Publicado: 15/04/2026 UTC Ciudad Por: Redacción NU

Espacio Público: denuncian descontrol en sistemas informáticos

Un informe de la Auditoría General de la Ciudad (AGCBA) puso al descubierto la problemática.
Espacio Público: denuncian descontrol en sistemas informáticos
Redacción NU
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auditoría general de la ciudad (agcba)

Un reciente informe de la Auditoría General de la Ciudad (AGCBA) ha puesto al descubierto una situación crítica en el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana. La investigación reveló fallas estructurales en la gestión, el control y la seguridad de las plataformas tecnológicas que supervisan servicios vitales como la recolección de residuos, las inspecciones y las infracciones.

Según el documento, la Dirección General de Monitoreo y Sistemas (DGMYS) opera bajo una alarmante falta de planificación y una ausencia de controles formales que compromete la gestión urbana.A pesar de administrar una red de herramientas de alto nivel como SAP, Oracle, SADE y Power BI, el organismo no logra garantizar la integridad de la información. El presupuesto destinado a este área es millonario, contando con $474 millones de pesos para funcionamiento y más de $752 millones para el desarrollo y mantenimiento de sistemas. No obstante, esta inversión no se traduce en eficiencia, ya que no existe documentación que identifique objetivos, responsables o indicadores de satisfacción.

El Auditor General del peronismo, Lisandro Teszkiewicz, fue contundente al analizar el despilfarro de recursos y la falta de transparencia en la gestión tecnológica. Al respecto, afirmó: "El Estado invierte millones en tecnología y no puede garantizar cómo funciona, quién la controla ni qué resultados produce. Sin control, la tecnología deja de ser una solución y se convierte en un problema". Esta carencia de gobernanza impide evaluar si los sistemas realmente cumplen con los fines para los que fueron diseñados.La seguridad informática es uno de los puntos más vulnerables detectados por la AGCBA.

El informe señala que no existen políticas de gestión de riesgos ni marcos normativos para la protección de datos. Además, la falta de registros de acceso impide la trazabilidad de las operaciones, dejando la puerta abierta a la manipulación de información. "Cuando no hay trazabilidad, cuando no hay registros ni reglas claras, lo que se pierde no es sólo información sino también la posibilidad de saber la causa y quién es responsable", advirtió Teszkiewicz.

El panorama técnico es igualmente desolador: el ministerio utiliza tecnologías obsoletas que ya no cuentan con soporte de los fabricantes, lo que eleva el riesgo de fallas sistémicas. No se encontraron manuales de uso actualizados, inventarios de equipamiento ni diagramas de red, lo que dificulta cualquier intento de recuperación ante incidentes operativos. Esta desidia técnica deja al descubierto la vulnerabilidad de los datos de todos los ciudadanos.

Para finalizar, Teszkiewicz remarcó el peligro social que conlleva esta falta de control estatal sobre la tecnología: "Usar los recursos públicos de esta forma deja libre albedrío a que las empresas utilicen los datos y la información de la ciudad a su gusto, para enriquecer sus ganancias a costa del bienestar y la seguridad". La auditoría concluye que, si los sistemas que son el corazón del espacio público fallan, se debilita la capacidad del Estado para garantizar servicios eficientes a los vecinos.

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