Crónica de una sesión anunciada
Ni gritos ni abucheos, ni llantos ni festejos pudieron verse en la tarde del lunes de 14 noviembre cuando el vicepresidente primero Santiago De Estrada anunció : "Con 30 votos positivos, 7 votos negativos y 6 abstenciones, el jefe de Gobierno queda suspendido de sus funciones sin goce de sueldo".
Todo se cocinó como el arroz, en su punto justo. Desde bien temprano en la Legislatura porteña se veía gente haciendo números, veintinueve, treinta, veintinueve, nadie quería arriesgarse pero, por la experiencia de la sesión del jueves 10, se sabía que si el doctor Eduardo Lorenzo Borocotó aparecía y el "Chango" Farías Gómez se reponía de su dolencia, nada podría evitar que prosperara la acusación al jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra.
Y así pasó, el ex macrista se presentó bien temprano en la casa legislativa y se encerró con varios colaboradores en su despacho del cuarto piso. Allí aguardó hasta que los primeros diputados comenzaron a bajar al recinto y ni bien comenzó la sesión se presentó. Por su parte, el diputado kirchnerista en el otro extremo de la Legislatura también decidía presentarse en el recinto.
Otro diputado por el que se esperaba era Roberto Vázquez, quien ya había anticipado votaría "no" a la acusación al jefe de Gobierno. El radical faltó sin motivo conocido a la cita del jueves y nada indicaba que hoy se presentara pero a los diputados que estaban a favor del juicio no les importaba, ya tenían los votos que querían, ya estaban todos en su lugar.
Los primeros en asomarse al recinto fueron los diputados integrantes del bloque Juntos por Buenos Aires, liderados por su presidente Diego Santilli, la diputada María Eugenia Estenssoro (Plural) y los diputados de Recrear (Jorge San Martino y Carlos Araujo). Los siguieron los integrantes de Compromiso para el Cambio, los del Partido de la Ciudad, Cambiemos Buenos Aires, Autodeterminación y Libertad, Columna Social, Confluencia y los diputados de la izquierda, Bloque del Sur y Movimiento por un Pueblo Libre. Casi todos estaban en el recinto, faltaban el bloque kirchnerista y las legisladoras del Frente Grande y, entre éstos, una presencia destacada que no estaba, el diputado Farías Gómez.
Extrañamente, los diputados del macrismo no se veían consternados por la ausencia -como sí se los veía en la sesión del jueves 10-; eso marcaba que los votos ya estaban, que los diputados sabían que Gómez se presentaría y que votaría a favor del juicio.
Y así fue, a las 16.35 de la tarde de este lunes 14, el bloque entero del kirchnerismo más las diputadas Sandra Dosch y Alicia Caruso bajaron al recinto y con su presencia dieron comienzo a la sesión que luego de tres horas de debate finalizaría con la acusación a Aníbal Ibarra.
La sesión transcurrió con más calma de lo habitual, no estaba esa telaraña de asesores que rodean a cada diputado, no estaba la Policía Federal que coloreó de naranja el recinto del jueves pasado y tampoco estaba la convulsionada presencia de los padres.
En la tarde, los familiares habían decidido no participar de la sesión debido a la limitación que se había establecido para su presencia. Sólo 10 padres pudieron haber participado pero, ellos decidieron que no participara ninguno y esperaron el resultado en Avenida de Mayo y Perú. Un resultado que a lo largo de la tarde fue consolidándose en las versiones y que consolaba a los padres más ansiosos. Los familiares no estuvieron pero sí estuvieron las 194 fotografías de las víctimas de aquella fatídica noche.
En las exposiciones los diputados no hicieron otra cosa más que justificar el por qué de su voto. En ese lapso, las miradas fluctuaban distraídas por los movimientos de ciertos diputados inquietos, ansiosos o aburridos que no se podían esperar el resultado en sus bancas.
Así por esa movilidad que los caracteriza, los diputados fueron blanco de las más variadas suspicacias. Ejemplo de ello fue el diputado del ARI Fernando Melillo quien en una de sus salidas para fumar su pipa fue placa de una conocida cadena de noticias que anunció "Melillo se fue del recinto por un problema de presión". Esa confusión generó un rumor que se echó a correr por los pasillos legislativos y que aseguraba que el voto 30 se caía -debido a que la mujer de Melillo es funcionaria del Gobierno de Ibarra-.
Bueno, nada de esto pasó y el arista debió explicar en su intervención en el recinto el motivo de sus movimientos. Cómo esta confusión, varias más.
La sesión terminó a las 19.25, a tres horas de haber comenzado. Los oradores fueron 26, por momentos daba las sensación de querer dilatar la cuestión pero, nada de eso pasó. La votación llegó, fue nominal, o sea, cada diputado debió expresar su voto y la acusación se aprobó.
No hubo aplausos ni abucheos, no hubo caras de felicidad ni muchas caras largas pero sí hubo reproches a las incitaciones del jueves 10 y al comportamiento durante las sesiones. Eso sí, quedó en el aire una definición que desvela a propios y ajenos de la Legislatura y del Ejecutivo: Qué pasará si es que la Sala Juzgadora no se expide antes de la renovación legislativa que se producirá el próximo 10 de diciembre. Cómo será el mecanismo para determinar quiénes la integrarán, ya que ocho de sus quince miembros no renovarán su mandato. Hete aquí el máximo interrogante que deberá ser evacuado lo antes posible.