Publicado: 09/08/2009 UTC General Por: Redacción NU

La jugada más temida por Macri

Si se une, la oposición podría controlar la Legislatura, nombrar a la persona que suplante al jefe de Gobierno en caso de ausencia o renuncia y complicarle al ingeniero la gobernabilidad.
La jugada más temida por Macri
Redacción NU
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En el mundo de la política, lo fantástico es que todo puede suceder. Para el caso, que se alineen los planetas, o sea, que los acuerdos entre los sectores de la oposición prosperen en pos de un objetivo político. Como es de público conocimiento, en ocasión de las últimas elecciones bautizadas por los medios como el 28-J, la actual diputada nacional electa, Gabriela Michetti, abandonó, en el inicio de la carrera electoral, su cargo de vicejefa de Gobierno por el que había sido elegida en la fórmula junto a Mauricio Macri. Por el momento no hay problemas en caso de ausencia del jefe de Gobierno, ya que su primer sustituto en la línea de sucesión es el vicepresidente primero de la Legislatura, Diego Santilli, hombre de extrema confianza de Macri. ¿Pero qué pasaría si llegara a buen puerto una de las jugadas más ambiciosas que puso en marcha la oposición en estos días y que es, nada menos, que intentar arrebatarle el control de la Legislatura a Macri y nombrar al hombre ?o mujer? que sería el sucesor directo del jefe de Gobierno en caso de renuncia o ausencia? Veamos.

Según los resultados electorales de junio, el oficialismo quedará conformado, a partir de diciembre de este año, con un bloque de 26 diputados, un número importante pero no definitorio. Los bloques de la oposición suman, por lo tanto, 34 legisladores, con distintos grados de virulencia en su enfrentamiento con el gobierno local, pero ninguno con alineación directa al mismo.

Ésa fue la premisa que disparó el plan, que nadie se atribuye directamente pero que tampoco ninguno descarta de plano. En los distintos bloques son conscientes de que el recorrido es largo. Primero hay que homogeneizar el espacio propio, luego ir en busca de las coincidencias básicas a la hora de conformar interbloques con los más afines, para, recién más adelante, intentar dar el inesperado zarpazo, al que califican en estricto off de ?temerario pero no imposible, los números dan?.

La idea nació cuando en uno de los bloques de la larga lista que conforman los kirchneristas, los de Pino Solanas, los ibarristas, la Coalición Cívica y otras fuerzas de menor representación en el Legislatura, cayeron en la cuenta de que si trabajaban en una sola coincidencia antes del 10 de diciembre podrían lograr mucho más en una tarde que trabajando como ?chinos? los dos o cuatro años de mandato que tienen los protagonistas de esta historia, remando todos los jueves para debilitar al jefe de Gobierno en 2011.

?Sí, lo bueno es que no parece descabellado que la mayoría de los que estaremos sentados nos pongamos de acuerdo en quitarle el manejo de la Legislatura a Macri?, repetía ante NU el anónimo diputado, mientras le brillaban los ojos como a chico rico un 6 de enero. ?Es posible, el acuerdo será muy dificultoso por las ambiciones de todos, pero es mucho mejor pelearnos por algo grande una vez que pelearnos los cuatro años por boludeces?, se sinceró este hombre que conoce como pocos las posibilidades que da el poder y lo sufre cuando le aplican rigor. Por eso sale a buscarlo como sea.

Mientras tanto, en las filas del macrismo, todavía son muchos los que piensan que como primera minoría tienen asegurado por derecho divino la vicepresidencia primera de la Legislatura. Pero uno de los aspirantes a ocupar el sitial tan preciado sostuvo a este medio que ?es una estupidez pensar que nos van a respetar el lugar. Aquí hay que hacer un acuerdo mayoritario que no sólo nos permita retener el control de la casa sino que avance en un proyecto de mayor gobernabilidad para el Ejecutivo. No debemos perder de vista que el objetivo final es la gente y que hay que generar desde aquí las herramientas para construir un futuro digno para ellos?. Quedó flotando tras la charla la idea de que la oposición está generando cada vez mayor ruido ante algunas decisiones del Gobierno porteño, como la designación del comisario Jorge ?el Fino? Palacios, y de hecho esas cuestiones funcionan como amalgama de posiciones no tan parecidas.

?Hay dos cosas que son centrales en nuestro espacio para definir quién de nosotros quedará al frente de la Legislatura. Una es la confianza del número uno (Mauricio Macri) y la otra es el análisis fino de cómo generamos soluciones y no problemas desde aquí, y eso no se logra en una soledad PRO sino en una estrategia que contenga los elementos indispensables para que el Gobierno gestione, más o menos condicionado en cada caso, pero que gestione?, finalizó.

