El peronismo de la Ciudad puso en marcha su esperanza
Con el sello Albistur. En el Teatro ND/Ateneo, con un video "peruca y de época" precediendo los discursos, el himno de Charly que casi nadie se animó a entonar, un escenario prolijamente cuidado, poniendo todo al servicio de la unidad en un distrito que conoce bien y en el que se mueve como pez en el agua. Luego, como no podía ser de otra manera, la impuntualidad propia de este movimiento político.
Así se presentó en sociedad el "nuevo" peronismo porteño, que logró salir de esta manera de las intervenciones que lo fueron llevando hasta la parálisis total. Unos trescientos militantes-funcionarios asistieron a un acto convocado en poco tiempo y que en si mismo duró poco más de media hora.
La mesa principal, a las 16:40 cuándo se encendieron las luces la componían Alberto Fernández y Daniel Scioli en el centro, y a los costados se ubicaron los ministros Carlos Tomada y Daniel Filmus, el secretario de Seguridad, Alberto Iribarne, la diputada Lucrecia Monti y los gremialistas Víctor Santa María y Andrés Rodríguez. Patricia Vaca Narvaja (vicepresidenta 2ª) no asistió ya que se encontraba regresando del Chaco.
Inmediatamente después del video y de la inevitable marchita "a capella", se levantó el vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, quien realizó un vehemente discurso como si ya fuera el candidato a jefe de Gobierno. Algo nervioso, quizás producto de un cierre que en un principio no le caía en gracia, vertió elogios "a la unidad que nos va a llevar al triunfo en el 2005 primero y en el 2007 después". Recordó que en ese escenario habían empezado la aventura que luego los depositó a él y a Fernández en la Casa Rosada y "ahora lo vamos a repetir en la Ciudad" afirmó.
También se encargó de resaltar los esfuerzos realizados por el jefe de Gabinete para lograr conformar "a este amplio abanico del justicialismo porteño, que debe escuchar los requerimientos de la gente, sus necesidades y las soluciones, porque la desunión de nuestro partido es parte del problema y no de la solución de sus problemas". Agradeció también a Víctor Santa María (el más aplaudido) y Andrés Rodríguez por "el compromiso demostrado por estos dos grandes dirigentes provenientes del sindicalismo" en poner de pie al justicialsimo de la Capital.
Legisladores, funcionarios, custodios, periodistas y militantes se mezclaban entre los asistentes. Luego de un muy aplaudido Scioli, le tocó el turno al presidente del flamante espacio, Alberto Fernández, quien tomó el eje de la reconstrucción de los ideales "por los que luchó en su momento nuestra juventud, marcándole el camino a un aparato anquilosado que no la comprendió en su momento". En un tono muy distendido y seguro, sostuvo que debería haber "más militantes y menos dirigentes en el peronismo porteño y tenemos la misión de terminar con aquello del pensamiento único".
Luego de agradecer el tesón puesto por Víctor Santa María en llegar a la normalización partidaria y de mencionar a Iribarne como su "entrañable amigo", se refirió a Scioli como "un hombre importante en este distrito". Se lo vió muy satisfecho con la unidad alcanzada y definió el momento como el "de un peronismo ganador, que respeta su historia y vuelve a ser el movimiento que motorice los cambios que nos está pidiendo la sociedad y que está haciendo el compañero Kirchner a nivel nacional".
Lo demás fueron sociales, reencuentros, fotos y apuro para salir. El comentario sobre la actualidad política de la Ciudad fue el tema excluyente en los pasillos, Aníbal Ibarra y su debilidad post Cromañón, y la duda sobre cómo seguirá la relación con el aliado porteño. Allí se notó entre la dirigencia cierta preocupación, la inclinación a seguir acompañándolo y un solo pronóstico a futuro: reservado.