Los números de Macri
?Información de lo que vendrá es lo que no hay?, reconoció un funcionario del PRO acerca de las decisiones que deberá tomar Macri en los próximos tiempos. Otro experimentado legislador fue más preciso: ?Información hay, lo que no sabemos es lo que piensa Mauricio?.
Esta realidad es la que vivió el partido gobernante casi desde que asumió el poder. Las contradicciones por los espacios de poder en el seno del mismo partido son casi más fuertes que el poderío del PRO en su conjunto. Todos coinciden hoy que es casi un milagro que, a esta altura del año, a escasos meses de la definición sobre quién será el futuro jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta siga con alguna chance de ser ungido candidato para ese cargo. Esto viene a colación porque al principio del gobierno del ingeniero Macri, la ascendente Gabriela Michetti superaba por más de 25 puntos a su eterno rival y, pasados tres años y medio de gestión, quien se puso la misma al hombro serruchó la diferencia hasta dejarla en menos de dos dígitos.
Fue una batalla día a día, tema por tema, desde el tablero de control de la política desde donde Larreta pudo afirmarse como un ?seguro? continuador de la obra que había empezado el jefe del espacio.
A pesar de la lucha intestina por la condición de heredera/o de la Jefatura de Gobierno, en el primer nivel aconsejan a Macri que abandone su sueño presidencial e intente retener la administración de un distrito que, este año, reparte 6 mil millones dólares para la gestión.
A las recomendaciones de Nicolás Caputo ?alias ?Nicky?, el principal consiglieri? en el entorno del jefe de Gobierno, se suma ahora la poderosa voz del gurú ecuatoriano Jaime Durán Barba, que mutó de la idea de mantener a Macri en la Ciudad a la aceptación de la ambición presidencial de quien le paga, para volver por estos días al consejo de quedarse un período más en el distrito porteño.
Quien siempre mantuvo este criterio ?y fueron muy pocos? más allá de apoyar en todo momento el esfuerzo por coordinar estrategias con el Peronismo Federal, fue el otro consejero, bautizado en el distrito como el ?Obispo?: el actual Auditor de la Ciudad, Santiago de Estrada. Hoy, este trío de pensadores del desarrollo político de la fuerza a nivel local y nacional casi define la postura que tomará Macri para su futuro político. Y, luego de esquivar la peligrosa unificación de los comicios locales con los nacionales, el mandamás de Bolívar 1 parece encaminarse inexorablemente hacia su segundo mandato.
Desde el monitoreo diario de Durán Barba, los números son contundentes: la famosa ?espuma? de las encuestas tras la muerte de Néstor Kirchner vino para quedarse. Su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, ejerce una demoledora influencia en los sectores más jóvenes y entre los sectores más humildes del electorado nacional.
Al capital político de PRO, aún teniendo muy buenos resultados en la Ciudad y en la Provincia de Buenos Aires, se contrapone una pobreza franciscana de votos a lo largo y ancho del país, tal como lo demostró el último fin de semana en Catamarca.
En algunos lados logrará algo, en otros, nada. Es la realidad del PRO y en boca del ecuatoriano se traduce así: ?Si pensás que Duhalde te agrega algo, estás equivocado, te quita?.
La interna de los peronistas anti K está complicada en el plano nacional, pero no existe en la Ciudad. Todo peronista de derecha tiene un candidato de lujo y es Macri, por lo que los involucrados se preguntan para qué hacen la interna. Habrá que ver cómo juega el PRO en ayuda de Duhalde. A su vez, Mario Das Neves tiene la posibilidad de poner el tablero del país uno a uno este fin de semana. Y eso valdrá lo mismo que el triunfo ?katamarqueño?.
Las demás fuerzas del distrito se encuentran aún desorientadas, pero saben que lo peor que les puede pasar es que Macri vaya por su reelección, algo que ya parece más que probable. Los números de Cristina en todas las encuestas, los números en pesos del presupuesto de la Ciudad y los números de bancas a los que accedería la oposición son tres razones inequívocas para que el futuro padre en octubre se quede cuatro años más en su sillón. Bienvenida, Juliana, al siguiente mandato porteño.