Cuatro incendios activos en la Patagonia y recorte del 70% en manejo del fuego
La región patagónica continúa enfrentando una temporada de incendios forestales compleja, con al menos cuatro focos activos que desafían los esfuerzos de brigadistas y comunidades locales. El más crítico se mantiene en Puerto Patriada, en El Hoyo (Chubut), donde las llamas ya consumieron casi 12.000 hectáreas y obligaron a evacuar a numerosas familias, según datos oficiales del Servicio Provincial de Manejo del Fuego.
La emergencia ocurre en paralelo a una reforma del presupuesto que propone el gobierno nacional para 2026 que proyecta una caída real de más del 70% en los fondos destinados al combate y la prevención de incendios forestales a través del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF). Esta reducción, incluida en la Ley de Presupuesto recientemente aprobada por el Congreso, profundiza una tendencia de descenso en la asignación de recursos que ya venía observándose en años previos.
Organizaciones ambientales y expertos advierten que la combinación de incendios activos y menos capacidad operativa constituye “otro síntoma alarmante de la crisis climática global y de la inacción estatal en materia de mitigación y prevención”. Según denuncias de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), la subejecución histórica de partidas en ejercicios anteriores resultó en recursos no utilizados que podrían haber fortalecido la infraestructura, equipamiento y capacitación de brigadistas.
Además del foco principal en Chubut, hay incendios relevantes en otras áreas de la Patagonia, como el Parque Nacional Los Alerces y zonas rurales de Aluminé, en Neuquén. Las condiciones meteorológicas adversas —altas temperaturas y vientos fuertes— complican la contención de las llamas y aumentan la incertidumbre sobre la evolución de los siniestros.
Mientras la Patagonia arde, el Gobierno recortó más del 70% el presupuesto del Plan del Fuego y redujo a la mitad las horas de vuelo de aviones hidrantes. Brigadistas trabajan 14 horas por $860.000.
— Esteban Paulón (@EstebanPaulon) January 15, 2026
No es ajuste: es desidia estatal. pic.twitter.com/Fz0sUJZao6
El impacto de los recortes presupuestarios se observa también en la disminución de capacidades técnicas para la lucha contra el fuego: se proyecta una reducción significativa de horas de vuelo de aeronaves, menos informes de alerta temprana y evaluaciones de riesgo, así como limitaciones en el mantenimiento de equipos y la formación de brigadistas, factores considerados esenciales para un enfoque preventivo eficaz.
La respuesta oficial ha sido objeto de críticas. Sectores políticos y organizaciones civiles sostienen que la falta de recursos adecuados limita la respuesta estatal y agrava la crisis, sobre todo en un contexto en el que los incendios forestales han tendido a intensificarse por factores climáticos y la extensión de especies vegetales más propensas a arder.
Mientras las llamas no ceden en múltiples puntos de la Patagonia, la discusión sobre prioridades presupuestarias y estrategias de prevención se vuelve central en el debate público. La combinación de un aumento en la frecuencia de incendios y una reducción sustancial en la capacidad de gestión pone en tensión la capacidad de las provincias y del Estado nacional para proteger comunidades, ecosistemas y recursos naturales frente a una amenaza que parece no dar tregua.