Cerimedo se contradice con sus ingresos
La declaración indagatoria de Fernando Cerimedo ante la Fiscalía de Bolivia y su posterior aparición televisiva desde el penal de Palmasola dejaron expuestas dos versiones con diferencias significativas. El consultor argentino, detenido con prisión preventiva durante 180 días e investigado por su presunta participación en un atentado contra su expareja, la abogada y analista política Nadia Beller, respondió ante los fiscales sobre su patrimonio, su relación con la víctima y sus vínculos con el gobierno de Rodrigo Paz. Días después, desde la cárcel, endureció su discurso y presentó la investigación como una persecución política.
Uno de los puntos que quedó bajo la lupa fue el origen de los fondos encontrados durante los allanamientos. La Policía secuestró más de US$40.000, además de dinero en moneda boliviana y equipos informáticos que los investigadores describieron como una posible “granja de bots”. Cerimedo sostuvo ante la Justicia que sus ingresos proceden de actividades privadas vinculadas al marketing político, la consultoría electoral y la comunicación digital. También negó haber ejercido un cargo dentro del Gobierno boliviano y afirmó que sus vínculos con Paz fueron de carácter informal y relacionados con campañas y asesoramiento.
Sin embargo, desde Palmasola protagonizó una llamativa rectificación respecto de sus ingresos. Luego de que trascendiera que había afirmado ganar US$1 millón por mes, Cerimedo aclaró durante una entrevista con el canal Gigavisión: “Mi ingreso es de un millón de dólares al año, no por mes”. El consultor defendió además el origen de su patrimonio y aseguró: “No tengo nada que ocultar”. Según explicó, cuenta con compañías dedicadas al marketing político, la consultoría y la tecnología, y sostuvo que sus operaciones se encuentran “declaradas y facturadas”.
La entrevista también estuvo marcada por sus cuestionamientos al rumbo de la investigación. Cerimedo aseguró que los fiscales concentraron sus interrogantes en su relación con el presidente Rodrigo Paz y consideró que detrás del interrogatorio existe una intención política. “No pueden hacerme 400 preguntas, de las cuales 390 están relacionadas al presidente. Porque hay otra intención”, afirmó. En esa línea, sostuvo que no le preguntaron específicamente por el origen del dinero y apuntó contra quienes, según su interpretación, pretenden involucrar al mandatario en el expediente.
El principal blanco de sus acusaciones fue el vicepresidente Edmand Lara, quien desde el comienzo del caso cuestionó la influencia que Cerimedo habría tenido dentro del Gobierno y reclamó investigar la existencia de una estructura paralela de poder. El consultor respondió con dureza y lo calificó de “mitómano”. “Todo lo que dice sobre mí es mentira. Está construyendo una historia falsa para sacar un rédito político”, sostuvo. De esta manera, su defensa dejó de concentrarse únicamente en las acusaciones judiciales y pasó a incorporar de lleno la disputa política dentro del gobierno boliviano.
Mientras tanto, la causa continúa centrada en el ataque sufrido por Nadia Beller el 17 de agosto, cuando dos hombres armados que se hicieron pasar por repartidores le dispararon en Santa Cruz de la Sierra. La abogada sobrevivió y posteriormente señaló a Cerimedo como presunto autor intelectual del atentado, una acusación que el consultor niega de manera categórica. El contraste entre sus respuestas ante los fiscales y su posterior discurso público, sumado a la rectificación sobre sus ingresos y a sus acusaciones contra funcionarios bolivianos, agrega nuevos interrogantes a un expediente que combina una grave investigación criminal, dinero, tecnología y una disputa por el poder político.