Rabinovich cantó los cuarenta
La cita era en Palermo, pasadas las 21 muy cerca de donde se cruzan -puente mediante- Córdoba y Juan B. Justo. El motivo, los 40 años de Alejandro Rabinovich, acompañado de sus padres. El lugar de amplia circulación albergó aproximadamente unas 200 personas que acudieron a cantarle el feliz cumpleaños a "El Ruso", como todos lo conocen. Al menos así es como deja los mensajes en el celular, "soy el ruso, llamame, gracias" es su mulettilla.
La política recorrió los tres poderes. La Justicia, actual sede del anfitrión en el Consejo de la Magistratura del cual es el cerebro administrativo, llevo un elenco de funcionarios envidiable encabezados por el Presidente del Consejo, Juan Manuel Olmos, los consejeros Gisela Candarle, Laura Grindetti y Ricardo Baldomar, Javier Concepción, y la jueza tan de moda Patricia López Vergara, entre tantos asesores letrados y funcionarios judiciales.
Dos ministros pasaron por el lugar. Diego Santilli, que se quedó participando de los juegos, y los cuentos por un buen rato y Néstor Grindetti con Karina Spalla que por otro compromiso solo se quedaron un rato.
Cristian Ritondo lideraba la delegación legislativa. También dijeron presente los legisladores Fernando De Andreis (con fama de buen bailarín, pero derrotado por el "otro" Rabinovich), Lidia Saya otra que se sacudió sin éxito junto a su marido, el santillista Bruno Screnci, Martín Ocampo y Oscar Zago dos radicales variante Angelici, el michettista Martín Borrelli, el funcionario peronista Álvaro González y el auditor Santiago De Estrada entre otros.
El catering, excelente con bocaditos, hasta que pintó el lomo strogonoff en cazuelitas de masa. Dulces para matar diabéticos en masa, tragos y bebidas en la barra interminable e inagotable, donde sobresalió la demanda del champagne brut y rosado con hielo.
Todo normal, hasta que desde los parlantes, el túnel del tiempo trajo la música de Feliz Domingo, que todos pensaron que era una joda. Pero no. Entre el humo aparecieron el mismísimo Silvio Soldán, con un escribano nueva versión y un sonidista acorde a sus necesidades. Los sketchs se sucedieron por espacio de una hora y media. Los mismos de aquella época. Y, como la tribuna ya tenía algunos (muchos) años vividos, casi todos sabían de qué se trataba. La idea fue innovadora para el ambiente político. Allí no había coronita, los vapulearon a los ministros, a los jefes de bloque y otros -más astutos- se escondían o pedían clemencia de entrada ante el organizador cumpleañero, que definió con astucia cada una de las listas.
Cuando se fue Silvio, llegó la música elección del cuarentón, bastante festejada, ya que el 80 por ciento de los invitados se volcó a la pista hasta que le dieron las piernas. Y eso fue bastante más tarde.
[Vaya desde estas páginas un cariño grande para quién empieza la década de los achaques. (Si después de los cuarenta te levantás y no te duele nada es que estás muerto)]