La cultura en los barrios importa poco
Daniel Conte es profesor de teatro en el Centro Cultural de Parque Chacabuco y además se decidió por la militancia gremial bajo la cobertura de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). NOTICIAS URBANAS lo consultó por que este miércoles 16 no se dictarán clases en varios de los 46 Centros Culturales de la Ciudad que se encuentra en el Programa Cultural en Barrios y del Circuito de Espacios Culturales, dependiente del Ministerio Cultura porteño, al que asisten miles de porteños de todas las edades.
"Estuvimos casi tres meses sin cobrar, algo que se repite desde que se creo el programa hace más de diez años, y ahora nos discriminan a nosotros los docentes y coordinadores en los aumentos generales que se realizaron a los empleados porteños. Desde 1996 no recibimos aumentos", contó Conte que desde hace diez años es contratado por el Estado porteño.
La Comisión de Cultura en la Legislatura apoyó a los docentes mediante una declaración, que no tiene fuerza de ley, que recomienda al Ejecutivo porteño regularizar la situación de los contratados. La junta interna planea asentar denuncias en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad y en el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI).
"Un asesor del Ministerio de Cultura –reveló Conte- se nos rió en la cara por pensar en un estatuto que nos proteja". Según informa un comunicado de prensa de ATE han intentado comunicarse mediante notas y telefónicamente con la ministra de Cultura porteña, Silvia Fajre, el Ministerio de Hacienda, y el Ejecutivo porteño. Ninguna respuesta recibieron. Lo único que consiguieron es que el jefe de gabinete del Ministro de Hacienda, Alejandro Sánchez, los derivó a Roberto Dilorenzo -Subsecretario de Gestión Pública-"quién no nos recibió ni tampoco contestó llamados telefónicos".
Los docentes hoy irán a sus clases. Allí les plantearán a sus alumnos la situación por la que atraviesan y se dirigirán hasta el Centro Cultural El Eternatuta ( Eleodoro Lobos 437, a las 19) donde realizarán una asamblea para discutir cómo continúan en sus acciones para mejorar su situación laboral.
Por otra parte, los materiales que se rompen y la limpieza de los espacios culturales es muchas veces cubierta por un bono contribución de dos pesos. Una idea de la Asociación de Amigos de Centro Culturales. "Ellos se llevan 30 por ciento de lo recaudado", reconoció Conte.
La pelea por mejoras es díficil. Los coordinaciones de los centros culturales pueden ser una traba para el trabajo reivindicativo. Sucede que algunos llegan al cargo por una mano amiga en el Gobierno la cual no tienen intención de morder. "Al principio las reuniones de ATE tuvieron que ser semiclandestinas porque nos sucedió que se realizaban despidos por la actividad gremial", planteó el docente de teatro.
No sólo son quejas también propuestas. "No hay un proyecto integral del trabajo. Estamos muy atomizados, frente a ello proponemos una jornada de planificación del Programa en Cultura en Barrios".