Se reanuda la polémica por la Educación Sexual
Más allá de las posturas ideológicas, la Ciudad de Buenos Aires da muestras de tener una sociedad que reconoce la necesidad de impartir contenidos para avanzar en una Ley de
Educación Sexual. El debate ya no pasa por educación sexual sí o educación sexual no porque las estadísticas son contundentes en lo que respecta a la desinformación reinante
en lo que se refiere a la sexualidad y las nefastas consecuencias que provoca, sino por determinar quién es el responsable de dictar los contenidos que se impartirán en los
colegios.
Durante el 2004 la Legislatura porteña debatió sobre la necesidad de educar sexualmente a los alumnos de la Ciudad de Buenos Aires, pero los dos proyectos que llegaron al recinto no consiguieron los votos suficientes para ser aprobado. En esa oportunidad fue considerada la iniciativa de los diputados Santiago de Estrada, Juan Carlos Lynch (mandato cumplido) y Jorge Enríquez (Juntos por Buenos Aires) por la cual se establecían sólo los lineamientos generales para la educación sexual en los institutos de enseñanza a partir del séptimo grado de la escuela primaria y se dejaba al arbitrio de cada colegio la creación del programa específico.
Por otro lado, se debatió la propuesta realizada por Ana María Suppa, Diego Kravetz (Frente para la Victoria) y María Florencia Polimeni (Guardapolvos Blancos) que, básicamente, planteaba que las directrices de educación sexual integral durante la enseñanza obligatoria debía darlas la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad. No obstante y pese a la suerte que corrió su proyecto, Suppa volvió a presentar el año pasado su propuesta. La misma recibió una serie de modificaciones que fueron realizadas luego del extenso e ideologizado debate que se llevó a cabo durante 2004. Los cambios tienen que ver, básicamente, con la eliminación de la palabra espiritualidad entre las dimensiones explícitas que plantea la propuesta -incluida a instancias de los sectores más conservadores- y la aclaración de que se tendrán en cuenta los valores de cada comunidad educativa.
Suppa explicó que "esta nueva versión del proyecto es mucho más completa porque se tomaron en cuenta otras iniciativas presentadas". Además -añadió- se incorporó un capítulo que también hace hincapié en la transmisión de valores, por lo que no sólo se trata de informar sino también de formar a las nuevas generaciones".
En el mismo sentido, el presidente del bloque Frente para la Victoria, Diego Kravetz, afirmó: "Es el Estado quien debe brindar los medios necesarios para concientizar a toda la sociedad acerca de los riesgos en los que se incurre a la
hora de mantener relaciones sexuales. Si se dejan de lado los intereses particulares de algunos grupos y el proyecto se transforma en ley, los riesgos de embarazos no deseados,
las cifras de abortos y enfermedades venéreas se reducirán en consideración, ya que los chicos van a saber desde pequeños cuáles son los recaudos que deben tomar para evitar que estas cosas sucedan".
Por otra parte, el tándem Enríquez-De Estrada también volvió a la carga. Los diputados presentaron un proyecto basado en dos iniciativas previas. Enríquez explicó que "frente al tema de la educación de frente al tema de la educación de los niños y jóvenes, el rol de los padres es primordial y preferente, y mucho más aún si se trata de la educación sexual, la cual es integral al desarrollo madurativo de los niños y se encuentra íntima y sustancialmente relacionada con valores y principios éticos y morales".
Enríquez agregó: “Otro punto fundamental es definir quién será el agente que capacite a los docentes en su formación sobre la temática. En la iniciativa se fija que, independientemente de la formación que brindará oficialmente la Secretaría de Educación, cada establecimiento educativo podrá elegir cuál será la institución que capacite a los docentes en la materia de educación sexual".
Hace un par de meses, ambas posturas volvieron a expresarse en la Comisión de Educación que presidía el diputado macrista Marcelo Godoy. Se firmó un despacho de
mayoría (Suppa y compañía) y una disidencia encabezada por De Estrada. La idea era que se volviera a tratar el tema en el recinto pero los tiempos no lo permitieron. Además, De Estrada y Enríquez presentaron más de 22.000 firmas solicitando una audiencia pública para debatir el tema. Acto seguido, Suppa y Kravetz impulsaron un proyecto para que se convoque a una consulta popular, a fin de que la sociedad
se expida sobre la polémica.
Finalmente, todo quedó en la nada, llegó el recambio legislativo y con él otra conformación de la Comisión de Educación y otra presidencia. Para Suppa: "La nueva
integración va a generar que la discusión sea más difícil. Los sectores conservadores quieren mantener el status quo no sólo en lo que respecta a la educación sexual. Además, la designación de Marcos Peña (macrista) como presidente de la Comisión los favorece, ya que está alineado con De Estrada".
Lo cierto es que el debate que tendrá lugar en el seno de la
Comisión no será fácil ni rápido. Los cambios en la conformación seguramente provocarán que las mayorías en torno al tema sean otras y los sectores más conservadores
lleven la voz cantante. De todas maneras, la suerte de la norma se definirá en el recinto. Será en ese momento donde quedará expuesto si la Legislatura puede interpretar las necesidades de la sociedad.
LA VOZ OFICIAL
Aunque la discusión de la Ley de Educación pasa por la Legislatura, la opinión del Poder Ejecutivo es fundamental no sólo para la promulgación de la norma sino también para su correcta implementación. Recientemente, la secretaria de Educación porteña, Roxana Perazza, reconoció que era una ley "necesaria".
"Es un tema para discutir seriamente. En algún lugar me parece que hay un consenso bastante fuerte por parte de la sociedad de que en las escuelas tiene que haber educación sexual. La pregunta de quién fija los contenidos. Hay un proyecto de ley que habilita a la Secretaría de Educación a fijar los contenidos generales, los que tienen que darse sí o sí.
Obviamente después cada escuela se encargará de profundizar algunos, o los puede tomar desde determinado punto de vista, según las características ideológicas de cada establecimiento", señaló Perazza.
Además, la funcionaria porteña destacó el rol de la escuela con relación a este tema y en el desarrollo de los chicos. Sobre la relación entre la escuela y la familia afirmó: "El Estado tiene que hacer algo en relación a eso. El mundo ha evolucionado y las familias también necesitan la ayuda de las escuelas. La escuela tiene un rol complementario y, en algunas épocas de la vida de los chicos, es un lugar muy importante porque es un lugar de referencia y de pertenencia.
Entonces, a mí me parece que no hablar, no decir, no explicar, no orientar significa dejarlos muy solos a los chicos. Y ni las familias, ni las escuelas quieren eso. Es ponerse de acuerdo nada más".