El Molino, confitería del Congreso
La Legislatura porteña mostró en varias ocasiones interés por mejorar el estado de deterioro que sufre el edificio de la ex Confitería del Molino. En el año 2009 la por entonces legisladora Teresa De Anchorena (Coalición Cívica) presentó un proyecto para que la propiedad cambie de dueño ya que el actual propietario no manifiesta interés en proteger una construcción de valor arquitectónico e histórico. Meses atrás, los legisladores Claudio Presman y Rubén Campos (UCR) presentaron una iniciativa para que el Gobierno de la Ciudad expropie el inmueble y lo convierta en un centro cultural al que se denominaría Raúl Alfonsín.
Ante los nulos resultados del Poder Legislativo porteño y observando el continuo deterioro del edificio, desde el Poder Legislativo Nacional, el senador por la Ciudad Samuel Cabanchik (PROBAFE) buscará que sea el Congreso tome cartas en el asunto.
El senador porteño presentó un proyecto de ley en el que propone que se declare de utilidad pública, y sujeto a expropiación, por su valor histórico y cultural el inmueble de la ?Confitería del Molino?, que fue incluido por la asociación internacional World Monuments Fund (organización privada sin fines de lucro dedicada a la conservación del patrimonio histórico, artístico y arquitectónico a nivel mundial) en el listado de los cien sitios culturales en peligro.
De aprobarse la iniciativa de Cabanchik, el Poder Ejecutivo Nacional debería adquirir el edificio para posteriormente transferirlo sin cargo al patrimonio del Congreso de la Nación. Diputados y Senadores crearán una Comisión Administradora del ?Edificio del Molino?, compuesta por los presidentes de las cámaras y los presidentes y vicepresidentes de las Comisiones de Educación y Cultura de ambas cámaras.
De acuerdo a lo planteado en el proyecto, el subsuelo y la planta baja deberán ser concesionados para su utilización como confitería, restaurante, local de elaboración de productos de panadería, pastelería o cualquier otro uso afín; el resto del edificio estará dedicado a la creación de un museo de la Confitería del Molino (donde, entre otras cosas, se reproducirían y concentrarían imágenes de la intensa vida parlamentaria que se gestaba en sus mesas) y un centro cultural al que se denominaría ?De las Aspas?, dedicado a difundir y exhibir las obras de artistas jóvenes argentinos que no hayan sido expuestas públicamente.