Publicado: 28/03/2007 UTC General Por: Redacción NU

Daniel Filmus fue saludado y vitoreado por los radicales K

Daniel Filmus jamás se hubiera imaginado un acto -un acto que no fuera académico- donde unas setecuenras personas lo aplaudieron y vitorearon a rabiar. Eso sucedió en el club Sunderland, en Saavedra, en una convocatoria organizada por la Concertación Plural, el espacio porteño que agrupa a los radicales K, y del cual forman parte diversos funcionarios del gobierno y simpatizantes extrapartidarios
Daniel Filmus fue saludado y vitoreado por los radicales K
Redacción NU
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La UCR, después de la cris del 2001, es un partido fragmentado, que ya atravesaba problemas de identidad doctrinaria pero nunca tan graves como para dejarla al borde de la ruptura o la coalición por distritos, a la manera de una federación de partidos.

Acaso, de las formaciones tradicionales, resultó la más sacudida, no sólo por los golpes institucionales que sufrió (y promovió) sino también por su labilidad ideológica, siempre a medio camino entre una derecha, un centro y una izquierda moderadas.

El peronismo, sin sr un partido de doctrina (a la manera, digamos, del laborismo inglés o la socialdemocracia alemana), representó, a su manera, esa zona ideológico-política de posguerra bajo la advocación del populismo y el sindicalismo de estado.

Pero si bien en su seno conviven (y convivieron) expresiones de derecha, centro e izquierda, se podría decir que la presencia de un líder, y formas más extremas, le dieron, a la hora de ejercer el poder, una capacidad plàstica para adaptarse a los modos y los tiempos y sobre todo cerrar filas: para un peronista no hay nada mejor que otro peronista.

La otra diferencia es el componente de clase (que lo acerca a la socialdemocracia o los demócratas norteamericanos), con otras maneras, y su relaciòn con los sindicatos. No existe un partido de masas sin sindicatos aliados.

Esta introducción, excesiva, pone en el centro de la cuestión la sorpresa que anoche se llevó Daniel Filmus, el sociólogo de Flacso, el ministro de Educación y candidato oficialista a la jefatura de Gobierno de la ciudad, cuando fue recibido, sin las antiguas distinciones, por radicales (por la clase media) que no sòlo quiere a uno de los suyos en el Palacio Comunal, sino que quiere romper las viejas distinciones clasistas.

Es cierto; la política se ha convertido en una actividad profesional, sus ejecutores son profesionales, la mayoría de clase media, y las diferencias ideológicas han perdido el matiz ultra del pasado. La política, hoy dìa, es asunto de administración, de gestión. Habrá que ver si eso es mejor o peor. El caso de Telerman no es distinto. El de Macri, sí: no hay quien no lo identifique antes que con una clase, con un modo de hacer negocios.

Anoche, Filmus fue recibido por unas setecientas personas, todas reunidas bajo la iconografía UCR. Hacía tiempo que un auditorio no estaba tan concurrido. Ese auditorio, prestado, hay que decirlo, por Daniel Bravo, radical, hijo del socialista Alfredo Bravo, cuya esposa (y madre de Daniel) estaba presente.

Abrió el acto la María José Lubertino, titular del INADI, quien hizo hincapié en la posibilidad que se abría: unir los afectos con la militancia (perdida) en la UCR.

Después fue el turno de Alejandro Rodríguez, titular de la secretaría de Deportes de la Nación, con origen en el Frepaso, y de inmediato, el de Enrique Garcìa, "el Japonés", que hizo un encendido elogio de la convivencia y la decisión horizontal.

Héctor Diez, de la lotería nacional, continuó la tómbola y finalmente, el del vicedirector del BCRA, Miguel Pesce, quien fuera colega de gabinete de Filmus en la administración Ibarra.

Era tarde cuando el candidato tomó la palabra: elogió lo que hay que elogiar y destacó tres o cuatro hechos: Yrigoyen, el manejo de la herencia de la dictadura que hizo Alfonsín, el juicio a las Juntas y la necesidad de sentar las bases de una democracia inclusiva que abandone los acuerdos de cúpula.

No era necesario decir mucho más. Se soltaron globos, hubo algo de m´sica, se cantó la Marcha Radical y acaso màs de uno habrá pensado que se estaría decidiendo en la el centro de la Capital, donde la convención porteña ya habìa decido un cuarto intermedio.

Afurta, la noche estallaba, negra, lluviosa, hostil, lejos de casa.

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