Difícil de recomponer
"La posibilidad que le dábamos a Aníbal Ibarra era la de colar algún legislador en nuestra lista. Ahora, ni eso", disparó un alto referente del Frente para la Victoria, quien pidió mantener en reserva su identidad. Es que las declaraciones que el jefe porteño realizó al diario Clarín, donde solicitó públicamente hacer una alianza electoral con el Presidente Néstor Kirchner con vistas a octubre, cayeron pésimo en el entorno del Primer Mandatario, desde donde no tardaron despegarse del jefe porteño, fijando su postura, a su vez, a través de una nota publicada en el diario La Nación.
Antes de partir a Europa para buscar fondos para la construcción de los nuevos subtes, Ibarra se había reunido con Alberto Fernández. Según los kirchneristas, Fernández le habría adelantado a Ibarra que su fuerza no iba a acompañar públicamente al jefe de Gobierno en las próximas elecciones, aunque sí le habría garantizado "bancarlo" institucionalmente. Los seguidores de Alberto Fernández se quejan, entonces, porque, desde España, Ibarra les hizo lo que denominaron "el abrazo del oso". Desde el ibarrismo, en cambio, justificaron la movida diciendo que el Fernández k le habría retaceado a Ibarra un marco de acuerdo institucional que el jefe porteño quería implementar ya, y que incluía incorporaciones kirchneristas en el Gabinete porteño.
Como para ponerle más pimienta al escenario, entre las dos notas en los diarios se sumó la aparición pública del jefe de Gabinete porteño, Raúl Fernández, quien culpó a los k de la ruptura de la alianza electoral con la frase: "cuando uno no quiere, dos no pueden". Sus palabras cobraron aún más peso, debido a que el funcionario porteño no es afecto a hablar en los medios.
"No puedo hacer declaraciones", se excusó ante NOTICIAS URBANAS el diputado porteño Diego Kravetz, superado por la situación que repercute en el Partido de la Victoria, que preside. Quien está en una posición aún más incómoda es Vilma Ibarra, ya que quedó en el medio de los dos fuegos. Su función era traccionar hacia ese partido a dirigentes ibarristas que compartieran el proyecto del Presidente en Capital. "Pero su hermano entierra a todo el mundo", sentenciaron en el Partido de la Victoria. Desde el sector de Vilma, en cambio, prefirieron apuntar sus dardos contra Raúl Fernández. "Desde hace tiempo venimos diciendo que había que abrir el gabinete al Gobierno nacional y el 'Colorado' siempre se opuso", dispararon.
Quien no tuvo problemas para criticar al jefe porteño fue el kirchnerista - argüellista Helio Rebot, quien siempre estuvo enfrentado a Ibarra (inclusive accedió a su banca integrando una boleta del macrismo). "Ibarra no le puede marcar la cancha a Kirchner. El jefe de Gobierno es un desubicado que debería pensar más en los intereses de la Argentina que en las conveniencias electorales", se despachó. Luego, calificó de "mala" a la gestión ibarrista, diciendo que "no puede solucionar ni los problemas de los edificios escolares a los que se les caen los techos y encima están invadidos de ratas".
"¿Cree que Ibarra quiso estirar la soga para ver hasta dónde llegaba?", le preguntó este periodista a otro diputado k, quien también pidió el off the record, por la delicada situación que atraviesan con los ibarristas. "Sí, y llegamos hasta acá. Listo, se rompió la cuerda y es muy difícil que se pueda recomponer", respondió ofuscado. Igualmente, en el kirchnerismo adelantaron que al regreso de Aníbal Ibarra de Europa "va a haber reuniones" entre los sectores en discordia.