El Gobierno inicia el camino de las privatizaciones
El Gobierno nacional pisó el acelerador. Este miércoles entró en vigencia el nuevo esquema para privatizar las empresas públicas contempladas en la Ley Bases. Ya no hay marcha atrás: la Oficina Nacional de Contrataciones, bajo la firma de Agustina Rocío Brichetti, estableció las reglas de juego para que los interesados se anoten en las subastas estatales. Es un paso administrativo, pero con un peso político y económico enorme que busca desarmar la estructura burocrática del Estado.
Para entrar en la puja, el proceso es digital y obligatorio. Los interesados deben inscribirse en un módulo específico de la plataforma CONTRAT.AR, integrando los sistemas de subastas y proveedores nacionales en un solo ecosistema.
Aunque parezca un laberinto de siglas —entre SUBAST.AR, COMPR.AR y SIPRO—, el objetivo declarado es simplificar la entrada de nuevos jugadores y validar automáticamente a quienes ya operan como concesionarios. La transparencia es la bandera que intenta levantar la Disposición 52/2026 para atraer capitales frescos.
**Detrás de los formularios hay una urgencia de caja evidente. Luis Caputo, ministro de Economía, tiene la mira puesta en recaudar más de 2.000 millones de dólares antes de que termine el mandato de Javier Milei. No es solo una cuestión de convicción ideológica; es una necesidad financiera crítica para afrontar los vencimientos con el FMI que asoman en el horizonte. Cada activo vendido se traduce en una bocanada de aire para las reservas y un alivio para el programa financiero del próximo año.**
¿Qué empresas están hoy en la vidriera? El proceso ya dio sus primeros pasos concretos con la venta de Transener, una pieza clave del sistema eléctrico. Ahora, el foco se traslada a Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), que ya cuenta con cronogramas y procedimientos definidos para su traspaso al sector privado.
En la lista de espera también figuran las termoeléctricas General San Martín y Manuel Belgrano, cuyas ventas se proyectan para finales de 2026 o inicios de 2027. El mapa del Estado argentino se achica, mientras el mercado empieza a ocupar sus casilleros.