Publicado: 19/08/2012 UTC General Por: Redacción NU

Se calienta la interna entre Garré y Berni

La detención de los supuestos espías denunciada por el Ministerio de Seguridad reavivó la llama del escándalo desatado por el Proyecto X, convenciendo a quien conduce la cartera que detrás de todo hay una conspiración en su contra.
Se calienta la interna entre Garré y Berni
Redacción NU
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Jamás lo reconocerá públicamente. Sabe muy bien que para sobrevivir en el mundo de la política vernácula uno de los mandamientos de cumplimiento obligatorio respetar los particulares códigos de los que se dedican a la función pública. Pero sus colaboradores más cercanos conocen su pensamiento íntimo. Y la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, no es la misma desde la llegada al Ministerio, el viernes 9 de marzo, de Oscar Berni. La preponderante exposición mediática de quien ocupa el segundo lugar en el escalafón ministerial ?más exactamente la Secretaría de Seguridad?, sus decisiones inconsultas y ciertas dificultades que la kirchnerista vivió en los últimos tiempos la convencieron no solo de que Berni aspira a ocupar su puesto, sino que además actúa como si ya fuera suyo.

Y una de estas dificultades ocurrió hace poco. El miércoles de la semana última fueron detenidas cinco personas acusadas de espiar y hacer tareas de inteligencia sobre políticos y dirigentes gremiales. Pero lo que sorprendió a todos es que, al momento de ser capturadas, varias de ellas presentaron una serie de documentos que afirmarían que habrían sido contratadas por el Ministerio de Seguridad para realizar dichas tareas y hasta entregaron una supuesta autorización de la propia ministra. La gravedad de lo ocurrido se basaba en la prohibición constitucional de realizar tareas de inteligencia interna por cualquier ciudadano, a lo que se agregaba un dato más complicado: estas supuestas tareas de espionaje habían sido autorizadas por una ministra de la Nación.

El descubrimiento de este hecho reflotó el escándalo mediático y político ocurrido el último verano, cuando se conoció la existencia del denominado Proyecto X, en donde la ministra de Seguridad le encargaba a la Gendarmería Nacional realizar trabajos de inteligencia, espionaje y recolectar datos de dirigentes sociales opositores al gobierno de la presidenta Cristina Fernández. Estas tareas fueron corroboradas por las declaraciones realizadas por organizaciones y dirigentes sociales que denunciaron que la Gendarmería tenía montado un sistema de espionaje de manifestaciones sociales. Las acusaciones provocaron que la funcionaria brindara una conferencia de prensa para aclarar los tantos, donde aseguró que el Proyecto X ?es un software? y no ?un plan secreto de espionaje?. ?Es un software requerido por jueces nacionales y provinciales, y fiscales?, explicó la ministra.

?Si se observan con atención los dos casos, se llegará a la conclusión de que las tareas que llevaban a cabo tanto los gendarmes como los espías eran idénticas. El otro elemento que tienen en común es que ambos estaban bajo las órdenes de Garré, destinados al espionaje interno, más precisamente al seguimiento de dirigentes contrarios a la administración K. Que aparezca un caso puede ser casualidad, pero dos??, siembra la maliciosa duda, que más que duda se parece a una condena, un ex comisario mayor de la Policía Federal (PFA) dedicado en la actualidad a trabajos de espionaje empresarial, con buenos contactos en el mundo de los agentes de inteligencia locales, que fue consultado por NU.

El escándalo desatado por el Proyecto X fue tomado por Garré como una clara operación en su contra. A pesar de la veracidad de la información, que el tema haya sido dado a conocer por cierto sector del periodismo supuso para la exministra de Defensa que esa data había sido entregada por un importante funcionario de esa cartera. En el caso que se conoció la semana última, Garré vuelve a ser mencionada por los testimonios de Dora Mansilla, Juan José Mansilla, Gustavo Godoy, Fabián Teplitzky y Carlos Sivori, los cinco detenidos que declararon ante el fiscal Jorge Di Lello y el juez federal Norberto Oyarbide, quien tiene a su cargo la investigación judicial.

Sin embargo, la causa no es nueva: se inició en septiembre de 2011, cuando Darío Fernández Barrionuevo se presentó en el Ministerio de Seguridad para reclamar ?salarios atrasados? por haber trabajado como ?agente de inteligencia? en tareas de espionaje sobre políticos, que incluían espiar marchas gremiales, recolectar datos y un supuesto seguimiento de las elecciones a jefe de Gobierno porteño, llevadas a cabo en 2011, por las cuales fue reelecto Mauricio Macri. Barrionuevo, además, presentó falsas acreditaciones de prensa que probarían su cobertura de los comicios porteños. Apenas conocida la presentación del espía, el servicio jurídico de la cartera de Seguridad denunció el caso en la Justicia.
La pesquisa que comenzó en septiembre se mantuvo en silencio hasta la semana última, cuando se produjeron las detenciones y allanamientos, en los que no solo detuvieron a cinco personas que trabajaban en una especie de SIDE paralela sino que además se secuestró un Ford Fiesta, 3.300 pesos, una camioneta Nissan Pathfinder, una pistola Beretta, un revolver calibre 22 y uno calibre 38, credenciales de periodista falsas y tres recibos de sueldo con membrete del Ministerio de Seguridad de la Nación.

?Lo más llamativo del hecho es que tanto los capturados como Barrionuevo realizaron las tareas de espionaje que declaran. Eso está probado. Ahora lo que falta dilucidar es para quién trabajaban en realidad, ya que debido al material que se secuestró y del cual disponían, operaban con equipos muy complejos, costosos y que requieren especialización para ser manipulados, y ese tipo de cosas no se compran en el almacén de la esquina. Ese equipamiento solo lo poseen organismos oficiales, como la Secretaría de Inteligencia del Estado, las distintas fuerzas de seguridad o gente especializada en esa cuestión que trabaja en el Ministerio de Seguridad. Por eso la situación del área que maneja Garré no está del todo clara?, le señaló a este medio un investigador judicial.

En el entorno de la funcionaria todos saben que existe una pésima relación con Berni y que, desde su llegada, la ministra no tuvo más que problemas. El militar y exsenador provincial por el Frente para la Victoria cuenta con el aval clave de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, líder de la corriente interna K bautizada La Kolina y madrina política del funcionario, ya que Berni fue subsecretario de Abordaje Territorial de Desarrollo Social. Además, su política de seguridad se contrapone en todo con la que tiene Garré, y este dato no es nada menor. ?No creemos en la negociación de los conflictos, no es nuestro eje de trabajo. Mi promesa es trabajar para que los índices de criminalidad sigan bajando como hasta ahora?, manifestó Berni en su discurso de asunción al dejar en claro su línea de trabajo. Luego se movió con total independencia y muchas veces saltó a su superior.
Luego del escándalo del Proyecto X y la detención de los espías, Nilda Garré se convence más de que existe una conspiración en su contra.

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