Publicado: 26/07/2010 UTC General Por: Redacción NU

"Eva fue peronismo"

Al conmemorarse el 58 años del fallecimiento de Eva Duarte de Perón, la legisladora porteña del Bloque Peronista, Silvina Pedreira, dedicó unas palabras en memoria de la líder espiritual del movimiento peronista.
"Eva fue peronismo"
Redacción NU
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Qué podemos decir que no se haya dicho de Evita, nuestra Evita, aquella que nos enseñó, hasta a quienes no la conocimos en vida, que valía la pena dar pelea por lo que se cree. Una pelea que no pocas veces le crispaba las manos y le hacía subir la voz, sobre todo cuando veía a la injusticia reflejada en las caras de sus grasitas. Pero, entonces, bastaba una mirada de esas mismas criaturas, de esos ancianos y ancianas, privados, hasta entonces, hasta del derecho al reclamo, para que el rostro de Evita se transformara y la dulzura se adueñara de sus palabras.

De la mano de Perón, Eva fue peronismo, porque, a pesar de lo que digan quienes siguen sin entendernos, Eva no es posible sin Perón ni el peronismo, de la misma manera en que Perón en el poder no puede ser entendido sin Evita.

Eva jugó un papel determinante en la estructuración del movimiento peronista, al aportar la ampliación de la base social y completar, así, la tarea iniciada por Perón desde la Secretaría de Trabajo y Previsión.

Juntos, Perón y Evita hicieron posible ?el hecho maldito del país burgués?, el que vino a proclamar el derecho a tener derechos, e instauró los tiempos de la justicia social y la dignidad de los trabajadores. Sólo seis años fueron suficientes para que Eva, sin ocupar ningún puesto público, se convirtiera, de la mano de Perón, en la figura que coprotagonizaría con él los tiempos más felices para el pueblo argentino.

Fueron tiempos de peronismo, el fenómeno político que cambió de raíz la historia argentina. Tiempos de una patria peronista en la que hubo espacio para las risas y los juegos de muchos niños y niñas que conocieron, de la mano de Evita, su primera y a veces única muñeca o su primera pelota de fútbol.

Eva, tan dura con la injusticia y la traición, era capaz de convertirse en una mujer/hada ante la mirada de quienes fueron, para el peronismo, los únicos privilegiados.
Pero el privilegio de poder jugar no llegó solo, sino que fue la consecuencia de las conquistas sociales del peronismo que permitieron que los padres de esas miles de criaturas, obreros que habían accedido a las grandes industrias livianas que florecían en Argentina, o peones que por primera vez podían disfrutar de la dignidad de sentirse trabajadores se sintieran, también por primera vez, ciudadanos plenos.
Fueron tiempos de hogares de mesas llenas, de vacaciones en hoteles sindicales, de planchas y máquinas de coser, de aguinaldos y jubilaciones.

Pero Eva iba por más, creó la Fundación Eva Perón, construyó cuatro policlínicos, tres hospitales, una escuela de readaptación de niños y otra para reumáticos y una escuela de enfermería, levantó seis hogares de ancianos, y hogares de tránsito para mujeres. La Ciudad Infantil y la Ciudad Estudiantil, ciudades universitarias en Córdoba y Mendoza, un comedor universitario en La Plata, las unidades turísticas de Río Tercero, Chapadmalal y Mendoza. Eva quiso, con esta obra monumental, compensar a su pueblo de las privaciones históricas que había padecido. Y lo hizo, mostrándole que en toda necesidad hay un derecho. Eva nunca niveló para abajo; nada era demasiado para sus ?cabecitas negras?, había que restituir una falta, provocar una ruptura para poder, desde ahí, empezar a construir.

Eva murió en la plenitud de su vida, con apenas 33 años. Fue suficiente ese lapso tan breve para que, aquel triste 26 de julio de 1952, entrara por la puerta grande de la historia.
Este momento histórico, con la conquista de derechos que permanecían negados, como la asignación universal por hijo, la jubilación como un derecho y el acceso cada vez mayor a necesidades postergadas, nos encuentra con una mujer y compañera al frente de la primera magistratura del país. No se trata de establecer comparaciones anacrónicas sino de reconocer en cada una de las luchadoras, militantes y dirigentes de nuestro movimiento, la marca imposible de ignorar que dejó Evita, quien sufrió el desprecio de las clases dominantes, las mismas que muchas veces pretenden desmerecer la figura de la Presidenta Cristina Fernández sin esgrimir argumentos válidos para invalidar su gestión.

Pero así como no pudieron entonces, no podrán ahora borrar la dignidad de un pueblo que ha tomado conciencia de sus derechos y que le agradece a la abanderada de los humildes, Eva Duarte, ese logro. Por eso, en conmemoración del 58º aniversario de su muerte, y en gratitud por la fortaleza de su ejemplo permanente, convocamos a las Compañeras y Compañeros a participar de la Marcha de Antorchas que partirá a las 18 horas desde 9 de julio y Belgrano.

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