Funcionarios macristas recibieron a Castells
Con una fuerte presencia policial conteniendo a los manifestantes, la marcha encabezada por el líder piquetero Raúl Castells finalizó sin mayores incidentes y con una reunión de los representantes de las organizaciones que se movilizaron y autoridades del Gobierno porteño.
Si bien Castells aseguró días atrás que no pediría permiso ni autorización para manifestarse y protestar en las calles de la Ciudad, desde el Ejecutivo porteño aseguraron que si no impedían la libre circulación con el corte total de las arterias viales, los fiscales no labrarían actas.
La marcha se inició a las 10:30 en la terminal de trenes de Constitución, con algunos incidentes en la zona del hall central. Luego de avanzar sobre cuatro carriles de la avenida del Libertador hasta el edificio de Peugeot, donde exigieron el pago de indemnizaciones a personal despedido, los manifestantes partieron con rumbo al Palacio Municipal.
Castells, crítico de la disposición que establece que las protestas deben ser informadas a las autoridades, estableciendo el recorrido y duración de las mismas, logró ser recibido por el jefe de despacho de Mauricio Macri, Jorge Alves, y varios funcionarios de la jefatura de Gabinete.
De acuerdo a lo expuesto por el líder piquetero, en el encuentro se acordó una reunión para el próximo jueves con el objetivo de volver a poner en funcionamiento del comedor solidario de Puerto Madero. También habría conseguido que el Gobierno porteño no utilizara más palabras como "permiso y autorización" en relación a las protestas sociales.
Sobre la posibilidad de que la justicia accione contra los organizadores de la manifestación por no haber cumplido con lo establecido por el Código Contravencional en lo referido a informar a las autoridades sobre las movilizaciones que se realizarán en la Ciudad, el líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados aseguró: "No voy a pagar ninguna multa ni hacer ninguna tarea porque nuestra vida está dedicada a los que más necesitan".
La marcha culminó con la presentación de un petitorio en la Casa Rosada solicitando "libertad a los presos políticos y la reincorporación de los trabajadores del Casino Flotante".