Buenos Aires fue testigo de la primera unión gay legal de Latinomérica
Los enamorados llegaron al Registro Civil de la calle Uruguay, ubicado entre Córdoba y Viamonte, pasadas las cuatro de la tarde, abriéndose paso entre una muchedumbre conformada por curiosos, militantes gays y periodistas. Cuarenta minutos más tarde, formalizados ya como pareja ante las autoridades porteñas, salieron entre copos de papel picado, aplausos y muchas felicitaciones.
La pareja, formada por César Cigliutti y Marcelo Suntheim, dos militantes de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) de 45 y 35 años respectivamente, se convirtió a partir de la ceremonia acaecida el viernes pasado en la primera pareja gay con contención legal de Argentina y de Latinoamérica. Al mismo tiempo, pasaron a constituir el primer caso de aplicación de la Ley de Uniones Civiles de la Ciudad de Buenos Aires, que la Legislatura porteña sancionó en diciembre pasado y que el Gobierno de la Ciudad reglamentó en mayo de este año.
La Ley de Uniones Civiles es una norma que les otorga a las parejas de distinto o del mismo sexo derechos vinculados con la seguridad social, parecidos a los que tienen los matrimonios convencionales. Pueden tener acceso a subsidios, licencias laborales o incluso a una obra social. Pero, en cambio, en caso de muerte de uno de sus integrantes, el otro no tiene derecho a herencia ni pueden acceder a una pensión.Tampoco pueden adoptar un hijo como pareja de hecho, ya que para todas esas cuestiones, debe modificarse el Código Civil, que es de índole nacional.
Además de ser el presidente de la CHA, César Cigliutti es profesor universitario de Letras. Junto a Marcelo Suntheim vienen luchando desde hace tiempo porque se reconozcan los derechos de su comunidad: participando en marchas, defendiendo públicamente su postura cada vez que son cuestionados por los sectores más conservadores y hasta ideando proyectos y propuestas. Fue el propio Cigliutti quien, junto a la jueza Graciela Medina, ideó el proyecto de la Ley de Uniones Civiles, que fue presentado luego en la Legislatura porteña. Allí, la iniciativa fue impulsada por el diputado Roque Bellomo (Frente Grande).
La ceremonia en el registro Civil duró apenas quince minutos. La autoridad competente leyó el acta de unión, prestó juramento a los testigos -como marca la ley, son necesarios al menos dos testigos que certifiquen que la pareja haya convivido en una relación de afectividad estable por un período mínimo de dos años-, y luego los enamorados firmaron el acta y recibieron una constancia. La unión quedó certificada ante las autoridades porteñas en los papeles, pero fue un beso entre los dos hombres lo que coronó el acontecimiento y elo que arrancó los aplausos.
Más tarde, la pareja salió a la calle donde los esperaba una tropilla de ansiosos periodistas, muchos activistas homosexuales y una copiosa lluvia de papel picado. Aunque legalmente no fue un casamiento, como habitualmente ocurre en estos casos, se desató la fiesta. Emocionados, Cigliutti y Suntheim contestaban a las preguntas de los incansables noteros y hasta rompieron en lágrimas al anunciar que su próxima meta será "pelear por la adopción y el derecho a la herencia".
Cigliutti y Suntheim fueron los primeros en ser reconocidos ante la ley, pero no serán los únicos: de ahora en más, la inscripción para las siguientes uniones estará abierta desde este lunes 21, en tanto que al lunes siguiente, el 28 de julio, comenzarán a ejecutarse con regularidad.