El Ballet Estable del Colón podría tener su propio régimen de retiro
Un proyecto enviado por el Poder Ejecutivo porteño propone crear un régimen de retiro para los integrantes de planta permanente del Ballet Estable del Teatro Colón. La iniciativa reconoce una realidad propia de la danza clásica: el desgaste físico puede poner fin a la carrera en el escenario mucho antes de que los artistas alcancen la edad jubilatoria general.
La propuesta establece una “prestación económica transitoria y de carácter no previsional”. La idea es ofrecer un respaldo durante el período entre el cierre de la actividad como bailarín del Colón y el acceso a una jubilación. El proyecto aclara que el beneficio no reemplazaría ni impediría el acceso al sistema previsional vigente.
Para solicitarlo, los bailarines deberían tener al menos 40 años, acreditar 20 años de aportes al fondo —cinco de ellos inmediatamente anteriores al retiro— y presentar un certificado médico que confirme una disminución funcional vinculada con la exigencia de la danza profesional. En caso de incapacidad absoluta y permanente, se podría acceder antes de esa edad, siempre que se cumpla el requisito de aportes.
El beneficio mensual equivaldría al 80% de la última remuneración bruta, incluidos los adicionales remunerativos, y se actualizaría junto con los aumentos del personal activo del Ballet. También contemplaría dos pagos anuales complementarios. Así, el régimen busca ofrecer previsibilidad económica a quienes dejan el escenario y evitar una interrupción abrupta de sus ingresos.
El fondo se financiaría con un aporte mensual del 3% de las remuneraciones brutas de los bailarines de planta permanente, el 15% de la recaudación de las funciones programadas del Ballet y donaciones. Los recursos quedarían afectados exclusivamente al pago de las prestaciones, separados del patrimonio general del Teatro, con informes trimestrales y seguimiento de un comité integrado por representantes del Colón, del Ballet y de áreas del Gobierno porteño.
Además de acompañar a los artistas, el proyecto permitiría liberar las plazas cuando los bailarines se retiren, favoreciendo la renovación del cuerpo y la continuidad de sus estándares artísticos. La iniciativa todavía debe ser tratada por la Legislatura; de aprobarse, establecería un reconocimiento concreto a la exigencia física de una carrera que ha contribuido al prestigio cultural del Teatro Colón.