Alberto Fernández reunió a propios y extraños en el Día del Militante
El acto estaba planeado para las 21 y eran las 23 cuando, tras salir en vivo por un programa de cable, Alberto Fernández llegó corriendo, bromeó con los presentes en su mesa, se sacó un par de fotos, subió al escenario, habló, fue escasamente escuchado y aplaudido, bajó, volvió a sacarse fotos, a bromear y se fue. El acto por el Día de la Militancia organizado por el albertismo porteño en Parque Norte fue más por lo que generó a su alrededor que por el carisma de su jefe, el único orador.
Es que el jefe de Gabinete de la Nación juntó en diez metros cuadrados al ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus; al secretario de Comunicación de la Nación; Enrique "Pepe" Albistur; al vocero del Presidente, Miguel Núñez; al secretario general del Suterh, José "Pepe" Santa María; al secretario de Comunicación de la Nación; al secretario de Seguridad de la Nación, Alberto Iribarne; al presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Jorge Argüello, a la senadora porteña María Laura Leguizamón; a la interventora del Pami, Graciela Ocaña; al líder de los judiciales, Julio Piumato; al dirigente del Grupo Michelangelo Juan Carlos Dante Gullo; a la secretaria de Defensa de la Competencia y de los Consumidores y Usuarios, Patricia Vaca Narvaja; y al presidente del Banco Ciudad, Eduardo Hecker.
Uno a uno llegaron los invitados y se ubicaron ordenadamente en una de las 200 mesas para diez personas. Poco antes del comienzo del partido de fútbol de la selección, las camareras trajeron la entrada, ensalada rusa con jamón cocido y crudo, y luego una porción de pollo. El vino había comenzado a correr mucho antes, y ya se sentían las primeras consecuencias.
A esa hora, las especulaciones políticas estaban en pleno: conspiraciones, traiciones y muchos, pero muchos comentarios sobre casamientos y noviazgos se discutían en las mesas. Por una u otra razón, los nombres que más sonaron fueron los de la senadora Vilma Ibarra, el legislador macrista Jorge Mercado, el bielsismo en todo su espectro, el secretario porteño Roberto Feletti, el vicejefe de Gobierno, Jorge Telerman, y la ibarrista Laura Moresi. Todos ellos ausentes.
Con la comida llegó un video elaborado sobre la base de imágenes sobre la resistencia peronista y con la música de Teresa Parodi de fondo. Cuando por primera vez apareció la imagen de Juan Domingo Perón las 2.000 personas que colmaban el salón cantaron la marcha peronista y sacudieron sus servilletas blancas. Luego fue el turno de la reivindicación de la Juventud Peronista y las críticas al ex presidente Carlos Menem, al que tildaron "el gorila musulmán". La misma escena se repitió antes y después de que Alberto Fernández hablara.
En ese momento se los vio apasionados golpear las mesas al compás de la batería, con miradas cómplices, a Dante Gullo y al legislador Claudio Ferreño. Otros, como la funcionaria porteña Mara Brawer, prefirieron bailar, y algunos permanecieron en sus mesas rosqueando, tal es el caso de los macristas Helio Rebot y Alicia Bello, su ex compañero de bloque Juan "Chango" Farías Gómez, y los kirchneristas Julio Vitobello, Silvia La Ruffa, Marta Talloti, Juan Manuel Olmos, Jorge Srur, Diego Kravetz, "Pancho" Talento, Kelly Olmos, Héctor Capaccioli, Nicolás Trotta, Enrique Rodríguez, Eduardo Jozami y Roberto Digón.
En una mesa aparte estuvieron los artistas: Jean Pierre Noer, Coco Silly, Daniel Aráoz, Esteban Morgado y los hermanos Korol. Algunos cantaron eufóricos la marcha peronista, otros callaron y miraron al suelo.
Nadie entendía qué hacían en Parque Norte personajes tan disimiles. Los más cercanos al jefe de Gabinete estimaron obvio un fortalecimiento de la figura de su líder y, por lo tanto, un encolumnamiento del resto de los dirigentes. Los más alejados indicaron que se trata de una precaución de muchos ante la posibilidad de que en un futuro no muy lejano tengan que pedir pista donde aterrizar.
EL DISCURSO
"Como todos ustedes, he entrado a la política de joven y deambulado buscando un destino. Créanme que el mejor premio que me ha dado la política es encontrarme en este lugar junto a Néstor Kirchner".
"Yo me acuerdo cuando empezamos la marcha con Néstor Kirchner, y algunos compañeros que están hoy aquí, que muchos pensaban que era una enorme locura confiar en la idea de un gobernador santacruceño, absolutamente desconocido por los centros de poder, podía alguna vez convertirse en el presidente de los argentinos. Pero aquel día yo hice la opción de que una vez y para siempre iba a hacer política donde convenía, donde estaban mis ganas, mi vocación".
"Estamos en un tiempo en el que la política volvió a ser valiosa. Donde la construcción de una nueva Argentina tenemos que hacerla entre todos".
"Estoy muy contento de que de vuelta podamos juntarnos tantos peronistas sin pedir nada y viendo qué podemos hacer para que de una vez por todas recuperemos los porteños el orgullo de ser peronistas. Para que de una vez por todas no tengamos que disculparnos por los dirigentes que han llevado al peor de los destinos al peronismo porteño".
"Y estoy contento porque siento que en esta noche en las mesas de cada uno de nosotros hay algunos que no son peronistas y así estamos demostrando la histórica grandeza de hacer la mejor de las patrias con todos los argentinos".
LOS ATENTADOS
Tras el acto, el jefe de Gabinete de la Nación manifestó: "Fue un día de mucho trabajo en el que además tuvimos que vivir la espantosa experiencia de esas bombas que se han llevado la vida de un argentino. Los argentinos ya hemos perdido muchas vidas y la verdad es que lo que más queremos es que esto no vuelva a ocurrir. Los que hicieron hoy estos atentados deben ser tratados bajo el imperio de la ley, del derecho: perseguidos policialmente y condenados judicialmente".
"No debemos tolerar nunca más que la violencia política impere en la Argentina", dijo Alberto Fernández, quien señaló que no tiene información precisa sobre los autores de los atentados a tres bancos, que cobraron la vida de un guardia de seguridad.