La inseguridad porteña no viene del conurbano profundo
La inseguridad es una realidad y ante la falta de respuesta de parte de los gobiernos, los vecinos toman medidas para protegerse. Rejas, cámaras de seguridad, seguridad privada, diversas medidas de aislamiento y de observación sospechosa del afuera, se multiplican como mecanismo de protección. Pero a estas respuestas materiales frente al temor de convertirse en víctimas de un delito, se multiplican otras respuestas intangibles que también reproducen el aislamiento y la mirada del otro como un sospechoso: los prejuicios y estereotipos que en el discurso señalan al peligro en el afuera, en el desconocido y diferente. Entre los porteños, el afuera está marcado por el Riachuelo y la General Paz, y el desconocido o el diferente, entre los inmigrates o habitantes de villas.
Los problemas de convivencia van en aumento, pero los números concretos de los delitos que se cometen no siempre revelan otros datos también importantes vinculados a una visión social de la delincuencia. El Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires realizó un informe sobre conflictividad en el cual fue más allá de los simples números de causas ingresadas en la justicia porteña. Qué los delincuentes vienen de la Provincia, qué las villas son caldo de cultivo de la vida fuera de la ley, o que a mayor educación menor delincuencia, son algunos de los mitos urbanos que proliferan en boca de porteños, tanto vecinos comunes como de funcionarios políticos. Pero los números dicen otra cosa.
La justicia de la Ciudad sólo se ocupa por ahora en causas contravencionales y en delitos penales menores, sin embargo, los datos que refleja la fiscalía son un claro ejemplo de la realidad. En 2007 ingresaron 33 mil casos, en 2010 61 mil, y en el 2011 más de 66 mil. Los barrios porteños con mayor número de casos penales y contravencionales son San Nicolás y Balvanera (Microcentro y Once), y a partir del 2010 aparecieron focos fuertes en Retiro, La Boca, Constitución y Recoleta.
No son pocos los porteños que sostienen que la delincuencia proviene de barrios humildes del Gran Buenos Aires, sin embargo, de los datos oficiales del Ministerio Público Fiscal se refleja que ese temor de los habitantes del ?conurbano profundo? es un prejuicio. El 77 por ciento de las personas vinculadas a los delitos y contravenciones residen en la Ciudasd de Buenos Aires y sólo el 22 por ciento en el conurbano, con un 1 % de participación de personas radicadas en el interior. Para romper un mito, 3 de cada 4 personas complicadas judicialmente en la justicia porteña viven en la Ciudad.
Pero no sólo los datos objetivos rompen con el prejuicio de que la delincuencia viene a la Ciudad de la Provincia, también se escucha con frecuencia que la zona norte de la Capital es habitada por gente ?trabajadora y honrada? mientras se mira al sur porteño con recelo. Entre ese 77 por ciento de porteños complicados con la justicia de la Ciudad y tomando el lugar de residencia de las personas vinculadas a contravenciones y delitos menores, el 24 por ciento, casi un cuarto del total, vive en la zona norte (Palermo, Belgrano, Urquiza, Núñez). Una cifra similar corresponde a personas domiciliadas en la zona sur este (La Boca, Barracas, Constitución), un 30 % vive en los barrios del sur oeste (Pompeya, Soldatti, Lugano) y sólo el 11 % vive en la zona este (Retiro, Microcentro, Puerto Madero).
De los delitos que la justicia porteña enfrenta, las lista está encabezada por las amenazas (casi 10 mil causas), daños en segundo lugar (3642) y usurpación en tercer lugar con 961 casos (en mayor medida se ubican en Almagro y Balvanera).
Las Contravenciones se centran principalmente en zonas de alto tránsito, Constitución, Balvanera, Floresta, Retiro y Liniers. En primer lugar se ubica el uso del espacio público para el comercio no autorizado (9999 casos), en segundo lugar la oferta y demanda de sexo en lugares prohibidos (7470 casos principalemente en Constitución -cochabamba, San José, Garay entre Lima y Virrey Ceballos- y Flores -Bacacay y Bogotá entre Pedernera y Terrada-, aunque apareció en los últimos meses un foco en Plaza Misserere), en tercer lugar se encuentran los cuidacoches (4462 casos) principalemente en el entorno de River, Boca, Huracán, Argentino Juniors y Vélez. En cuarto lugar están los ruidos molestos (4389 casos).
Hay una creencia en el imaginario colectivo de que las villas y la falta de educación son caldo de cultivo de la delincuencia. Que en los pasillos de las villas son nichos ideales para la proliferación de la delincuencia. Sin embargo, de acuerdo a los números generados por la Secretaría de Política Criminal y Planificación Estratégica del MPF a cargo de Agustín Gamboa, el análisis estadístico de las causas en las que intervienen los fiscales porteños, las villas no son ni lejos el lugar donde viven la mayoría de las personas con problemas con la ley.
Sólo el 17% de las personas imputadas en las causas tramitadas en la justicia porteña tienen problemas habitacionales (el 12% vive en villas y el 5 % en hoteles o conventillos) y el 79 por ciento de las personas complicadas con delitos menores y contravenciones que se juzgan en la justicia de la Ciudad viven en casas o departamentos.
Otro mito que prolifera en las charlas de taxis y que se refleja en discursos políticos reclamando modificaciones a la ley de inmigración es que el aumento de la delincuencia está relacionado con el ingreso libre de "todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino". Pero una vez más, la realidad muestra que no son mayoría los extranjeros en las causas judiciales que tramitan en el fuero penal, contravencional y de faltas. El 80 por ciento de los delitos menores que se juzgan en la justicia porteña (amenazas, daños, usurpación, portación de armas entre otros) son cometidos por argentinos, y sólo el 20 por ciento por extranjeros. En el caso de las contravenciones como uso indebido del espacio público, trapitos, o la oferta y demanda de sexo en lugares no permitidos, el número de argentinos disminuye en proporción (el 65 por ciento de los contraventores son de nacionalidad argentina). Cierto es más allá de estos números que reflejan que los argentinos somos mayoría en delincuencia y contravenciones, que en las comunidades extranjeras la colectividad peruana encabeza el porcentaje de causas (15.7 por ciento), seguidos de personas de nacionalidad paraguaya (4.9%) y sólo un 1 por ciento de las causas están relacionadas a inmigrantes asiáticos.
Ni vivir en villas, ni ser inmigrante, son rasgos que caractericen a la mayoría de las personas en conflicto con la ley en la justicia de la Ciudad. Pero, ¿qué pasa con la educación? ¿Son más proclives a la delincuencia quienes no tienen estudios? No.
Sólo el 10 por ciento de los contraventores y personas vinculadas a delitos menores no posee ningún nivel de educación completo. El 70 por ciento tiene más del primario completo e incluso el 18 por ciento cuentan con estudios universitarios.
Y la creencia que no tener trabajo te empuja a delinquir ¿es cierta? Tampoco. En el caso de los delitos menores como los que persiguen los fiscales porteños, en el 71 por ciento de los casos los imputados son personas con ocupación, con trabajo.
Diferente es la situación de las contravenciones donde allí el 95 por ciento de las personas que cometen alguna infracción con la legislación vinculada a la convivencia están subocupados y son las actividades por las cuales se los juzga aquellas que en la mayoría de los casos les permite subsistir y no delinquir.