Los dilemas de Bielsa
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, arquitecto del armado oficialista para octubre en la Capital expresó esta semana que, hoy por hoy, "hay paridad" entre el candidato K, Rafael Bielsa, Elisa Carrió y Mauricio Macri. Sin embargo, enseguida apuntó que el electorado porteño terminará volcándose a favor del canciller cuando la gente finalmente comprenda que el "23 de octubre van a tener que elegir entre tener 8 mil millones de dólares de reserva o tener 25 mil millones, como ahora". O sea: el amague plebiscitario, otra vez.
Si bien Bielsa, en su campaña porteña, se pegará a Néstor Kirchner y a su esposa Cristina -de hecho confía en que los diez actos que el Presidente prepara la Ciudad lo apuntalarán-, el cerebro del canciller está ocupado por otros dilemas que desafían el escenario porteño y su performance en esa arena. Uno: el tema piquetero. Dos, el conflicto sindical del Garrahan. Tres: torea a Mauricio Macri, uno de sus rivales pero el empresario, aconsejado su gurú ecuatoriano, Jaime Durán, esquiva la confrontación y quiere hablar de propuestas.
He ahí otra disyuntiva para el canciller: la necesidad el Gobierno nacional de plebiscitar la gestión K y la carencia de una propuesta con un componente "más local" que dé contenido a una postulación, si bien nacional, también porteña. Sobre este punto, cerca del canciller aseguran que podría darle valor agregado a su imagen con alguna alianza que refleje la Ciudad.
Por si fuera poco, hay diferencias entre la Casa Rosada y Bielsa sobre la tragedia de Cromañón y la investigación de las responsabilidades del jefe de Gobierno que lleva adelante la Legislatura. Si bien el Gobierno nacional tratará de maquillar su relación con el frentista, el candidato es Bielsa y será quien deba lidiar con ese conflicto frente a sus contrincantes, los presidenciables Lilita y Macri.
Para remendar tantos problemas, el canciller tuvo esta semana una alegría: logró una foto con Cristina Kirchner en la Embajada de Brasil, durante un encuentro con diplomáticos latinoamericanos, que los habían convocado para escuchar propuestas de campaña. Como están las cosas en Capital y las encuestas de la primera dama en Buenos Aires, la foto valió oro para el canciller.
Según cree, Bielsa pudo potenciar su buena imagen lograda en las mieles cosechadas en la política exterior con la alta popularidad de la senadora, quien sorpresivamente anunció a sus comensales cariocas la inminente llegada al país de del premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, con el objetivo de forjar -según anunció la primera dama- una suerte de Consenso de Buenos Aires, en contrapartida a Consenso de Washington que parió el modelo neoliberal aplicado en la región.
Bielsa habló poco y nada durante el encuentro, quizá preocupado en develar cómo plantarse frente a los porteños sensibilizados por el conflicto piquetero en las calles, y el conflicto en el hospital.