Revelarán misterios acerca de un mural
En el año 1933, el famoso muralista mexicano David Alfaro Siqueiros pintó un enorme mural en el sótano de la mansión Natalio Botana, editor del diario Crítica. Olvidado y escondido por más de medio siglo, el mural se transformó después en una de las obras de arte más codiciadas del continente. En 1991 fue rescatado y desde ese momento permanece en disputa entre el Estado, particulares, museos y organismos internacionales.
Con el fin de intentar acortar las distancias existentes entre las novelescas leyendas que rondan en torno al mural y la verdadera historia de la pintura, la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) organizó una conferencia titulada "El mural de Siqueiros en la Argentina", que estará a cargo del arquitecto especializado en arqueología histórica en áreas urbanas, Daniel Schávelzon.
La conferencia se realizará con entrada libre el martes 29 de abril a las 19, en el Auditorio de la Asociación Amigos del MNBA (Avenida Figueroa Alcorta 2280), en el barrio de Recoleta. Según informaron los organizadores, el arquitecto Schávelzon intentará, a lo largo de la charla, descifrar significados y misterios de la pintura, explicar la relación del mural con el mundo de la política de su tiempo, y echar luz sobre los ilustres personajes que colaboraron con Siqueiros en la obra: ni más ni menos que los pintores argentinos Lino Spilimbergo, Antonio Berni y Juan Carlos Castagnino.
"Se trata, sin duda, de una obra de arte central de la cultura de América Latina. Pero su historia ha sido un misterio nunca bien explicado. El hallazgo de los documentos, diarios y fotos que dan testimonio de su realización, permiten ahora contar la historia completa de la obra, que se ha convertido en sí misma en una historia apasionante", expresaron fuentes de la Asociación Amigos del MNBA.
BREVE HISTORIA DE UN MURAL CON EXTRAÑA SUERTE
En 1933, durante una estadía en Buenos Aires, David Alfaro Siqueiros recibió una propuesta del escritor Alberto Girondo para que realizara alguna obra en la Argentina. Así fue como el entonces director del diario Crítica, Natalio Botana, lo invitó a hacer un mural en el sótano de su casa, en Don Torcuato. Siqueiros accedió y pidió cuatro colaboradores para que lo ayuden en la tarea: los pintores Antonio Berni, Lino Eneas Spilimbergo y Juan Carlos Castagnino, y el escenógrafo uruguayo Enrique Lázaro.
Sobre el techo, las paredes y el piso del sótano los artistas pintaron numerosas figuras de personas desnudas, entrelazadas entre si, entre las que se puede distinguir el cuerpo de la mujer de Siqueiros, Blanca Luz. En 1941 murió Natalio Botana y la casa fue pasando de mano en mano hasta llegar a la familia de Álvaro Alsogaray. Se llegó a rumorear que la esposa de este último quiso borrar los desnudos con ácido. El sótano pasó a ser por entonces un depósito de cachivaches.
Castagnino quiso restaurar el mural en 1962, pero, al pasar la casa en 1989 a la firma Seville SA, ésta desmontó el mural seccionándolo en siete paneles y embalándolo en cinco contenedores. Más tarde, la empresa quebró y por una medida cautelar el mural fue reubicado en un depósito de la localidad de San Justo.
En 1998 la justicia ordenó el traslado del mural a la sala Alberto Williams del edificio de la ex-Biblioteca Nacional (México 564), a cargo de la Secretaría de Cultura de la Nación. Finalmente, el 16 de junio del 2000 se firmó un convenio de cooperación cultural entre México y Argentina, con lo cual la Secretaría de Cultura se aseguró la colaboración de especialistas de la Fundación Siqueiros.