La tensa espera de las decisiones PRO
Fue una semana muy particular la que vivió Mauricio Macri. Se podría enumerar alguna de las cosas que pasaron y siguen pasando. El Jefe de Gobierno logró por primera vez en mucho tiempo romper el bloqueo político que le asignó la Casa Rosada, y a pesar de no lograr la foto con Cristina que tiene cualquier gobernador que por allí pasa, pudo salir de una comprometida situación en su distrito con la frente alta, desde una intransigencia muy común en su accionar político pero a su vez rozando la xenofobia y desafiando abiertamente al populismo clientelista. Es cierto que lo logró en base a errores no forzados del Gobierno nacional, pero también es cierto que lo pudo capitalizar y de esa manera salir del ninguneo y entrar en una política conjunta como lo es el Plan Federal de Viviendas. Y más valor tiene aún la movida porque lo logra desde una gestión pésima en el rubro vivienda, algo que se discutió muy poco por las torpezas cometidas en el tratamiento de la ocupación. Esta situación lo pone de nuevo en una situación un poco más cómoda para encarar sus aspiraciones electorales del año que viene, luego de un año que vino sumamente complicado en todos los frentes.
A su vez, también por estas horas se conoció el dictamen de la Comisión Investigadora de las escuchas ilegales que si bien castiga ?y con criterio? desde todos los ángulos la política de seguridad del Gobierno de la Ciudad y en especial la creación y el funcionamiento de la Policía Metropolitana, tampoco se extralimitó al ridículo y pasó de largo el pedido de juicio político al mandatario porteño. De alguna manera, y a pesar de tener que atender recomendaciones de toda índole (desde el pedido de renuncias hasta la creación de distintos controles y organismos que hagan más transparente la operatividad, la política de recursos humanos y la administración financiera de la fuerza), aquí también zafó Macri.
La política partidaria también cruzó fuerte este momento. Mientras la oposición todavía no articula una opción alternativa al ingeniero, éste se encuentra muy activo tratando de contener al conjunto y ordenarlo a su manera, o sea que le hagan caso en los temas que a él le interesan y le garanticen su éxito sin que lo molesten con otras cosas que no lo seducen para nada. Para eso está Horacio Rodríguez Larreta, al que sí le interesan todos los temas y por ello ha crecido en forma geométrica su poder interno; todos los temas en algún punto del camino pasan por él. Y lo que es más importante para sus intenciones es que de los escenarios que le quedan a Mauricio Macri para el año que viene, todos le son convenientes, lo que se llama una virtud del tejido interno.
Qué pasará por la cabeza de Gabriela Michetti por estos días en que su archirrival interno está tan activo. Desde el PRO, los que no la quieren nada ?y son muchos? sólo evalúan la capacidad de daño que podría tener Gabriela si se sintiera despechada por Mauricio. Concretamente, una ida de Gabriela a otra fuerza política anularía la chance de Mauricio de reelegir en primera vuelta y hasta podría comprometer el triunfo en la segunda. Seguramente por eso, en una reunión reservada a los altos mandos esta semana, le prometieron el oro y el moro a la actual diputada nacional para poder seguir armando en una relativa paz interna la estrategia electoral del jefe. Fuentes consultadas por este medio confirmaron que por ahora Michetti está tranquila con la charla mantenida y esperará el desarrollo de los acontecimientos.
Otra de las novedades de esta semana tiene que ver con la ?activación? nuevamente de la causa judicial que pesa sobre el ex presidente de Boca Juniors. La idea fue reflotada una vez conocida la decisión intempestiva ?como tantas otras? de Macri de adelantar las elecciones. La excusa fue el no voto del presupuesto por parte de la oposición, algo que parece altamente improbable pero no imposible. Pero la verdad es que Macri sigue soñando en serio con su chance presidencial. A esa elección concurriría con un esquema de alianzas y por ello le es imprescindible usar de rampa un triunfo en el distrito en el mes de abril. Allí habría que solucionar el tema comunas para no votar tantas veces en el año, algo que molesta en este distrito, más si en las dos instancias hubiera segunda vuelta, y ni hablemos de las olvidadas primarias.
Y si Macri fuera reelecto y saliera a probar suerte en la nacional, la vicejefatura es un bocato di cardinale para un grupo que no supera las cuatro personas, Rodríguez Larreta, la propia Michetti reeditando viejas épocas, el joven ladero y consejero Marcos Peña y el peronista Diego Santilli.
De todos ellos, hay dos que no le suman electoralmente nada a Macri, que son Horacio y Marquitos, como les dicen en el PRO. Gabriela sí suma y sobre todo deja de restar como vimos antes, pero su capacidad de gestión si Mauricio no estuviera les pone los pelos de punta a más de uno. Diego, mientras tanto, entraría en sintonía con el esquema de alianza nacional que piensa Macri y además puede restarle algunos puntitos al peronismo porteño. Horacio es en el que más confía Mauricio para dejarle la gestión, pero la ira de Gabriela casi con seguridad lo saque de la cancha. Póquer de nombres en distintas estrategias. Macri evalúa alternativas para ver qué le conviene. Pero si quiere ir a abril ya no tiene margen, es ahora o nunca. o