El actual vicepresidente de la Legislatura, Diego Santilli, es uno de los referentes principales de PRO en el distrito. Quienes lo conocen bien afirman que es partícipe de la mesa chica del macrismo, allí desde donde se dirige la nave. Muchos lo sitúan, cuando abandone el mando legislativo, en algo que aún no tiene nombre pero que oscila entre un ministerio de desarrollo urbano y de tránsito y transporte. ?La política es mi vida, pero son momentos de gestionar y hablar menos, la letra con gestión entra?, afirma Santilli a este medio. Mientras tanto, cuando se lo consulta por su sucesor, contesta con su clásica cara irónica. ?Tengo 26 candidatos?. Y es el final de la charla.

Luego siguen los dimes y diretes acerca de qué influencia tendrá el Ejecutivo en el nombramiento del primer secretario administrativo de la Legislatura. Quienes conocen la práctica y la dinámica de la política de la Ciudad, dicen que el Parlamento porteño maneja un presupuesto importantísimo. El mismo asciende a 236 millones de pesos en el año en curso. Comparado a los 16.000 millones que maneja el Ejecutivo, parece poco apetitoso ir en su captura. Pero sí es clave: con esos 236 millones se puede garantizar o no la gobernabilidad, por lo que decíamos al comienzo, y además esa plata es la que fija el rumbo ?a través de las leyes y resoluciones? de cómo el Ejecutivo tiene que gastar el grueso de su presupuesto. Es por eso que desde Bolívar 1 siguen el proceso desde cerca, y José Torello es el coronel
macrista que más espía la resolución del caso. Cuentan que una vez le dijeron a un mandamás de la Legislatura: ?Ya tenés tu secretario administrativo?, obteniendo como respuesta: ?¡Qué bueno!, ahora te falta encontrar un vicepresidente primero porque yo me voy?. Clarito.

Si uno le suma a la mayoría opositora la posibilidad de tener el primer lugar en la línea de sucesión, y que Mauricio Macri, además de los problemas que esto le acarrearía, es muy probable que se embarque en una candidatura presidencial que lo obligaría a pedir licencia en la Ciudad, la cuestión no es menor y suena a tragedia en el búnker PRO. El síndrome de Aníbal Ibarra recorrió durante toda esta semana el Palacio de Perú 130. Es bueno recordar que en 2003, cuando el oficialismo de Ibarra iba respaldado por Frente para la Victoria y el PRD de Miguel Bonasso, el macrismo sumó 23 bancas, que sumando a las 5 de Patricia Bullrich y el fallecido radical Roberto Vázquez, logró entronar con 29 votos al actual auditor Santiago de Estrada al frente de la Legislatura. Un año y medio más tarde, Ibarra saldría eyectado del Gobierno desde ese edificio tras no haber podido superar el juicio político al que fue sometido. Todo un paisaje de lo que puede pasar cuando se empiezan a perder los partidos importantes.


APOSTILLAS

EL SILLÓN PRECIADO Y LA CARRERA MACRISTA

Si el resultado de Gabriela Michetti hubiera sido más abultado, su jefe de campaña, Martín Borrelli, habría tenido alguna chance de estar en la terna final. Pero los resultados no ayudaron, su relación con el colectivo PRO no es mejorable, y ya, con varias vueltas cumplidas, su coche no arrancó y se quedó en boxes. Mientras tanto, el otro auto que pasa fallando todas las vueltas es el de Cristian Ritondo, que siendo uno de los pesos pesados del bloque tiene algunas resistencias en lugares muy sensibles de la realidad nacional, sumadas a las que cosecha en casa. Aguerrido, como siempre en la defensa y en la propuesta del esquema PRO, no se quedará con las manos vacías pero no tiene chances para el premio mayor. Sacando estos dos nombres del camino, resta definir un mano a mano entre el actual jefe de bloque, Oscar Moscariello, y el titular de la comisión de Presupuesto, Álvaro González. Ambos coinciden en que hay que esperar, que la confianza no se compra, se construye y que todavía falta mucho. Conocedores de la intimidad macrista entienden que Moscariello tiene línea directa con Macri hace más tiempo y que González tiene más muñeca para timonear las tempestades que vendrán con el huracán Pino y sus secuaces. Con su labor al frente del presupuesto se ganó un respeto en la oposición que puede ser clave en la definición. Final abierto.

EN EL MEDIO, DISCUTIENDO

Mientras que 26 diputados serán oficialistas, 27 tienen un neto perfil opositor. Los que están en pleno proceso de definición (y no integran ninguno de los dos grupos) son los dos del Partido Justicialista, Silvina Pedreira y Mateo Romeo; los dos de la UCR, Roberto Campos y Rubén Pressman; por el Encuentro Progresista, Raúl Fernández; el socialista Julián D?Angelo, y una incógnita total es Diego Kravetz, muy tiroteado en estos días con los K, podría ir con Alberto Fernández (¿e Ibarra?) o transitar en puntas de pie el camino hacia el sector peronista.

ROBO Y HURTO

A Ibarra le quieren robar el bloque, dejándole sólo a Eduardo Epszteyn, visualizado por todos como el mariscal de la derrota de Aníbal. Tanto los Pinos como los K harán sus moviditas y se verá cuántos terminan de cada lado. No se pone en juego otra cosa que la vicepresidencia segunda de la Legislatura.

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