Alejandro Otero: "Hay que cambiar el método de valuación fiscal de los inmuebles"
NOTICIAS URBANAS: - La Ciudad acaba de constituir un foro que, de alguna manera, es un correlato a nivel subnacional del Centro Internacional de Administraciones Tributarias (CIAT). ¿Cuáles son sus objetivos principales?
ALEJANDRO OTERO: - Con la Provincia de Buenos Aires firmamos el 28 de octubre una carta de intención para constituir el Centro de Administraciones Tributarias Subnacionales, que aspira a convertirse en un espacio permanente de reflexión, intercambio de experiencias, fortalecimiento institucional y discusión de las temáticas propias de las administraciones tributarias subnacionales. Porque éstas nunca fueron, históricamente, objeto de atención ni por parte de la academia ni de los centros de investigación y, te diría, tampoco por parte de los equipos técnicos vinculados a la política. Y esto tiene que ver con la historia de la Argentina, que en materia de ingresos siguió una evolución fuertemente centralizadora, pese a tener un origen de tipo federal. Nosotros estamos tratando de revertir esta cuestión y poner en el centro de atención a las problemáticas propias de la administración tributaria subnacional.
NU: - ¿Por ejemplo?
AO: - Para que te des una idea, los temas que hacen al gravamen inmobiliario, que en cualquiera de las administraciones tributarias subnacionales es un recurso muy importante de financiamiento del Estado, no es un tema nacional, es un tema específicamente subnacional que no encuentra un lugar donde ser reflexionado. Además, creemos que, a futuro, la Argentina va a avanzar hacia un escenario de mayor correspondencia fiscal, con un mayor grado de autofinanciación por parte de los fiscos subnacionales. Hoy la Ciudad de Buenos Aires es el único distrito del país que se financia de manera exclusiva con recursos propios.
NU: - Este centro va a estar abierto también a los fiscos subnacionales de otros países, ¿no?
AO: - Exacto. No se va a limitar a las fronteras del país. Es un foro de alcance internacional. Estamos invitando a ciudades amigas a que se sumen. Vamos a aprovechar una actividad que tenemos planeada para diciembre en Buenos Aires y Mar del Plata, que es XIV Encuentro Internacional de Administradores Tributarios. Van a participar representantes de Montevideo, Porto Alegre, Lima, México, Rosario, Córdoba provincia, Córdoba capital, la Provincia de Buenos Aires, nosotros...
NU: - ¿Cómo se logra fortalecer a las administraciones subnacionales?
AO: - Hay varias estrategias para lograrlo: de capacitación, de difusión, de intercambio de experiencias, de apoyo mutuo y fundamentalmente, de incorporación de tecnología. Cuando me refiero a esto último lo hago en un sentido amplio, no me refiero sólo a la informática. Hay tecnología de gestión, formas en las que se administran los gravámenes que son más efectivas que otras, o más efectivas en ciertos escenarios que en otros. También existen tecnologías vinculadas a lo comunicacional, a comunicar los impuestos y favorecer el cumplimiento tributario; tecnologías que tienen que ver con cómo evaluar los inmuebles, con cómo controlar a la planta de contribuyentes. Hay una serie de experiencias muy importantes en nuestro fisco y en el mundo que son reaplicables y para eso tienen que ser conocidas por todos. Un ejemplo de lo que se puede lograr trabajando en conjunto es lo que estamos haciendo con la Provincia de Buenos Aires para transformar los aplicativos, que es el software donde se vuelca la declaración jurada. Lo estamos cambiando por una tecnología mucho más moderna que brinda mayor calidad de información y simplifica al contribuyente su declaración jurada.
NU: - El 26 de octubre se hizo la primera Jornada de Reforma Tributaria de la Ciudad, en el que se planteó la necesidad de reformar el gravamen inmobiliario porteño. ¿Qué piensa usted al respecto?
AO: - Todo el mundo converge en que la situación actual es un problema del que hay que salir. A juicio nuestro el grave problema que tiene el gravamen inmobiliario hoy es que no es capaz de captar las diferentes manifestaciones de riqueza. Tiene un fuerte rasgo de inequidad: horizontal (dos personas que tienen patrimonios similares y sin embargo pagan diferente) y vertical (dos personas que tienen patrimonios diferentes pero pagan lo mismo). Esto se da porque el método de valuación que tiene adoptado para sí la Ciudad, basado en los valores de reposición, tiende a producir este tipo de resultados. El punto es cómo salir de este método, porque eso supone superar dificultades técnicas, políticas y económicas. Para eso se necesita tiempo. El que piense que puede hacerse de la noche a la mañana está equivocado. Hoy las propiedades en la Ciudad de Buenos Aires están valuadas promedio en un 20 por ciento de su valor de mercado. Si uno quisiera corregir esto para llevarlo a un valor de mercado, habría que multiplicar por cinco el impuesto y sería un incremento absolutamente indigerible y nadie puede proponer semejante disparate.
NU: - ¿Y entonces?
AO: - La Ciudad tiene una ventaja: no necesita mayor presión fiscal, por lo que se puede permitir el lujo de redistribuir la carga tributaria y resolver el problema de la inequidad. Sin incrementar la presión fiscal global se debe hacer, paulatinamente, que los que más tienen paguen más y que los que menos tienen paguen menos. Este proceso llevará por lo menos tres años.
NU: - ¿Qué variables habría que modificar?
AO: - Proponemos salir del método de valores por reposición y pasar a otro que capture los valores de mercado de los inmuebles. Actualmente, la ley te dice que para valuar un inmueble hay que tener en cuenta una serie de ítems de construcción (baños, salas, etcétera). Es decir, que nuestras valuaciones son indiferentes al mercado y eso es un disparate. Esto es algo que hay que corregir ahora porque la Ciudad va a empezar un proceso muy fuerte de inversiones públicas, que va a impactar sobre el valor de la tierra. Un caso paradigmático es el de Puerto Madero. Las inversiones que se hicieron allí a fines de los '80 impactaron en el valor de la tierra. Puerto Madero, en esa época, no valía nada y hoy es uno de los lugares más valiosos de la Ciudad. Sin embargo, la valuación de la Ciudad no registró esas variaciones. Con este sistema no se puede incidir sobre la redistribución del ingreso. Por el contrario, el sistema tributario termina siendo funcional a un proceso que se supone que debería corregir, que es el proceso de concentración de la riqueza.