Macri apunta a la moderación y la seguridad
Las caras mostraban una imagen de desahogo, como si la presión permanente de tener que remontar tantos problemas para llegar a la cima hubieran desaparecido por un instante. Los últimos números que Hugo Haime tiró sobre los escritorios más importantes del país -a los que accedieron leyendo NOTICIAS URBANAS- decían que en la Ciudad de Buenos Aires, por primera vez en mucho tiempo, la chaqueña Elisa Carrió abandonaba en la consulta profesional el lugar de preferencia de los porteños. No importaba que el Canciller y candidato del oficialismo le pisara a una décima los talones.
Primero fueron los problemas que Boca Juniors le endosó a través de las polémicas declaraciones de Marcelo Delgado las que desdibujaron la imagen del ingeniero justo en el climax que provocara políticamente el informe de la Comisión que investigó la tragedia de Cromañón. Después de ello y a merced a la magia de un nuevamente "enamorante" Diego Maradona, Macri sintió que el club de sus amores le devolvía algo de lo que le había quitado, al decir de sus asesores "esa capacidad de ejecución, rasgo esencial a destacar en Mauricio", algo que es también percibido desde la numerología que acercan las encuestas.
El miércoles fue otro día especial para el selecto entorno del candidato. Pasó la época en que otro ingeniero, Juan Pablo Schiavi, comandaba los hilos de la elección a Jefe de Gobierno. Tampoco se observa la pluma de Mario Moldovan, quien le elaborara el famoso discurso pronunciado cuando ganó la primera vuelta.
Cuatro mosqueteros visitaron al nuevo "gurú" que tendrá que inventar para Macri algo compatible al Bulldog que impuso en las presidenciales del 2003 sobre la enorme humanidad de Ricardo López Murphy. Las filminas y explicaciones que presentaba el publicista Ernesto Savaglio en sus oficinas de Puerto Madero eran atentamente escuchadas por el jefe de campaña y seguramente primer candidato a legislador, Horacio Rodríguez Larreta, el escriba estrella de la misma y creador de contenidos, Carlos Tramutola, su vocero Iván Pavlosky y uno de los históricos de la comunicación del empresario, Gregorio Centurión, algo así como el enigmático señor No de Macri a pesar de esa sonrisa de tono algo desagradable con la cual pretende parecer simpático.
Todos ellos, junto a Cristian Ritondo -estandarte de la acumulación peronista- y responsable en la logística, constituyen el círculo aúlico del presidente xeneize que escuchó con atención el eje planteado en el tema seguridad que desarrollara Savaglio. Macri, que participa cada vez que puede de las tertulias de campaña, opina en sintonía con el creativo que los padres cada vez tienen más miedo cuando sus hijos salen a la calle. "Nos acostumbraron a vivir con el corazón en al boca hasta que vuelven y eso no es tolerable para los índices presupuestarios de esta Ciudad. Falta política en la materia" rematan mirando el espejo de agua del último barrio creado en Buenos Aires.
También ellos acompañan al candidato cuando la cita es con el otro vértice publicitario de la campaña, el ecuatoriano Jaime Durán Barba que permanentemente le aconseja moderación y no pelearse con el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, algo que Macri no logra muy a menudo. Sin ir más lejos, en el acto que "festejó" hoy viernes los 300 piquetes disparó sobre el Gobierno: "Yo les diría que se dejen de comentar la realidad como si fuesen periodistas. Acá hemos duplicado la cantidad de cortes en un año y ellos son los que están en el Gobierno y los responsables de implementar una política donde se aplique la ley a los líderes piqueteros.. ". En esta ocasión se refería a los Fernández (Aníbal y Alberto) pero es sabido que el "laissez faire" del Gobierno en estos temas lo pone "loco" con Kirchner y también con Aníbal Ibarra.
Hoy los números de Haime dejaron al "think tank" un poco más satisfecho. "Y eso que Haime trabaja para el Gobierno" comentan. "Una campaña es larga como los campeonatos" dicen al lado del dirigente futbolero y la única chapa clave se verá cuando crucen el disco. Por eso repiten una y mil veces: "Todavía falta mucho, aún no empezó la campaña".