El dato que incomoda al Gobierno: 6 de cada 10 quieren cambiar el rumbo
Mientras el oficialismo y la oposición se disputan el relato tras el tenso debate en el Senado por la Ley de Propiedad Privada, la sociedad argentina parece transitar por un carril completamente diferente. Un reciente estudio de la consultora Management & Fit, realizado entre el 20 y el 31 de julio sobre una muestra de 2.600 casos, revela una distancia alarmante entre la agenda parlamentaria y las prioridades ciudadanas. El dato más contundente del informe indica que el 57% de los consultados considera que el país necesita un "cambio total", abarcando tanto al gobierno actual como a las políticas que se vienen aplicando hasta la fecha.
El desgaste de la gestión de Javier Milei se refleja con nitidez en las cifras de aprobación. Según el relevamiento, la desaprobación de la gestión nacional ha escalado hasta el 58,6%, situándose más de 21 puntos porcentuales por encima de la aprobación, que apenas alcanza el 37,1%. Esta tendencia se traslada también a la figura presidencial: la imagen negativa de Milei llega al 53,5%, mientras que su imagen positiva se estanca en un 30,6%. Estos números marcan un escenario de fuerte erosión política en un momento donde el Gobierno busca consolidar sus reformas estructurales.
La economía es el factor determinante que explica este deterioro del humor social. El informe de Management & Fit destaca que más del 70% de las respuestas espontáneas de los encuestados están vinculadas directamente con problemas económicos. Al indagar en la vida cotidiana, la dificultad para llegar a fin de mes lidera las preocupaciones con un 24%, seguida muy de cerca por el impacto de los bajos ingresos con un 20,4%. Para la ciudadanía, el debate legislativo parece secundario frente a la urgencia de un bolsillo que no logra recuperarse ante la escalada de costos.

Al analizar los problemas estructurales del país, la inflación y el aumento de precios y tarifas se mantienen en el primer puesto del ranking con un 22,4%. Sin embargo, otros flagelos sociales comienzan a ganar terreno en la percepción pública: la corrupción aparece con un 17,9%, la desocupación con un 17,6% y la pobreza con un 16,2%. Este abanico de preocupaciones muestra una sociedad que se siente asediada por múltiples frentes, donde la estabilidad de precios ya no es la única demanda insatisfecha, sino que se le suma la angustia por la falta de empleo y la transparencia institucional.
Incluso entre los sectores que todavía mantienen su respaldo al oficialismo, comienza a emerger una demanda creciente de correcciones en el rumbo económico. La expectativa de una mejora en el corto plazo es baja; según la consultora, el 40,4% de los argentinos cree que la recuperación económica recién podría llegar dentro de más de un año. Este pesimismo sobre los tiempos de la reactación erosiona la paciencia social y pone a prueba la capacidad de resistencia del Gobierno frente a una ciudadanía que no percibe los beneficios de las medidas macroeconómicas en su economía doméstica.
Finalmente, los cambios en la estructura del Poder Ejecutivo no parecen haber surtido el efecto esperado en la opinión pública. La incorporación de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete fue recibida con escepticismo: el 30,6% de los encuestados considera que la medida no tendrá "ningún impacto", mientras que un 23% cree que será negativa para la gestión. Solo un 27,9% estima que su llegada podría tener un efecto favorable. En este contexto, el informe concluye que la dirigencia política sigue ensimismada en una pulseada de poder que no logra conectar con el 57% que reclama una transformación de fondo en su realidad diaria.