Publicado: 24/10/2010 UTC General Por: Redacción NU

La seguridad detrás de la joda

Además de definir la propuesta hecha de bandas en vivo y “buen trato”, el joven organizador analiza con ojo crítico la política de control e inspecciones a boliches.
La seguridad detrás de la joda
Redacción NU
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Existe una multiplicidad de realidades dentro de la Ciudad respecto a la escena cultural actual. Por un lado, varios grupos, artistas y bandas se unieron a dueños de clubes de música y locales para exigirle al Gobierno de la Ciudad la reglamentación del Régimen de Concertación para Promoción de la Actividad Musical, ley aprobada hace más de 18 meses y aún fuera de vigencia.

Esa ley, que lleva el número 3.022, contempla el otorgamiento de créditos, subsidios y exenciones impositivas a los clubes de música (locales de una capacidad de hasta 300 personas) e intérpretes independientes.

Por otro lado, las Fiestas Clandestinas ?que reúnen cada vez a mayor cantidad de gente y ya se convirtieron en un clásico de la noche porteña? cumplen cinco años de existencia y en el mes aniversario, octubre, prometen tirar la casa por la ventana.

Claro que en la actualidad, los locales bailables y aquellos en los que se realizan shows en vivo están bajo la lupa luego del derrumbe en el boliche Beara que, a su vez, reavivó la tragedia de Cromañón. Con la premisa de conocer la voz de los organizadores, Noticias Urbanas se acercó y dialogó con uno de los creadores de las Clandestinas, Achu Jelin.

Jelin explica la moda de las fiestas en general y el éxito de la suya en particular: ?Trabajamos mucho, pero no inventamos nada, sino que hacemos bien lo que ya se puede hacer. Lo que hacemos es tratar a la gente como no la trata nadie, que es bien y con respeto?. Y agrega, para que quede bien claro: ?El secreto del éxito tiene que ver con cómo tratamos a la gente?.

Adentrándose en la temática de la seguridad de la noche, el organizador afirma: ?No sé si Cromañón está evadido, pasó y nos lo acordamos todos. Sucede que ahora hay normas a cumplir que antes no había y hay controles que antes no existían o no se les daban bola. Ahora la Municipalidad pasa dos o tres veces por noche?.

?Tenemos todo súper en regla, porque para poder abrir tiene que estar todo en regla y te controlan cada tres meses?, continúa Jelin, en una mesa de Groove, la nueva ?casa Clandestina?, el local, ex Metrópoli, ubicado sobre Santa Fe a metros de Plaza Italia. ?El otro día faltó mostrar un papel, un simulacro de evacuación, y nos hicieron una contravención. Les dije (a los controladores) que era la primera contravención que nos hicieron desde que arrancamos y les pregunté si querían abrir un champagne para festejarlo. Eso muestra la tranquilidad que tenemos?, recuerda.

Sobre el tema de los locales para shows, agrega que ?para tener un lugar habilitado y poder tocar hay que tener un montón de requisitos; esos requisitos que te pide el Gobierno de la Ciudad para habilitarte, no saben ni ellos lo que te están pidiendo, no tienen ni idea y como hubo dos o tres problemas bastantes grandes, socialmente graves, ya no saben qué pedir, inventan cosas sin sentido ni criterio. Algunos podemos cumplir y otros no están ni cerca de cumplirlo. Por eso piden cosas ilógicas y eso hace que los lugares permitidos y habilitados para tocar sean escasos. Hay un montón de lugares donde se pueden hacer cosas, pero siempre les faltan cinco para el peso?.

Sin nombrar a ningún local en particular, el productor ?que se moviliza en una motocicleta y se asume fanático del circo? aborda el tema y expresa: ?Hay pequeñeces burocráticas que se te pasan, pero no se te pasa que el entrepiso es de durlock, o te faltan matafuegos, o no tenés salidas de emergencia. Acá está todo organizado, vienen mil inspectores y hay muchísimas inspecciones ?hace una pausa casi imperceptible y reconoce? pero si tiene que pasar algo, va a pasar?.

Los requisitos, asume, no siempre son lógicos. ?Nos hicieron ignifugar una escalera, por el sistema de Estados Unidos que pide que? nosotros lo hicimos. Ellos piden, nosotros hacemos.? Dentro de los inspectores que se acercan a verificar el local, admite que ?hay un poco y un poco?, ya que ?los tipos piden normas que ni saben por qué las piden, pero está bueno que lo hagan. Pero hay un doble discurso: a algunos les importa cuidar su culo, cubrirse por si pasa algo, incluso pidiendo locuras, y hay otros que vienen, entienden más del asunto y buscan que no pase nada. Pero es como todo, es el mismísimo yin y yang del equilibrio?.

?Todo se puede prevenir, y si tiene que pasar algo va a pasar, pero uno tiene que ser criterioso y responsable en lo que hace y genera?, afirma. Y sigue: ?Yo genero, entre comillas, borrachos en la calle, entre las 5 y las 6. Entonces pongo un seguridad en la puerta del edificio de al lado, pero está en mí eso, nadie me lo pide; pero el vecino no tiene por qué bancarse un chabón desplomado en la puerta de su casa. Pero como tengo buena onda y criterio me hago cargo que yo genero eso, y además limpio toda la vereda. Nadie me lo exige, pero tengo buena onda con los vecinos y lo hago?, señala.

Aunque admite no conocer la Ley 3.022, Jelin afirma que ?está buenísima la medida?, aunque aclara que ?todo lo que venga del Gobierno es engañoso y mentiroso. No creo en nada que venga de ellos?.

Si bien la organización de toda fiesta debe hacerse cargo de la seguridad puertas adentro, lo que sucede afuera es responsabilidad de la policía. Consultado sobre la relación con ella, Jelin indica: ?Tenemos la misma relación que cualquier hijo de vecino; pasa algo y llamamos?. ?Todo el mundo pide cosas. Nosotros intentamos no darle nada a nadie. Si yo hago todo bien y legal, ¿por qué te tengo que dar algo??, analiza sobre las coimas. En definitiva, el joven organizador de fiestas y recitales asegura que la propuesta es clara y concisa: ?Vení, divertite y no rompas los huevos?.

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