Publicado: 06/01/2005 UTC General Por: Redacción NU

Diferentes posturas frente a la interpelación

Todo puede pasar este viernes en la Legislatura porteña, aunque las negociaciones para conseguir los 40 votos necesarios para aprobar el pedido de interpelación al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, son cada vez más difíciles. Cuáles son las distintas razones de la interpelación, qué puede implicar y cuáles son los antecedentes
Diferentes posturas frente a la interpelación
Redacción NU
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El pedido de interpelación al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Aníbal Ibarra, parece ser uno solo, pero -en realidad- se fundamenta en distintas razones según el sector desde el que se mire. Hasta el momento, los proyectos que han trascendido (el presentado por Jorge Enríquez y el de autoría de Jorge San Martino) son meramente técnicos, pero el tenor de algunos cuestionarios que se están manejando son de corte netamente político.

Es que los sectores que impulsan la interpelación por el incendio del local bailable República Cromañón responden a intereses políticos diferentes y eso se nota. Desde el sector duro del macrismo (léase la tropa del riñón íntimo del ingeniero encabezada por Gabriela Michetti), la posición pública es indagar a Ibarra para esclarecer el grado de responsabilidad que le compete en la tragedia pero -por lo bajo- algunos legisladores reconocen que "la idea es sacar el mayor rédito político de la interpelación, sin llegar a forzar una renuncia del jefe de Gobierno".

En tanto, los partidos de izquierda que integran el flamante Interbloque Legislativo ven a la interpelación como una posibilidad de desestabilizar de cuajo a Ibarra. Incluso algunos diputados de esta extracción mencionan como antecedente la interpelación realizada por el ex Concejo Deliberante al ex intendente Carlos Grosso, donde se denunció públicamente la concesión del Complejo de Golf-Velódromo a favor de amigos del entonces presidente Carlos Menem.

Por este hecho, y por el caso conocido como "Escuelas-Shopping", fueron procesados Grosso y ocho concejales. En esa oportunidad, Ibarra era concejal y fue partícipe de la sesión, tras la cual Grosso dejó su cargo de intendente.

Sin embargo, éste no es el único antecedente que puede citarse, ya que durante la primera conformación de la Legislatura porteña se interpeló a Nicolás Gallo, por entonces secretario de Producción y Servicios de la Ciudad, con resultados totalmente diferentes.

La tercera de las posiciones es minoritaria y está fogoneada por unos pocos los que consideran que la interpelación es la única herramienta institucional que les permitirá recabar la suficiente información para estar en condiciones de impulsar mejoras a la normativa vigente y delimitar cuáles son las responsabilidades del Gobierno de la Ciudad. Son éstos los que leerán exhaustivamente las 1.000 fojas del informe que entregó el Ejecutivo este miércoles, y que fue repartido recientemente en todos los bloques.

En lo que respecta al kirchnerismo, el tema es muy complicado ya que dentro del bloque se manejan distintas perspectivas. Hay quienes no comparten la idea de interpelar a Ibarra (tal como sucede con un sector del macrismo, el Partido de la Ciudad y, obviamente, el oficialismo); otros quieren llegar a las últimas consecuencias para que se haga Justicia y están aquellos que comparten el objetivo, pero no están seguros de que la interpelación sea una forma de arribar a ello, porque piensan que puede terminar, en definitiva, fortaleciendo al jefe porteño.

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