Publicado: 16/09/2003 UTC General Por: Redacción NU

El kirchnerismo puro prefirió un búnker propio

En forma diferente a la forma en la que esperaron los resultados en la primera vuelta, esta vez ibarristas y kirchneristas tuvieron dos sedes distintas, separados tan sólo unas cuadras por Suipacha. Los altos funcionarios kirchneristas fueron, a la noche, a visitar a sus socios al palacio San Miguel cantando por la calle la marchita peronista
El kirchnerismo puro prefirió un búnker propio
Redacción NU
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En la primera vuelta de la elección estaban sufriendo todos juntos en el lujoso Hotel Hilton, hasta donde se habían acercado tanto los funcionarios de Aníbal Ibarra como los del presidente Néstor Kirchner, traspasando con sus coloridas credenciales hasta donde les permitía la vigilancia privada. El 14 de septiembre fue diferente. Mientras la tropa del jefe de Gobierno se acomodó en al Palacio San Miguel para esperar la fiesta que sólo algunos colaboradores Aníbal Ibarra imaginaban, los kirchneristas más un frentista que da el salto eligieron otro bunker.

La calle Córdoba entre Suipacha y Esmeralda es el lugar que hasta hace un poco de más tres meses usaba Enrique "Pepe" Albistur, sede de sus amplias oficinas desde donde conduce sus empresas de comunicación y vía pública. Ése fue el lugar elegido por Miguel Bonasso, Alberto Fernández, Héctor Capaccioli, Claudio Ferreño, Diego Kravetz, Pancho Talento y el secretario de Descentralización de la Ciudad, Ariel Schifrin.

Desde allí y en permanente comunicación con el Presidente de la Nación, picaron con ansiedad algo para comer en la tardecita del domingo hasta que Mauricio Macri salió a reconocer la derrota veinte minutos antes de las ocho de la noche. Allí saltaron eufóricos, se abrazaron y hasta derramaron algún lagrimón. El primer paso estaba dado con éxito y no se iban a privar de festejarlo con el resto de los protagonistas y allá fueron.

Pusieron proa hacia el palacio San Miguel, en donde una inmensa y ridícula bandera de Marcelo Antuña que hacía referencia a las circunscripciones 16 y 28, flameaba para los televidentes -ya que en esos barrios no lo conoce nadie- y contrastaba con el clima de fiesta que merece una victoria trascendente protagonizada por otros. Así se abrazaron caminando por Suipacha entonando la marcha peronista como simples militantes hasta llegar al territorio en donde bailaban al compás de los bombos las "chicas posmo" del 100% Ibarra. Una escena similar se repitió en Moliere unas horas más tarde, con la misma alegría y la misma contradicción del 50%.

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