alguna manera) y entona "Songbird", demostrando lo fácil y paradojicamente también dificil, de escribir una buena canción de dos minutos.
Así las cosas, se vuelve a los 90 para "Slide away" y "Morning Glory" para volver al último disco con "Ain't got nothing". Noel vuelve a tomar la voz solista para ese himno a la vagancia llamado "The importance of being Idle". La prestancia de la banda se destaca por la manera es que pasan de un tema a otro, cambiando ritmos y sin modificar el clima reinante. De esta manera, suena una hermosa balada llamada "I'm outta time" que en su versión en estudio cuenta con un fragmento de la voz de John Lennon. Se acerca el final y suena "Wonderwall" para el deleite de los fans, aunque será "Supersonic" la cereza del postre para que todos salten en el campo y se produzcan pequeños focos de pogo.
Se van y vuelven para los bises. Se aprecia la dimensión de Noel Gallagher en la banda cuando entona una excelente versión a dos guitarras (él en acústica y Gem Archer en eléctrica) para "Don't look back in anger". Y ahí sí, Noel agradece al público y no lo hace callar. Pasa "Falling down" y "Champagne supernova" con el coro del público pero la verdadera frutilla del postre es la versión a todo volumen de ese gran clásico inoxidable y lisérgico de The Beatles llamado "I'm the Walrus".
Pasó Oasis y no llenó River. Lo que si llenó fue el deseo de escuchar a una buena banda haciendo buenas canciones con buenas melodías. En tiempos de Jonas Brothers y Miley Cyrus, fue un buen motivo para ir a Nuñez.
POSTALES RIVERPLATENSES
En la línea de las grandes bandas británicas como The Beatles, The Rolling Stones, The Who y The Kinks, Oasis hace un culto de las melodías de arreglos sencillos y armónicos aunque no exenta de riffs de rock and roll (neneee). Que hay homenajes que son muy obvios, es cierto, pero la reivindicación de la canción está en su esencia y esto es lo valedero. No sé si se podrá decir que Noel Gallagher es uno de los mejores compositores de su generación pero el don que tiene para la melodía en sus canciones es pocas veces visto. La facilidad que tiene el "big brother" para crear hits es fantástica. Digamos de paso, que en este show no hicieron canciones como "Live forever", "Go let it out", "Whatever", "Hindu Times", "Little by little", "Shakermaker", "Stand by me", "D'you know what I mean" y siguen las firmas. No hay muchas bandas y solistas que puedan darse el lujo de dejar de lado tanta cantidad de clásicos en un recital.
Pero lo que realmente llama la atención es el ABC1 de su público. Gente de clase media alta, yendo a ver a un par de hermanos de un pueblo del norte de Inglaterra que estuvieron arrestados por robo en su adolescencia, es poco menos que increíble aunque no sorprende cuando en nuestra fauna vemos adolescentes (y no tantos) decir que siguen la tradición de los Rolling Stones, vestidos con un jardinerito, zapatillas Topper y pañuelo rojo al cuello (¡¿cuándo Mick Jagger tuvo ese look?!). Ver a chicas con taquitos para un recital da la pauta de que si bien el espectáculo está arriba del escenario, la resignificación que hace el público es completamente caprichosa. Chicos lindos de buena posición van a River a ver a los autodenominados "héroes de la clase trabajadora". Discépolo tenía razón cuando hablaba de "la Biblia y el calefón".