Publicado: 24/04/2009 UTC General Por: Redacción NU

Para los K, la economía PRO va viento en popa

Un informe realizado por una fundación de estudios cercana al kirchnerista Roberto Feletti demuestra que, del país, la economía porteña fue la menos afectada por la crisis global, como consecuencia del manejo macroeconómico que hace el Gobierno nacional. Y Macri, que no es un estadista, supo elegir al mejor ministro de Hacienda que tuvo esta ciudad en mucho tiempo, con la excepción de Miguel Ángel Pesce, que tuvo que bailar con la más fea.
Para los K, la economía PRO va viento en popa
Redacción NU
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Un informe de la Fundación Estado, Trabajo y Producción (FETYP), ligada al vicepresidente del Banco Nación, Roberto Feletti, dice que "la economía porteña sigue creciendo a un ritmo superior a la economía nacional y que en cifras esto se traduce en que la actividad económica porteña se incrementó 9.4%, mientras que la Nación en su conjunto lo hizo en un 7.1%".

Si esto fuera cierto, Mauricio Macri debería quejarse menos del Gobierno nacional, o reconocer que está cantando un tango. La FETYP también afirma que el sector comercial es decisivo: su incremento es de 21,5%; la administración pública, 26%, los servicios de esparcimiento, 23,4%; y los financieros, 14,3%.

"Esto obliga a resaltar dos cosas: la importancia que adquiere el consumo en el dinamismo económico primero, y después, que en la Ciudad ese consuno está estimulado por políticas macroeconómicas: de ingresos personales y de los tipos de cambio que impulsan el turismo", dice el estudio.

"La diferenciación del crecimiento local por sectores económicos, muestra que a partir de la recuperación poscrisis 2001, disminuyó la influencia que ejercían los servicios financieros, pasando a ser más importantes Transporte, Industria, Construcción y Comercio".

La fundación destaca que debido a estas modificaciones sectoriales, la industria en la Ciudad aumentó su participación en el índice Ciudad 2002 y actualmente ese rubro tiene una mayor participación a la verificada en el total nacional (PBI).
La FETYP resalta, además, que esta situación invierte varias décadas en las que el perfil productivo local desestimulaba la dinámica industrial, y subraya que la construcción merece un párrafo aparte, ya que fue uno de los motores del crecimiento que no fue alcanzado por el conflicto agrario, y si bien muestra cierta desaceleración a partir de la crisis internacional, mantiene niveles altos de actividad.

Feletti advierte que a pesar del dinamismo de la economía porteña, aún persisten sectores con niveles de actividad inferiores a 1999: los servicios financieros y los comunitarios, 16.7% y 22.6%, respectivamente.

"La diferencia de dinamismo entre los sectores de la economía de la Ciudad a partir de los últimos meses del año, reflejan una heterogeneidad en las tendencias antes los impactos de la crisis internacional. Es en este sentido que los indicadores ligados al consumo interno no evidencian caídas sostenidas, mientras que en actividades más asociadas a expectativas futuras y a las fluctuaciones externas se observaron signos de desaceleración y disminuciones", sostiene FETYP.

La cuestión fiscal y la obra pública FETYP señala que se produjo una cierta desaceleración en los niveles de recaudación tributaria, dado que en el primer bimestre de 2009 la recaudación acumulada fue de 2.101 millones, de los cuales 1.152 correspondió a enero y 950 millones a febrero. Fue cuando Macri se dio de bruces con la realidad y sus planes fueron a la papelera.

A ese panorama debe agregarse el incremento de personal en la administración pública durante el primer año de gestión PRO. El censo 2008 arrojó que la Ciudad tiene 114.437 empleados, a los cuales deben sumarse los funcionarios que Macri nombró por la aprobación de nuevas agencias, que antes no existían.

Asimismo, la FETYP dice que a eso se le debe sumar también "una fuerte tercerización vía contratos que son cada vez más caros, como los de la recolección de basura, mantenimiento de los espacios verdes, de alumbrado, barrido y limpieza de sumideros, de mantenimiento del asfalto, de veredas, etcétera, y su mecanismo de actualización vía redeterminación de precios".

También se señala que Macri tomó deuda de corto plazo a altas tasas de interés, 16.5%, vía Letras del Tesoro de la Ciudad, que en los primeros días de abril de 2009 ascendió a $ 274 millones, y sólo para financiar el cada vez más oneroso gasto corriente.

Feletti fue ministro de Obras Públicas y desde entonces no deja de monitorear las obras que se realizan en la Ciudad de Buenos Aires. Así, recuerda que en la ley de Presupuesto 2009, se afirma que el gasto en obras del 2008 asciende a 3.014 millones, cuando las planillas de la Dirección General de Contaduría y la Oficina de Gestión Pública y Presupuesto sostienen que el monto ejecutado fue de 2.408 millones el año pasado, es decir 606 millones de pesos menos de lo presupuestado.

En este orden de cosas, el informe pronostica que en 2009 va a seguir retrasada la obra del Maldonado y la del Teatro Colón, pero que lo más grave es que no continuarán al ritmo que estaba pensado las del subte, los planes de viviendas ni la erradicación de villas.

En subte sólo se invertirán 100 millones durante todo el año, que sólo alcanzarían para poner en funcionamiento la estación Corrientes del subte "B" y Flores y Nazca en la línea "A".

Y se recuerda que el presupuesto para planes de vivienda, que fue de 519 millones, establecidos por ley, bajará a 100 millones. Para la erradicación de villas y soluciones habitacionales, Feletti indica que la Corporación del Sur, encargada de esas tareas, pasó de 350 a 230 millones de presupuesto.

Para el kirchnerismo, la situación económica de la Ciudad es buena como producto del desempeño y manejo que el Gobierno nacional hace de la macroeconomía; y todo lo que no se hace bien es por la ineficiencia de Macri. Es cierto, pero no del todo. Es cierto que la economía argentina, si estuviera en otras manos, ya hubiese estallado por el aire. Es cierto que al macrismo le costó, como quizá a ningún otro gobierno, poner en funcionamiento la maquinaria del Estado, tal vez por inexperiencia, tal vez porque se trate de un partido chico y por lo tanto con pocas posibilidades de nombrar funcionarios de primera línea.

Pero hay que reconocer el equilibrio y la prudencia del ministro de Hacienda de Macri, Néstor Grindetti, lo mejor que tiene el PRO en su gabinete. Y justo es decir que el titular de Hacienda que peor la pasó fue Miguel Ángel Pesce durante la gestión de Ibarra. Entonces tuvo que renegociar la deuda externa de la Ciudad y enfrentar los restos del desbande radical del 2001, esos mismos que retornan ahora por más créditos internacionales. Good show, boys!

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