Publicado: 23/07/2010 UTC General Por: Redacción NU

La zona sur en problemas, como siempre

Villa Calaza es un barrio humilde que se encuentra en el cuadrado que forma la avenida Fernández de la Cruz, Autopista Cámpora, la calle Martínez Castro y Barros Pazos. También, la muestra de la indiferencia política con los más necesitados. Los cortes de luz y gas, una gota más en un vaso rebalsado.
La zona sur en problemas, como siempre
Redacción NU
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Los cortes de luz se suceden en el barrio de Villa Soldati y Lugano con escasas explicaciones de la empresa Edesur. En estos días, esos cortes de luz son sólo una gota más que horada la paciencia de un grupo de vecinos que salen a cortar la circulación de avenida Cruz y su intersección con Lacarra. ¿Quiénes son? Casi cien familias que viven en el pequeño barrio de Villa Calaza, un barrio humilde que se encuentra en el cuadrado que forma la avenida Fernández de la Cruz, Autopista Cámpora, la calle Martínez Castro y Barros Pazos.

La historia es simple. El barrio existe desde hace más de tres décadas. Es todo lo formal que lo dejaron ser, de hecho, estos vecinos cuando reclaman a Edesur lo hacen con las facturas que pagan mes a mes en la mano. Pero su fastidio de estos días se remite a un episodio que empezó hace poco más de dos años: cuando vieron cómo en el predio que pertenecía ?según era vox pópuli- al ministerio de educación porteño que estaba en Cruz y Lacarra se empezaron a construir 180 viviendas. ¿Para quiénes? En principio, una parte, para otros vecinos de la villa 3 (barrio Fátima), y otra parte? para ellos. Los de Calaza.

Durante el verano del 2008, cuando empezó todo, de boca del funcionario Omar Abboud, en ese entonces de la Corporación del Sur, y ante el estupor y la esperanza vecinal se oyó que iba a haber viviendas para los vecinos de villa Calaza. En ese barrio pisa fuerte el histórico referente Jorge Martínez, conocido por el comedor ?Mondonguito?, una antigua gloria radical de la zona, quien acompaña el reclamo vecinal.

¿Qué piden? Que la entrega de viviendas los incluya, ya que se arrogan el razonable mérito de haber cuidado y protegido el predio de las habituales usurpaciones u ocupaciones de otros vecinos necesitados de la zona. Y justamente eso fue lo que hizo que en su momento una porción de esas viviendas fuera prometida a los vecinos. Muchos piensan que esa promesa funcionó como regulación para proteger el predio durante la obra.

Hace tres meses las esperanzas fueron más modestas: los vecinos de Calaza oyeron de boca del actual funcionario de la Corporación del Sur, Humberto Schiavone, que iba a haber diez viviendas de ese complejo para los vecinos del barrio. Algo es algo. La inauguración de las viviendas se estima para el mes de enero de 2011, es decir, en seis meses, que es el tiempo que les queda a estos vecinos para organizarse y sacar una tajada.

¿Qué les dicen ahora? Que no va haber nada. Y ante cada corte de calle, según relata una vecina, ?un Don Nadie de la Corporación nos bicicletea?. ?Y no sabés el mo en que nos tratan.? La vedette de las ofensas la repiten todos los vecinos, cuando a un alto funcionario se le escapó: ?¡encima quieren cerámica estos negros!?.

En la noche del martes Villa Calaza y sus alrededores nuevamente estuvo en penumbras. Estos vecinos, con los criterios bastante esenciales de la territorialidad (?este predio lo cuidamos y lo limpiamos nosotros durante años?) reclaman lo que es tradición: lo que les corresponde y lo que les fue prometido. Nadie firmó nada. Las palabras se las lleva el viento. Pero los vecinos de Calaza están furiosos.

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