Publicado: 25/05/2026 UTC Ciudad Por: Valeria Azerrat

¿Encierro o santuario?: el rescate de siete macacos confinados en el CEMIC de Saavedra

UFEMA, el CEMIC y Proyecto Gran Simio trabajan en un acuerdo para trasladar a los animales a un espacio adaptado. El caso sumó presión política con un pedido de informes en la Legislatura porteña.
¿Encierro o santuario?: el rescate de siete macacos confinados en el CEMIC de Saavedra
Valeria Azerrat
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Siete monos encerrados desde hace años en el subsuelo del CEMIC podrían finalmente dejar atrás el aislamiento y el cautiverio extremo que atraviesan desde el cierre del bioterio donde fueron utilizados para experimentación.

Tras una larga disputa judicial y administrativa, comenzaron a avanzar conversaciones entre el Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (CEMIC), la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) y la organización Proyecto Gran Simio para concretar el traslado de los animales a un espacio adaptado a sus necesidades, en lo que podría convertirse en el principio de una solución para un caso que lleva años generando reclamos de organizaciones animalistas y pedidos de intervención estatal.

Los primates -Raquel, Carmencita, Linda, Juancito, Arturo, Felipe y Maco- permanecen alojados en el tercer subsuelo del establecimiento ubicado en el barrio porteño de Saavedra, dentro de jaulas individuales de pequeñas dimensiones y sin acceso a luz natural.

Son ejemplares de Macaca fascicularis, conocidos como macacos cangrejeros, una especie social y gregaria. De acuerdo con la documentación presentada en el expediente y con los planteos realizados por organizaciones de protección animal, las jaulas son pequeñas y no les permiten desplazarse libremente.

El conflicto comenzó a tomar dimensión pública en 2021, cuando el ex bioterio del CEMIC dejó de funcionar como centro de experimentación con primates. Desde entonces, el destino de los animales quedó sujeto a una compleja trama judicial y administrativa, que involucró al centro asistencial del barrio de Saavedra, al CONICET, a organismos públicos y a asociaciones proteccionistas.

En aquel momento había entre 60 y 74 primates alojados en el establecimiento, entre macacos asiáticos y monos caí, que habían sido utilizados en investigaciones biomédicas. Diversas organizaciones denunciaron que, tras el cierre del bioterio, los animales quedaron en una situación de abandono institucional y sin un plan concreto de relocalización.

Durante estos años, la situación derivó en protestas públicas, denuncias penales y reclamos de intervención estatal. En enero de 2024, Proyecto Gran Simio Argentina presentó una denuncia ante la UFEMA por presunto maltrato animal, solicitando medidas urgentes para mejorar las condiciones de alojamiento de los primates y gestionar su traslado a un santuario.

El planteo incluyó pedidos de informes veterinarios y la citación de los responsables del bioterio, por posibles infracciones a la Ley Nacional 14.346, que sanciona actos de crueldad y abandono contra los animales.

Ese mismo año, organizaciones animalistas realizaron movilizaciones frente a la sede del CEMIC para exigir la liberación y el traslado de los primates. Las protestas apuntaron principalmente contra las condiciones de confinamiento de los animales, que permanecían encerrados en espacios reducidos y sin contacto con el exterior.

El reclamo tomó mayor visibilidad pública a medida que avanzaban las actuaciones judiciales y trascendían informes sobre el deterioro físico y conductual de varios ejemplares.

En paralelo, parte de los animales fueron relocalizados. En enero de 2025, más de 40 animales fueron trasladados al Hidden Forest Sanctuary, en Sudáfrica, en lo que constituyó una de las operaciones de traslado de primates más importantes realizadas desde Argentina.

Sin embargo, siete ejemplares permanecieron en el CEMIC y continuaron a la espera de una definición. Inicialmente, estaba previsto que fueran enviados a Israel, de hecho, llegaron a viajar hasta la ciudad alemana de Frankfurt, pero de allí regresaron, ya que no pudieron continuar la travesía por las dificultades ocasionadas por el conflicto bélico en la región de destino.

En las últimas semanas, el caso sumó además un fuerte componente político con la presentación de un pedido de informes en la Legislatura porteña, impulsado por el legislador Emmanuel Ferrario.

La iniciativa requiere al Poder Ejecutivo de la Ciudad precisiones sobre el estado actual de los siete monos y las medidas adoptadas para garantizar su protección y eventual traslado.

El proyecto pone especial foco en las condiciones de alojamiento de los animales y solicita precisiones sobre controles sanitarios, evaluaciones veterinarias, inspecciones al establecimiento y alternativas de relocalización, tanto en el país como en el exterior.

El texto parlamentario también demanda conocer cuántos animales murieron desde 2024, las causas registradas en cada caso y si existen planes concretos coordinados entre el Gobierno porteño, el CEMIC y el CONICET para garantizar una solución definitiva.

Además, pide detalles sobre recursos presupuestarios destinados al rescate y traslado de primates y consultas realizadas con organizaciones especializadas en fauna y protección animal. En los fundamentos del proyecto, Ferrario sostuvo que la Legislatura debe contar con información actualizada para evaluar si corresponde impulsar nuevas medidas legislativas frente a una situación que describió como de “grave daño” prolongado durante años dentro del territorio porteño.

La querella impulsada por Proyecto Gran Simio asegura que los animales atraviesan un cuadro de deterioro progresivo, producto del aislamiento y del prolongado encierro. La abogada Victoria González Silvano, representante de la organización en Argentina, advirtió en distintas intervenciones públicas que los monos permanecen en condiciones incompatibles con las necesidades etológicas de la especie, especialmente por la falta de interacción social y la imposibilidad de desarrollar conductas básicas de movimiento. También señaló la avanzada edad de varios ejemplares y la necesidad de acelerar una definición antes de que continúe agravándose su estado de salud.

Según explicó la representante legal de la organización, Proyecto Gran Simio acercó recientemente una propuesta concreta de destino para los animales, consistente en un espacio especialmente preparado para primates donde podrían iniciar un proceso de readaptación supervisado por especialistas.

La iniciativa fue incorporada en las conversaciones que actualmente mantienen las partes involucradas en el expediente judicial. De acuerdo con fuentes vinculadas a la causa, tanto el CEMIC como la UFEMA vienen trabajando para evaluar las condiciones técnicas y sanitarias necesarias para avanzar con el operativo de traslado.

La causa judicial también dejó expuestas diferencias técnicas respecto del futuro de los animales. En un documento elaborado en 2022 a pedido del CEMIC, el CONICET había analizado distintas alternativas de relocalización y llegó a considerar inviable el traslado de algunos grupos de primates, debido a su precario estado de salud y las dificultades de adaptación al cautiverio, incluso contemplando la posibilidad de eutanasia para ciertos ejemplares. Ese informe generó fuertes cuestionamientos de las organizaciones animalistas y terminó profundizando la judicialización del caso.

Mientras continúan las negociaciones y las evaluaciones técnicas, los siete monos siguen alojados en el subsuelo del establecimiento de Saavedra, a la espera de una definición que podría modificar por primera vez en años el escenario del caso.

Las organizaciones proteccionistas sostienen que el traslado a un santuario o centro especializado representa la única alternativa posible para mejorar la calidad de vida de los animales en la etapa final de sus vidas, después de décadas de utilización en experimentación biomédica y años de confinamiento, sin resolución definitiva.

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