Publicado: 04/09/2026 UTC Nación Por: Redacción NU

El día después de Messi

Por Fran Sicardi / Especial para NU
El día después de Messi
Redacción NU
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leonel messi

La Selección Argentina se prepara para una etapa inédita: por primera vez en muchos años, tendrá que imaginar su futuro sin Lionel Messi dentro de la cancha.

Hay noticias que, aunque sabemos que algún día van a llegar, cuesta imaginar cómo será el día después. Para el fútbol argentino, ese día llegó: Lionel Messi deja atrás su etapa con la Selección y abre una nueva página en una historia que durante más de una década tuvo un protagonista indiscutido.

Messi no fue solamente el número 10. Fue el jugador al que todos miraban cuando el partido se complicaba, el que podía cambiar una historia en una jugada y también el futbolista que cargó durante años con una responsabilidad enorme: la de tener que ganar con la camiseta argentina.

Su historia con la Selección tuvo de todo. Hubo finales perdidas, críticas, frustraciones y hasta un momento en el que el propio Messi decidió alejarse. Pero también hubo revancha. Llegaron la Copa América, la Finalissima y, finalmente, la Copa del Mundo. El sueño que parecía imposible se hizo realidad.

Por eso, pensar en una Selección sin Messi genera una sensación extraña.

Durante mucho tiempo, Argentina tuvo una certeza: si había un problema dentro de la cancha, Messi podía solucionarlo. Una pelota parada, una asistencia, una gambeta, un remate desde afuera del área o simplemente una de esas jugadas que solamente él parecía capaz de imaginar.

Ahora esa solución ya no estará.

Pero hay algo que Argentina debería tener claro: Messi no se reemplaza.

No tiene sentido buscar al próximo Messi ni esperar que un futbolista cargue con la camiseta número 10 y, automáticamente, ocupe el lugar que dejó el capitán. Cada generación tiene sus propios referentes y esta Selección deberá construir los suyos.

Julián Álvarez, Lautaro Martínez, Rodrigo De Paul, Cristian Romero, Emiliano Martínez y los futbolistas que vienen creciendo tendrán que asumir un protagonismo diferente. Ya no se tratará solamente de acompañar al mejor, sino de convertirse en los líderes de una nueva etapa.

Y allí también aparece el desafío para Lionel Scaloni.

El entrenador consiguió algo fundamental: construir un equipo que, incluso teniendo a Messi como máxima figura, logró entender que no todo dependía de él. Argentina se convirtió en una Selección sólida, competitiva y con una identidad propia.

Ahora tendrá que demostrar que esa identidad puede mantenerse cuando el 10 ya no esté.

Quizás el mayor riesgo sea mirar demasiado hacia atrás. Comparar cada partido con los tiempos de Messi, buscar permanentemente quién puede hacer lo que él hacía o esperar que aparezca otro futbolista capaz de resolverlo todo.

No va a pasar.

Y no tiene por qué pasar.

La Selección no necesita otro Messi. Necesita ser nuevamente la Selección Argentina. El fútbol argentino tendrá que acostumbrarse a una imagen que durante años parecía imposible: la camiseta número 10 sin su dueño habitual. Habrá homenajes, recuerdos y seguramente mucha nostalgia. Es lógico. Messi forma parte de una generación que tuvo el privilegio de verlo vestir la camiseta argentina y, finalmente, levantar la Copa del Mundo.

Pero después de los homenajes llegará lo más difícil: jugar.

Competir.

Ganar.

Y hacerlo sin depender de quien durante tantos años fue la primera respuesta.

El día después de Messi no tiene por qué ser un día triste para la Selección. Puede ser el comienzo de una nueva historia.

Porque el legado más importante de Messi quizás no sea solamente todo lo que consiguió dentro de una cancha. También está en haber demostrado que una generación puede atravesar las derrotas, soportar las críticas y volver a intentarlo hasta conseguir aquello que parecía imposible.

Ahora le toca a la generación que viene escribir su propio capítulo.

Sin comparaciones.

Sin intentar ocupar su lugar.

Y entendiendo algo que debería quedar para siempre: Messi fue único. Y justamente por eso, no hay que reemplazarlo. Hay que continuar.

Ese será el verdadero desafío de la Selección Argentina en el día después del 10.

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