“Buenos Aires debe pensarse de forma metropolitana”
El arquitecto Eduardo Cajide fue elegido, el miércoles 18, decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires, la primera de su tipo de la Argentina y una de las más importantes de América latina, donde se cursan seis carreras: Arquitectura y Urbanismo, Diseño del Paisaje, Diseño de Indumentaria y Textil, Diseño Industrial, Diseño de Imagen y Sonido, y Diseño Gráfico.
?El decanato no estaba entre mis proyectos. Mi elección es una consecuencia, el resultado de un conflicto, y los conflictos aparecen cuando hay problemas que se acumulan y crecen. La FADU tiene problemas presupuestarios, salariales, infraestructurales, académicos, relacionales... en fin, políticos?, enumera Cajide, sin ocultar su preocupación. De todos modos no se le escapa la magnitud de la tarea que llegó intempestivamente a su puerta: ?Tenemos con el vicedecano, el arquitecto Daniel Miranda, la obligación de reconstruir el ambiente afectivo, la comunicación respetuosa. Las diferencias políticas distanciaron a gente valiosa que ama nuestra facultad. Eso lo vamos a lograr sin precipitación y sin angustias, como hacemos los constructores?.
Un código sin respeto por la tradición
Cajide es un experto en la Ciudad de Buenos Aires, a la que conoce como muy pocos, por lo que interrogarlo acerca de sus desarrollos y problemas es casi una obligación. Sobre la sanción de la ley marco del Plan Urbano Ambiental resalta que esta norma ?encomienda al Consejo del Plan Urbano Ambiental (Copua) la elaboración de un plan de movilidad, un proyecto integral para los barrios del sur y la suplantación de sus normativas urbanísticas. Todas estas tareas deben ser desarrolladas dentro del marco del Foro Participativo Permanente. Se deben sustituir normas poco respetuosas de la ciudad real, normas que sólo premian la suplantación de lo existente y no contemplan la recuperación y reutilización de edificios. Estas normas, que están plagadas de mecanismos matemáticos para iniciados, hay que reemplazarlas por otras previsibles y constructoras de paisajes aceptables en su diversidad?, afirma.
?No se puede ignorar ?advierte el flamante decano? que la Ciudad no se queda quieta, sino que muta, se transforma, recibe inversiones, impactos, evoluciones, y esto genera, inevitablemente, malestares, impaciencias genuinas y atendibles. La Ciudad es conflicto y negociación permanente, esto debe asumirse. Ni museo ni factoría, vital pero respetuosa de su diversidad?, reflexiona.
Funcionarios impactados
Este modelo de ciudad dinámica que el arquitecto describe impacta sobre los funcionarios del área urbanística. ?Tienen que trabajar en medio de una tormenta, porque recibieron una ciudad en la que se invierte mucho, no como la ciudad de 2001, que estaba paralizada. Entonces, sufren los embates de la realidad y tienen que trabajar en ese marco, lo que dificulta la gestión.?
Sobre la actualidad, es imposible ignorar la tragedia que termina de ocurrir en el Orion Gym de Villa Urquiza, aunque para esto, Cajide tiene una interesante explicación ?no coyuntural?, de ésas que rehúyen los grandes titulares. ?Más allá de que exista o no un culpable, algo sobre lo que decidirá la Justicia, hay que advertir sobre un punto. Se construye desde siempre y para eso hay tecnologías que avanzan cada vez más. Esto exige una concurrencia de factores y de personas que poseen saberes diferentes, que deben confluir para hacer una obra. Sin embargo, cada tanto aparece un sujeto que asume todos los roles. Que es a la vez arquitecto, calculista, dueño, inversor y agente inmobiliario. Esto anula los conflictos que suelen darse entre los sectores que intervienen en una obra, que derivan en una negociación y una solución. Y que suelen enfrentar, por ejemplo, al inversor con el jefe de obra. Un jefe de obra jamás le hubiera permitido al dueño hacer lo que hizo, porque se hubiera jugado su matrícula y su prestigio si ocurría, como ocurrió, un derrumbe. Por eso, cuando una sola persona es la que se encarga de todo, es muy probable que el proceso culmine con alguna muerte?, sentencia.
?Se deben regular los roles y las incumbencias, porque si un solo sujeto asume todos los oficios, en algún lugar va a primar el interés por el beneficio y así va a llegar el error y sus consecuencias. Hoy la legislación permite que una sola persona sea todo, y eso es lo que se debe evitar?, remata.
Buenos Aires, 2.500 años después de Aristóteles
?El urbanismo es una técnica que evoluciona. Hace 2.500 años, Aristóteles escribió el primer tratado de urbanismo en su libro Política. Allí proponía el lugar en el que debía estar el cementerio, cuántos habitantes debía tener una polis y todas las cuestiones que hacen a su diseño y a su gobierno. En cuanto a nosotros, es hora de pensar a Buenos Aires con un concepto diferente al actual. Un señor que vive en Lanús y trabaja en Almagro, no vive fuera de Buenos Aires, sólo duerme más allá del Riachuelo. Porque no somos porteños, somos metropolitanos?, plantea Cajide, para luego disparar: ?Me molesta cuando se habla de la zona sur de la Ciudad. ¿Sur para quién? Porque para ese señor de Lanús, Pompeya es el norte. Es el sur de Caballito, pero no el sur para mucha gente. Incluso, el eje geométrico de la mancha metropolitana es la cuenca Matanza-Riachuelo?.
Para finalizar, deja picando una definición: ?Si Buenos Aires no se piensa metropolitanamente, no tiene futuro. Debe haber un sistema único de transporte, con un boleto único intermodal, que sirva para tren, colectivo y subterráneo, que sea más barato para los que viajan más, porque los trabajadores gastan casi un 25 por ciento de su salario en viajar?.