Publicado: 14/08/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

Encuesta: más del 50% no acompaña ni a Milei ni al kirchnerismo

Así lo indica el último trabajo de Giacobbe & Asociados.
Encuesta: más del 50% no acompaña ni a Milei ni al kirchnerismo
Redacción NU
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El 50,1% de los argentinos asegura que no quiere que el kirchnerismo vuelva a gobernar el país, según una nueva encuesta nacional de Giacobbe & Asociados. El estudio también muestra señales de desgaste para el gobierno de Javier Milei y dibuja un escenario de rechazo cruzado, en el que el oficialismo acumula altos niveles de imagen negativa pero la principal identidad opositora tampoco consigue despejar las resistencias de una parte mayoritaria del electorado.

La consultora preguntó directamente “¿Te gustaría que el Kirchnerismo volviera a gobernar la Argentina?”. Mientras el 50,1% respondió que no, un 24,9% afirmó que sí y otro 24,5% contestó que dependería de quién fuera el candidato. El resultado deja una lectura doble: por un lado, la mitad de los consultados rechaza explícitamente una vuelta del kirchnerismo al poder; por otro, si se suman quienes desean su regreso y quienes condicionan su posición al nombre del candidato, el 49,4% no descarta esa posibilidad, dejando una mínima distancia entre ambos bloques de apenas siete décimas.

Ese segundo dato coloca además a la definición de la candidatura opositora en un lugar central. Casi uno de cada cuatro encuestados no adopta una posición cerrada frente a un eventual regreso kirchnerista y condiciona su respuesta a quién encabece la propuesta electoral, aspecto que se volvió fundamental en las últimas semanas tras el reclamo de Cristina Kirchner frente a la ONU.

En ese sentido, Giacobbe consideró que Axel Kicillof tiene la posibilidad de presentarse como una novedad frente a una marca política desgastada, aunque para eso debería construir un liderazgo propio. “Tiene la ventaja de que es una persona que se va a presentar por primera vez a presidente, va a ser ‘lo nuevo’”, explicó. Y agregó: “Hay que ser líder, además de ser candidato. Ese es el desafío de Kicillof”.

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Milei también enfrenta un escenario de fuerte rechazo

El límite al regreso del kirchnerismo no se traduce automáticamente en respaldo al Gobierno. La misma encuesta muestra que Javier Milei tiene 57,2% de imagen negativa, contra apenas 33,9% de positiva y 8,3% de regular. La negativa aparece, además, en el punto más alto de la serie histórica exhibida por la consultora. La diferencia entre valoración positiva y negativa deja al Presidente con un saldo de imagen de 23,3 puntos en contra. El resultado muestra un deterioro respecto de los mejores momentos de Milei, cuando su imagen positiva había llegado a ubicarse cerca del 59%.

Sin embargo, Giacobbe advirtió que el deterioro actual de Milei todavía no necesariamente implica una ruptura definitiva de su vínculo con el electorado. Al comparar su evolución con la que tuvo Mauricio Macri, señaló que las curvas de imagen positiva y negativa del actual Presidente ya se cruzaron en varias oportunidades y luego volvieron a revertirse. “Si ves para Milei, cómo han evolucionado la positiva y la negativa, te vas a dar cuenta de que ya se cruzaron y volvieron seis veces. Entonces, esta es como una especie de ‘pareja tóxica’, que cada tanto se pelea y tiene una rabieta, pero en definitiva siempre vuelven”, describió. Para el consultor, la posibilidad de una recuperación depende principalmente de la situación económica y no tanto de las polémicas coyunturales que atraviesan al oficialismo. “El problema es la angustia económica”, resumió Giacobbe al explicar cuál considera que es hoy el principal factor detrás del desgaste presidencial.

Entre los dirigentes relevados, Axel Kicillof es quien registra la mayor imagen positiva, con 36,7%, aunque también acumula un 50,4% de rechazo. Detrás aparecen Patricia Bullrich con 34,5% positiva y Milei con 33,9%. Cristina Kirchner registra 29,6% de imagen positiva y 52,8% negativa, un dato especialmente relevante frente a la pregunta sobre un eventual regreso del espacio que lideró durante las últimas dos décadas. Diego Santilli alcanza 27,4% positiva y 49,2% negativa. Sobre la expresidenta, Giacobbe planteó que el vínculo emocional que conserva con una parte del electorado peronista ya no necesariamente se traduce en una expectativa de liderazgo hacia el futuro.

“Cristina es tecnología vieja, incluso para su propio público. No te lleva hacia ningún lugar en el futuro”, afirmó. Según su interpretación, allí aparece además una de las principales tensiones dentro del electorado opositor. Existe un sector que todavía reconoce a Cristina Kirchner como una referencia política y afectiva, pero que al mismo tiempo busca una renovación del liderazgo para competir por la Presidencia en 2027. Esa tensión, sostuvo, explica parte del espacio que hoy intenta ocupar Kicillof. Macri reúne 18,3% de valoración positiva y 61,4% negativa, siendo el dirigente con peor valoración en el estudio. Máximo Kirchner obtiene 16,4% positiva y 58,1% negativa, mientras Villarruel registra 12,4% positiva, 30% regular y 54,5% negativa.

El cuadro general muestra así una oferta política atravesada por niveles elevados de rechazo. Ninguno de los dirigentes medidos alcanza siquiera el 40% de imagen positiva y todos presentan más valoración negativa que favorable. El otro dato adverso para la Casa Rosada aparece en la percepción sobre la situación económica. El 58,9% de los consultados considera que la economía está empeorando, mientras otro 4,9% cree que permanece estancada. Del otro lado, un 35,9% percibe algún grado de mejora económica. El 24,1% asegura que la economía está mejorando y ya lo siente personalmente, mientras un 11,8% considera que existe una recuperación pero todavía no llegó a su situación cotidiana.

El dato fundamental que arroja esta encuesta es que, a pesar del deterioro de la imagen de Milei y el pesimismo económico, el electorado no reclama el regreso del kirchnerismo, como sí ocurrió en 2019 con el fin del gobierno de Mauricio Macri. Lo que se refleja es más bien una sociedad dividida entre el rechazo al oficialismo y las resistencias que todavía conserva la principal fuerza que gobernó antes de la llegada de La Libertad Avanza. Giacobbe lo interpreta como una crisis simultánea de las dos identidades que hoy organizan buena parte de la disputa política. Según explicó, existe un sector opositor que busca una respuesta a la angustia social pero ya no necesariamente considera al kirchnerismo como el instrumento capaz de representarla. “Está desgastado el instrumento kirchnerismo para representar ese rol y el rol es más grande que la marca kirchnerismo”, señaló.

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