Publicado: 01/09/2003 UTC General Por: Redacción NU

Schifrin vuelve a escena con todo el respaldo presidencial

El avance del kirchnerismo sobre la campaña de Ibarra es total a partir de lo actuado por el comando del Hilton el domingo de la elección. Uno de los dirigentes que estaba distanciado de la estategia fijada por Vilma Ibarra era Ariel Schifrin, quien funcionando casi como un kirchnerista más se paró en el centro de la escena luego del reto del Presidente hacia los que dirigieron la campaña. Hombres cercanos al jefe de Gobierno afirmaron a NOTICIAS URBANAS que para "ganar es necesario de todos, se acabaron las internas y de ese modo vamos a derrotar a Macri: con todos"
Schifrin vuelve a escena con todo el respaldo presidencial
Redacción NU
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Hay cierto desconcierto en la campaña actual de Aníbal Ibarra. Y quizás uno de los dirigentes que más remontó a raíz del golpe acusado el domingo pasado fue el actual secretario de Descentalización y Participación Ciudadana, Ariel Schifrin. Este funcionario en un principio iba a ser candidato a diputado nacional pero los tironeos internos lo llevaron a ocupar el segundo lugar en la tira de legisladores locales de Fuerza Porteña y lo dejaron relegado de las decisiones centrales.

El avance de la hermana del jefe de Gobierno, Vilma Ibarra, en el diseño de la campaña fue alejando cada vez más a su ex compañero de Legislatura, Ariel Schifrin, quien fue uno de los primeros dirigentes frentistas que se acercaron al kirchnerismo, cuando el gobernador de Santa Cruz ni soñaba con ser el presidente de todos los argentinos. Luego de ser consagrado como la esperanza blanca de Eduardo Duhalde y de su derrota-triunfo del 27 de abril, Schifrin y Alberto Fernández -este último por entonces legislador y actualmente jefe del Gabinete de Ministros- tramaron un acercamiento total entre sus jefes para lograr dos objetivos prioritarios: diputados nacionales para el Presidente y la reelección de Ibarra.

Los fuertes cuestionamientos del Presidente hacia los que manejaron la campaña en la famosa reunión a la que asistió Roberto Bacman, entre otros, dejó descolocada a la plana mayor ibarrista. Schifrin y en menor medida Raúl Fernández son quienes reconocen y son conscientes de que si aún están en pelea es por el apoyo sin retaceos del presidente de la Nación. A partir de ello Schifrin -quien hoy es visualizado desde el kirchnerismo como un cuadro propio- se ha convertido en una suerte de "delegado" nacional de una campaña que no tiene agenda firme para el ballottage, ya que al igual que Mauricio Macri, Ibarra gastó todas sus municiones en la primera vuelta. Ayudó para ello que uno de los hombres más lúcidos del jefe de Gobierno haya propuesto la amnistía total e irrestricta: "O ganamos todos o perdemos todos", dijo en tono enfático y allí mismo sellaron la paz interna.

El futuro de Ariel Schifrin parece -según afirman fuentes inobjetables del kirchnerismo- más cerca de las huestes del Gobierno Nacional (donde algunos hasta ya le asignan un lugar) que del ibarrismo. Respetando una gradualidad, fuentes cercanas al secretario afirmaron que "asumirá como legislador porteño y desde allí empezará a construir". Lo que no dijeron es para quién. Alberto Fernández, eje de toda esta movida -sueña con ocupar la jefatura de Gobierno en el 2007- ya le ha encomendado a su fiel escudero Héctor Capaccioli que coordine las políticas del distrito y de los jóvenes con Schifrin, a quien se lo ve seguido entrando al sindicato de "Capa", justo enfrente del búnker de los archienemigos que lidera el presidente de Boca Juniors en la calle Chacabuco.

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