Música: Muerta la ley, viva otra ley
Con el recuerdo de lo que pasó en Cromañón presente, la imagen de Néstor Kirchner con más de 40 músicos independientes cuando derogó la polémica ley del "Ejecutante Musical" el pasado 22 de mayo significó un toma de posición y fuerte división entre los sindicatos por ver quién tiene mayor representatividad, y entre los músicos que pelean las esquinas a muerte porque de tocar en algún lugar cerrado, ni hablar.
Por un lado, están los agrupados en el SADEM (Sindicatos de Músicos Argentinos) y, por otro, los independientes, los under, los autoconvocados, nucleados en la Unión de Músicos Independientes (UMI) y el Movimiento Unido por el Rock (MUR). Detrás, vienen los empresarios, los dueños de boliches, las disqueras y todo tipo de personajes que merodean el centro de acción en busca de un pedazo de la torta. Los que realmente ganaron en esta disputa.
Porque montados en el reclamo de los independientes (falta de lugares para tocar después de Cromañón) se aseguraron, por el momento, una especie de libertad de movimiento hasta que entre en vigencia la nueva normativa. El finalmente derogado "Estatuto Profesional del Músico", sancionado en 1958 pero reglamentado por un decreto del presidente en mayo del 2005, fue impulsado por el SADEM y apuntaba a consolidar un régimen legal de trabajo a través de exigencias a los empresarios contratistas, pero también a los mismos músicos con la matricularización obligatoria.
"Con la derogación conseguimos, por lo pronto, conservar algunos puestos de trabajo y evitar el costo elevadísimo de matriculación obligatoria que se exigía y que era lo único que estaban exigiendo los inspectores. En realidad, había algunas cosas de la ley que nos servían pero que nunca se respetaron", señalaron los integrantes de Pollerapantalón, conocidos por tocar en Perú y Avenida de Mayo.
Lo que viene, lo que viene...
Con el decreto 636/06, publicado en Boletín Oficial el 29 de mayo del 2006, el Gobierno Nacional derogó el decreto 520/05 reglamentario de la ley 14597/58, convocando a los representantes sindicales de los músicos y las cámaras empresarias a la discusión de una nueva ley, que se encuentra en etapa de redacción, que reemplace a la 14597/58 que "incluya a los sectores independientes que se autogestionan" y el fomento a las actividades musicales.
La discusión pasó por dos ejes centrales: La creación del Instituto Nacional de la Música que estimule la producción, distribución y difusión de música nacional (que represente para la música lo que el INCAA para el cine); y la creación del estatuto del músico sobre las cuestiones del régimen laboral.
"La idea es eliminar el IVA de las entradas para los shows para ayudar a los más pequeños; implementar nuevas clasificaciones de los lugares para tocar; crear un circuito de música pedagógica en los colegios y tener en cuenta las problemáticas de todas las regiones del país", sostuvo Gastón Nievas, uno de los referentes del MUR, a este semanario. "Ganamos una batalla al sindicato y al Gobierno nacional, que nos trataron como ovejas, pero falta mucho", agregó.
Los integrantes de Pollerapantalón plantean otras inquietudes: "La Ley debe proteger a los músicos callejeros, organizarlos, darles espacios reales dónde poder tocar. En las ciudades de Brasil, por ejemplo, hay enchufes en las calles para los músicos. Eso está muy lejos del trato que nos da Buenos Aires. El sindicato actual no sirve, pero la idea es conservarlo, recuperarlo para que nos proteja".
Desde un primer momento, los empresarios que se veían perjudicados por la anterior ley se pusieron en campaña para derogarla. Y aprovecharon la onda expansiva Cromañón para presionar al Gobierno porteño -que mantiene su posición de no hacer nada- y a los músicos independientes que, desde su lugar, elevaron la voz en un justo y legítimo reclamo. Ahora falta que termine la redacción de la nueva normativa y que la situación se resuelva en la Ciudad y en todo el país.
Ricardo Vernazza, secretario gremial de SADEM
Con relación a las medidas que incluiría la nueva Ley, Vernazza señaló: “La normativa encuadraba claramente al músico ‘independiente’. No hacía falta derogar el decreto o la ley para aplicar normas necesarias para el fomento de las actividades musicales, muchas de las cuales, Instituto Nacional de la Música, Exención del IVA a las Actividades Musicales, Mecenazgo, etc, están durmiendo en los cajones del congreso o de los funcionarios del Estado”.
“La derogación fue impulsada mediáticamente por un grupo de gente de diversa notoriedad que tiene contratos de locación con entidades oficiales, subsidios, músicos en negro a cargo, bandas propias, sesionistas en estudio, cogestiones con locales para shows en vivo, representantes y cachets artísticos que proteger. Personas a los que la ley perjudica porque les incrementa sus costos como empleadores al legalizar el régimen de trabajo de sus músicos”.